ORÍGENES DEL NEOFASCISMO UCRANIANO (I)

marzo 1, 2014

La génesis del ultranacionalismo ucraniano se remonta a inicios del siglo XX. Su primer foco de irradiación fue la región de Galitzia, situada en el extremo oeste del país. Allí, en la década de los años veinte, germinó entre los jóvenes intelectuales –aunque también en los núcleos emigrantes residentes en ciudades como Praga, Viena o la localidad checa de Poděbrady– el llamado “nacionalismo integral”. El mismo surgió como reacción a los sucesivos fracasos por consolidar un estado ucraniano durante la revolución de 1917. Paralelamente, en 1920 un grupo de jóvenes oficiales fundó la Organización Militar Ucraniana (UMO) que tenía por objeto proseguir la lucha por lograr un estado independiente. Sus integrantes no dudaron en recurrir a la violencia para atacar a las autoridades polacas y a las instituciones del Estado.

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Dmytro Dontsov, téorico del nacionalismo integral

DMYTRO DONTSOV. EL IDEÓLOGO DE LOS AÑOS VEINTE

El principal ideólogo de nacionalismo integral ucraniano fue Dmytro Dontsov (1883- 1973), un escritor y crítico literario nacido en Melitopol, localidad situada al este del país, que posteriormente se estableció en San Petersburgo para cursar la carrera de derecho. Tras militar en el Partido Laborista Social Democrático Ucraniano (USDRP), en 1917 instaló su residencia en Lviv (capital de Galitzia). Allí editó una publicación mensual muy influyente, Natsionalizm, a través de la cual propagó su voluntarismo nacional, inspirado en el pensamiento del filósofo alemán Friedrich Nietzsche. Sin duda, Dontsov fue el teórico responsable del cariz anti- ruso del incipiente nacionalismo ucraniano. En 1925 se apartó de la actividad política para centrarse en su faceta literaria. Fue en aquella época cuando tradujo al ucraniano obras como “La doctrina del Fascismo” de Mussolini y el “Mein Kampf” de Adolf Hitler.

miembros asamblea fundacional en Viena de OUN

miembros de la asamblea fundacional de la OUN en Viena

DE LA TEORIA A LA ACCIÓN

En 1929 la UMO participa junto a otros grupos similares en la fundación en Viena de la Organización de los Nacionalistas Ucranianos (OUN), liderada por Yevguen Konovalets. Concebida como una organización militar clandestina y un movimiento político que se desarrollaban en paralelo, aspiró a lograr una posición predominante en el seno de la sociedad ucraniana. Su objetivo era la independencia nacional y su modelo de estado se basaba en un sistema dictatorial unipartidista que rechaza la democracia y el pujante socialismo de la época. Un mensaje que, principalmente, caló entre la juventud.

La ocupación soviética de Polonia oriental en septiembre de 1939 y el posterior estallido de la Segunda Guerra Mundial parecía favorecer los intereses de la OUN. Sin embargo, la organización se fragmentó un año más tarde, en parte por el vacío de poder existente tras el asesinato de Konovalets a manos del NKVD en 1938. Fue entonces cuando emergieron la OUN (b) liderada por Stepán Bandera y la OUN (m) dirigida por Andriy Mélnik. No obstante, la división obedeció más a enfrentamientos personales que a diferencias ideológicas relevantes.

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Stepán Bandera, icono del ultranacionalismo ucraniano

El estallido de la guerra también afectó a Dontsov, que fue detenido en Polonia por los alemanes y confinado a la prisión de Bereza Kartuska, actualmente en territorio bielorruso. Allí permaneció hasta que la invasión soviética provocó su liberación, emprendiendo entonces el camino del exilio. Dontsov se instaló en Bucarest, donde trabajó como periodista en el rotativo Batava hasta que se trasladó a Praga tras la ocupación de Rumanía por parte del Ejército soviético. Su periplo acabaría en 1945 cuando pudo huir hacía Gran Bretaña y desde allí marcharse a Canadá. Se dedicó a la enseñanza de la literatura en la Universidad de Montreal hasta su fallecimiento en 1973.

shujévych entre oficiales batallon nachtigall

Román Shujévych (segundo derecha fila inferior) dirigente militar del Ejército Insurgente Ucraniano (UPA)

LA CREACIÓN DEL EJÉRCITO INSURGENTE UCRANIANO (UPA)

Durante el conflicto bélico la OUN extendió sus actividades a Ucrania oriental y, en 1942, creó el denominado Ejército Insurgente Ucraniano (UPA) que llevó a cabo una guerra de guerrillas paralela contra alemanes, partisanos soviéticos, tropas polacas y el Ejército rojo.

Así, inicialmente, el UPA combatió contra la Wehrmacht logrando liberar parte de Volinia, región situada al oeste de Ucrania donde mantuvo feroces enfrentamientos con el Armia Krajowa polaco, hasta que en el verano de 1943 los alemanes lanzaron la operación Bandenbekämpfung (BB) para acabar con la resistencia del UPA. Con ese objetivo se movilizaron diez batallones de las SS y otras tropas que, a pesar de su número, no lograron acabar con los nacionalistas ucranianos.

Entre 1943 y 1950 el UPA fue liderado por el general Román Shujévych, quedando la representación política a cargo del mencionado Bandera. Durante la Segunda Guerra Mundial, Shujévych comandó el batallón Nachtigall del Ejército alemán formado íntegramente por 400 voluntarios ucranianos y dirigido por el almirante Canaris, quien por cierto había vetado la creación de la Legión de Ucrania en el seno de la Abwehr. Sus integrantes participaron en el pogromo contra la comunidad judía de Lviv.

Shujévych anhelaba que el batallón se convirtiera en el embrión del futuro ejército ucraniano. Tras su disolución, la mayoría de sus oficiales pasaron a formar parte del UPA, mientras cerca de dos decenas de miembros se unieron a la Freiwilligen- Schützen Division Galizien de las SS que, por cierto, no contó con el visto bueno de Bandera ya que la unidad escapaba de su control.

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voluntarios ucranianos de la 14a División de las SS

Desde la primavera de 1943 las milicias del UPA combatieron sin descanso contra las tropas soviéticas. En 1944 el Ejército rojo lanzó una ofensiva contra las guerrillas nacionalistas que fracasó. Sus integrantes continuaron con las escaramuzas una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial. De hecho, su resistencia no fue sofocada hasta la muerte en combate de Shujévych en 1950. Por todo ello, el UPA se ha convertido en un destacado referente dentro del imaginario ultranacionalista ucraniano actual. No en vano algunos de los grupos neofascistas que hoy en día operan en el país utilizan como emblema la bandera roja y negra del UPA.

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“LES APACHES”: LOS GAMBERROS DE LA BELLE ÉPOQUE COMO ANTECEDENTE DEL FENÓMENO RACAILLE (III)

octubre 13, 2012

Más allá de su periodo de implantación en Francia, el fenómeno apache trascendió dejando una fuerte impronta en la cultura popular. Prueba de ello serian el llamado baile apache o la pretensión de recuperar la esencia del estilo por parte de determinadas agrupaciones políticas actuales.

estampa de un apache, cuchillo en mano, llevando en brazos a una joven

LA REPERCUSIÓN POPULAR. EL BAILE APACHE

No sólo el atuendo y las prácticas violentas caracterizaron a los jóvenes apaches. También tuvieron tiempo para el asueto y, como la mayoría de estilos juveniles, adoptaron referentes sonoros propios. Cuando caía la noche era habitual que estos jóvenes abandonaran las callejuelas para sumergirse en el universo subterráneo y golfo de la ciudad. Lejos de olvidar los encontronazos matutinos practicaban un tipo de baile, con un claro componente de violencia, que los recreaba, la denominada “apache danse”. De hecho era habitual que muchos de los que participaban acabasen magullados e incluso heridos por la virulencia frenética de la danza. Nada extraño si tenemos en cuenta los lanzamientos de bancos y sillas que se producían. Algunos expertos incluso apuntan a que podría tratarse de una especie de “capoeira a la parisien” mediante la cual los jóvenes aprendían los métodos y técnicas de combate que ponían en práctica en las calles de la capital gala. Un tango “a lo maltratador”, que recreaba un encuentro callejero acalorado entre una prostituta un proxeneta, durante el cual se sucedían las bofetadas, los puñetazos e incluso el hecho de lanzar o tirar el cuerpo de la mujer al suelo y luego cargar con él mientras ella fingía estar inconsciente. Un ritual que se aderezaba con la música del llamado “Valse des rayons”, también conocido como “Valse chaloupée”, una obra de Jacques Offenbach que en 1908 se había popularizado en salas de espectáculos parisinas como el Moulin Rouge o el restaurante Maxim’s.

anuncio de una sesión de Valse Chaloupée en el Moulin Rouge

En relación a la “apache danse”, lo más curioso no resulta su escenificación sino el hecho de que atrajera a los bajos fondos a muchas damas de la alta sociedad que buscaban emociones fuertes. Así, fue habitual que estas mujeres de clase acomodada frecuentasen locales y salones de baile de zonas como la Bastilla o Montmatre. Allí, rodeadas de rostros anónimos se desmelenaban junto a los jóvenes apaches en bailes impetuosos.

Tal fue la popularidad de la danza que tuvo su traslación al cine. Desde la década de los treinta del siglo XX el baile apache hizo apariciones esporádicas en diversas películas, como Luces de la ciudad (1931) de Charles Chaplin, Ámame esta noche (1932) protagonizada por Maurice Chevalier, Charlie Chan en París (1935), Estás en el ejército ahora (1941) o Pin Up Girl (1944) por citar algunos ejemplos.

danza apache, Alexis et Dorrano (1934)

AMAZONAS. LAS MUJERES APACHES

Como la mayoría de estilos anteriores a la Segunda Guerra Mundial, los apaches fueron un fenómeno eminentemente masculino. La presencia femenina en las pandillas, a pesar de ser minoritaria, se hizo notar. Las llamadas amazonas, así es como fueron denominadas las muchachas que se integraron en dichas pandillas, no se amedrentaron a la hora de empuñar el cuchillo o participar en peleas. También eran utilizadas como mensajeras u observadoras de otras bandas rivales. Su papel fue activo en las pandillas apaches aunque la mayor trascendencia de los altercados protagonizados por sus homólogos masculinos les restó protagonismo.


DE HÉROE A VILLANO: ALEXANDRE VILLAPLANE, UN COLABORACIONISTA EN LA SELECCCIÓN FRANCESA (y V)

julio 9, 2012

Sin duda la creación de la llamada “Gestapo francesa”, popularmente conocida como la banda Bonny- Lafont, reportó a Villaplane beneficios. Además de su excarceración, el ex capitán del combinado galo logró ocupar un cargo desde el cual pudo recuperar su estatus económico anterior. Sin el sueldo como futbolista, Villaplane recurrió a la extorsión y la tortura para enriquecerse.

miembros árabes de una de las unidades de las SS durante la Segunda Guerra Mundial

DE LOS ESTADIOS A LAS SS: LA CREACIÓN DE LA BRIGADA NORTEAFRICANA

Las actuaciones de la “Gestapo francesa” colmaron con creces las expectativas depositadas en ella por parte de las autoridades germanas. Desde su primera acción, la detención del líder de la Resistencia en Marsella, la banda liderada por Lafont se convirtió en uno de los principales grupos de apoyo de los nazis en la Francia ocupada.

Los éxitos de los colaboracionistas llegan hasta los oídos del propio Hitler. De hecho, las crónicas indican como fue el mismo quién propuso la creación de la Brigade Nord- Africaine (Brigada Norteafricana), la BNA, también conocida como Legión Norteafricana (LNA) o la Falange.

La BNA fue una organización de carácter paramilitar fundada a finales de enero de 1944 por Lafont, ascendido a capitán de las SS, y Mohamed El-Maadi, un antiguo oficial francés ex miembro del grupo ultraderechista la Cagoule nacido en Argelia. Al mando de esta unidad policial auxiliar, acuartelada en viejos garajes de la marca automovilística Peugeot en Sochaux, se encontraba el coronel de las SS Helmut Knochen, quién por aquel entonces ejercía como jefe de la Policía de Seguridad (SiPO) y del Servicio Central de Seguridad (SD) en Francia. La BNA llegó a encuadrar a 300 voluntarios originarios de Argelia, en su mayoría residentes en el barrio de La Goutte d’Or parisino, repartidos en cinco secciones. Una de ellas fue liderada por el mismísimo Villaplane, recientemente ascendido a untersturmführer (teniente) de las SS. Los otros escuadrones los capitanearon Paul Maillebuau, Paul Clavié, Lucien Prévost y Paul Cazauba.

Helmut Knochen, coronel de las SS al mando en Paris

Durante ese periodo en el que ostentó el mando de una sección de la BNA, Villaplane participó en la conocida “matanza de Oradour sur-Glane” donde perdieron la vida cerca de 700 personas. Al parecer Villaplane intercedió por 52 de los detenidos por la 3ª Compañía del 1er Batallón del Regimiento Der Führer de la División SS Das Reich. A cambio de dinero el ex futbolista les aseguró su liberación. Finalmente, todos fueron asesinados.

También trascendió su participación directa en el secuestro y asesinato de once jóvenes residentes en la localidad de Mussidan (Aquitania), de entre 17 y 27 años, a los que el propio Villaplane ejecutó disparándoles a bocajarro.

juicio en Paris a miembros de la Brigada Norteafricana (diciembre de 1944)

JUZGADO Y EJECUTADO POR ALTA TRAICIÓN

Los SS Mahoma, como eran conocidos los integrantes de la BNA, participaron en la persecución de la comunidad judía de Paris y también en diversos combates contra los miembros de la Resistencia en regiones como Limousin, Périgord o Franche- Comté hasta que la unidad fue disuelta en julio de 1944. Ello provocó la desbandada de los voluntarios, la mayoría de los cuales huyeron a Alemania, mientras otros se unieron a la Legión Freies Indien de las Waffen SS.

Uno de los que no pudo huir fue Villaplane. Fue detenido el 24 de agosto de 1944. Juzgado por colaboracionista, fue acusado de al menos diez asesinatos. Tras el testimonio aportado por diversos testigos en los que relataron como Villaplane arrancaba de las manos joyas a judíos y gitanos moribundos el Tribunal de Justicia de la Corte del Sena, el 1 de diciembre de ese mismo año, le condenó a la pena de muerte por un delito de alta traición. Finalmente, el 26 de ese mismo mes Villaplane fue fusilado en el cuartel de Montrouge junto a sus antiguos compañeros de armas, Lafont y Bonny.

documental francés sobre la Brigada Norteafricana


DE HÉROE A VILLANO: ALEXANDRE VILLAPLANE, UN COLABORACIONISTA EN LA SELECCCIÓN FRANCESA (III)

junio 1, 2012

Tras destacar en el fútbol de élite y capitanear la selección francesa en el Mundial celebrado en Uruguay en 1930, Villaplane inició su particular descenso a los infiernos.  Su fichaje por el Nice Côte d’Azur, lejos de relanzar su carrera como se esperaba, supuso un punto de inflexión. Ya nunca volvería a ser aquel habilidoso jugador que se zafaba de los rivales gracias a su depurada técnica.

formación del OG Nice la temporada 1933/ 34 con Charly Bell de entrenador

APUESTAS, DEUDAS Y ESCÁNDALOS EN LA COSTA AZUL

Durante su etapa en el club de la Provenza, Villaplane frecuentó con asiduidad el hipódromo de la Costa Azul, dando rienda suelta a su afición por las carreras de caballos y las apuestas. Su vida agitada, alejada de la que se espera de un profesional, se traduce en sendas multas por no presentarse a los entrenamientos. A pesar de estar fuera de forma, Villaplane seguía manteniendo cierta aurea de jugador carismático. Ello explica porque acabó jugando 20 de los 26 partidos del campeonato, luciendo además el brazalete de capitán del equipo. Sus frecuentes visitas al hipódromo y su escandalosa vida privada se traduce en una falta de espíritu competitivo sobre el terreno de juego. Los directivos del club hartos del comportamiento poco profesional de Villaplane lo acaban echando. Tras una temporada nefasta parece que su retirada está cerca.

rematando de cabeza con la elástica del Nice Côte d’Azur en 1933

Pero cuando todo hacía pensar que Villaplane colgaría las botas llegó una oferta del Hispano Bastidienne, un equipo creado en 1933 tras fusionarse el SC Bastidienne y el CD Espagnol Bordeaux que disputaba la segunda división profesional del fútbol galo. El responsable de su fichaje fue un viejo conocido, el técnico escocés Victor Gibson –ex jugador del Español en la primera década del siglo XX– que había coincidido con Villaplane en las filas del FC Séte. Después de tres meses en Burdeos, a inicios de 1935 fue despedido por sus reiteradas ausencias. A partir de entonces Villaplane desaparece de las páginas de actualidad de la prensa deportiva. Su estela futbolística se había apagado por completo salpicada por diversos escándalos. Además del caso del supuesto amaño de partidos, Villaplane también estuvo involucrado en un fraude de apuestas ocurrido en el hipódromo de Paris. Un asunto por el cual llegó a ser condenado a seis meses de cárcel.

público asistente al hipódromo parisino frecuentado por Villaplane

UN FUTBOLISTA EN EL CRIMEN ORGANIZADO

La finalización de su periplo como jugador profesional supuso para Villaplane un grave problema, se encontraba sin fondos. Alguien como él acostumbrado hasta entonces a no reparar en gastos tuvo que buscarse la vida sin contar esta vez con la nómina del club de turno. En ese momento Villaplane se sumergió en el mundo del hampa y el crimen organizado. La vinculación del ex futbolista a los bajos fondos y sus actividades delictivas le valieron diversas condenas en la prisión parisina de La Santé. Allí se encontraba durante el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Entre rejas vivió la declaración de guerra de Francia y la catastrófica caída de aquella línea Maginot que se creía invencible. El ataque germano en Sedán comportó la partición de las tropas aliadas y la posterior ofensiva en las desprotegidas Ardenas. El 25 de junio de 1940 Francia capitulaba ante el Reich alemán. La Batalla de Francia había concluido.

tropas alemanas desfilando ante el Arco de Triunfo de Paris (junio de 1940)


DE HÉROE A VILLANO: ALEXANDRE VILLAPLANE, UN COLABORACIONISTA EN LA SELECCCIÓN FRANCESA (I)

mayo 19, 2012

La recuperación de la memoria histórica no se cierne únicamente en el hallazgo de fosas comunes, cadáveres olvidados o la celebración de actos de desagravio con las víctimas de las diversas contiendas bélicas que padeció Europa durante el siglo XX. También es preciso, a nuestro entender, analizar la actuación de los participantes en las mismas.

La firma del armisticio entre las fuerzas aliadas y la Alemania nazi que puso punto y final a la Segunda Guerra Mundial supuso el inicio, en determinados países, de las investigaciones. El objetivo era conocer, denunciar y juzgar a todos aquellos ciudadanos que hubieran cometido actos punibles más allá de los que se suponen como habituales en una guerra. En este contexto se llevaron a cabo los célebres juicios de Nüremberg, que acabaron con diversas condenas a dirigentes, funcionarios y colaboradores del régimen nazi por crímenes y abusos contra la Humanidad.

cartel propagandístico del régimen de Vichy con la imagen de Pétain

LES COLLABOS. LA FRANCIA PRONAZI

En Francia, tras la liberación, el nuevo gobierno de la IV República decidió emprender también acciones legales contra aquellos individuos que habían apoyado o mostrado simpatía por el ejército nazi durante la ocupación.

El colaboracionismo francés fue ciertamente un fenómeno muy complejo. De hecho sus primeros integrantes provenían de distintas organizaciones de la izquierda socialista y radical o de las filas comunistas, como Jacques Doriot, ex secretario de la Juventudes Comunistas de Francia y posterior fundador del Parti Populaire Français (PPF) y de la Légion des Volontaires Français contre le Bolshevisme (LVF). Su magnitud, lejos de ser residual, llegó a cifras considerables. Según los expertos más de 170.000 franceses, una tercera parte de ellos jóvenes, dieron un apoyo activo al nazismo.

Hitler y Pétain departiendo durante uno de sus encuentros oficiales

A todos estos ciudadanos y organizaciones que habían cooperado con el Tercer Reich se les denominó “collabos”. El término, acuñado en noviembre de 1940 por el periodista Marcel Déat –fundador del partido filofascista Rassemblement National Populaire (RNP)–, acabó utilizándose para referirse de forma despectiva a estos franceses pro nazis.

De los 311.000 procesados por colaboración, 124.000 fueron condenados. Algunos incluso a la pena de muerte. Entre estos últimos destacaron figuras como las del mariscal Pétain (cabeza visible del régimen de Vichy), el político Charles Maurras o los escritores Robert Brasillach o Pierre Drieu La Rochelle, quién se suicidó antes de que le fuera aplicada la pena capital. Además de estas personalidades del ámbito político e intelectual, entre los miles de procesados por colaboracionismo se encontraba también un futbolista: Alexandre Villaplane.

los colaboracionistas Charles Maurras, Robert Brasillach y Pierre Drieu La Rochelle

DE JUGADOR PRECOZ A VEDETTE DEL FÚTBOL FRANCÉS DE ENTREGUERRAS

Nacido en Argelia en 1905, a los dieciséis años Villaplane se trasladó a Francia acompañando a su tío. Pronto destacaría con el balón en los pies en las filas del FC Séte, conjunto del sur del país. Su habilidad como centrocampista provocó que el entrenador del club, el escocés Victor Gibson, le subiera al primer equipo. Jugó allí hasta 1924 cuando ingresó en el ejército, jugando con la selección militar de fútbol francesa en dos ocasiones.

No fue hasta 1926 cuando fue convocado para formar parte del combinado nacional absoluto. Debutando con los “bleus” el 11 de abril de ese año en un partido que les enfrentó con Bélgica, a la que derrotaron por 4 a 3. Aunque durante aquella temporada sufre diversas lesiones, Villaplane acaba convirtiéndose en un habitual de la selección nacional francesa destapándose como un gran rematador de cabeza.

una imagen de un joven Villaplane vistiendo traje

Con el fútbol francés inmerso en el debate sobre la necesidad de dar el paso del amateurismo al profesionalismo, Villaplane fichó en 1927 por el Sporting Club Nîmois a cambio de un trabajo. Una oferta ficticia que escondía un suculento contrato como futbolista profesional. Con el conjunto rojiblanco, precursor del posterior Nîmes Olympique, ganó el campeonato el sureste tras mantenerse invicto toda la temporada logrando de esta manera el ascenso a la División de honor del fútbol galo. Un año después, Villaplane formó parte de la selección olímpica que disputó los Juegos celebrados en Amsterdam y quedó eliminada en la primera fase tras caer ante Italia.


ROTE JÄGER: EL VICTORIOSO EQUIPO DE FÚTBOL DE LA LUFTWAFFE (III)

febrero 17, 2012

Retomamos en esta entrada la historia del equipo de fútbol más victorioso de la aviación germana durante la Segunda Guerra Mundial, los Rote Jäger (cazadores rojos), cuyos futbolistas fueron reclutados por el as de la aviación alemana Hermann Graf entre los jugadores que se encontraban sirviendo en los diversos frentes durante la contienda bélica. Tras la debacle militar del Eje el conjunto deportivo de la Luftwaffe fue disuelto y sus integrantes corrieron suerte diversa.

Graf durante una de sus convalescencias junto a sus soldados futbolistas

DE LA PORTERIA AL CAMPO DE INTERNAMIENTO SOVIÉTICO

Una vez finalizada la experiencia futbolística, Graf llegó a ejercer durante cuatro meses como coronel de la unidad encargada de la defensa del Reich, la JG- 11. A pesar de tener prohibido volar en misiones operativas consiguió cuatro derribos más para añadir a su historial de combate aéreo. En las postrimerías del conflicto fue herido y obligado a permanecer internado en un hospital. Tras un breve periodo de convalecencia fue destinado a la escuadrilla JG- 52 que operaba en el Frente Oriental.

Cuando se intuía próximo el final de la Guerra, Graf recibió la orden de dirigirse al sector ocupado por los británicos para evitar ser capturado por las tropas soviéticas. Contradiciendo a sus superiores, el 8 de mayo de 1945 el piloto capituló ante la 90 División de Infantería del Tercer Ejército norteamericano cerca de la localidad checoeslovaca de Pisek. Su hoja de combates reflejaba los 212 derribos conseguidos y las 830 misiones de combate en las que había participado. A pesar de haberse rendido a los americanos, tanto él como el comandante de cazas Erich Hartmann, apodado El Diablo Negro, fueron entregados a los soviéticos que les recluyeron en el campo de prisioneros de Griazovets, ubicado en la región de Vologda Oblast, donde realizaron trabajos forzados.

Walter luciendo la elástica del Kaiserlautern junto al también internacional alemán Albert Sing

EL BALÓN QUE SALVÓ A FRITZ WALTER DEL GULAG

Fritz Walter corrió una suerte similar a la de su superior. Tras ser destruidos todos los aviones de su escuadrilla fue apresado junto a sus compañeros y recluido en un campo de prisioneros bajo tutela norteamericana. Tras unas semanas de incerteza fue entregado junto a miles de soldados alemanes presos a las tropas soviéticas. Su traslado a un gulag de Siberia se realizó de inmediato. Pero el azar reservó un final distinto al jugador germano. El convoy que le transportaba hizo una última parada en un centro de recepción de Ucrania. Fritz Walter se percató que los guardias estaban preparándose para disputar un partido de fútbol. Causalmente el balón rodó hasta sus pies tras un disparo defectuoso y Walter, con sus pesadas botas militares, ejecutó una volea para devolver el esférico al improvisado terreno de juego. En pocos segundos pasó a formar parte de uno de los equipos que disputaban el encuentro. Durante la media parte uno de los guardias se acercó a él y le espetó “yo a ti te conozco. Hungría- Alemania en Budapest, 1942, ganasteis 5 a 3”. Al día siguiente su nombre desapareció de la lista de los prisioneros que iban a ser enviados al campo de internamiento. Algunas fuentes apuntan al centinela húngaro que lo reconoció como el artífice de su salvación al asegurar que el futbolista no era alemán sino austriaco. Aquel fue, según el propio Walter, “el partido más importante de mi vida”. Enfermo de malaria retornó a su país y se reincorporó a la disciplina del 1 FC Kaiserlautern, equipo con el que conquistaría dos ligas en 1951 y 1953.

almanaque del fútbol alemán de la revista Kicker (1942)

UN EPÍLOGO DE HÉROES Y TRAIDORES

Por su parte, Graf a diferencia de Hartmann, que permaneció 10 años recluido en un gulag, reconoció públicamente que la guerra había sido un error y se integró en la Federación de Oficiales Alemanes (BDO) que colaboraba con el Ejército Rojo. Así fue como, a finales de 1949, consiguió ser liberado. Un año más tarde escribió un pequeño manuscrito sobre sus vivencias deportivas en la Luftwaffe titulado Die Rote Jäger: Ein Schicksalsbericht namhafter deutscher Fussballer aus dem letzen kriege. Sin embargo, su colaboración con los soviéticos le supuso, a su retorno a Alemania, el rechazo de sus ex compañeros de armas y la exclusión de la Kameradschaftsbund der Jagdflieger, la Hermandad de antiguos pilotos de caza. A ello se sumó su divorcio y los rumores que le vincularon con el espionaje soviético, agudizados tras la publicación del libro Digo la verdad, escrito por otro as de la aviación alemana, el mayor Hans Assi Hahn. Aislado y repudiado por su antiguos camaradas, Graf consiguió trabajo gracias a sus contactos futbolísticos. Sepp Herberger, el antiguo entrenador de los Rote Jäger, le presentó a Roland Endler, un industrial que llegaría a ser presidente del Bayern de Munich entre 1958 y 1962. Fue este empresario quién le ayudó ofreciéndole un empleo como vendedor en su compañía de manufacturas electrónicas, donde llegaría a ser jefe de ventas de la región de Baden. Así fue como pudo rehacer su vida casándose por tercera vez en mayo de 1959 con Helga Graf con quién tuvo dos hijos. Ese mismo año Fritz Walter publicó el libro 11 Rote Jäger: Nationalspieler im Kriege con el que quería homenajear a Graf y al resto de sus compañeros de equipo. En sus páginas la estrella de los Roten Teufel (diablos rojos), apodo que identifica al 1 FC Kaiserlautern, afirmó que el fútbol para Graf durante la guerra se convirtió en un medio para “crear un equilibrio con su encuentro diario con la muerte”, una especie de válvula de escape imprescindible para el piloto.


ROTE JÄGER: EL VICTORIOSO EQUIPO DE FÚTBOL DE LA LUFTWAFFE (I)

enero 28, 2012

Corría el año 1912 cuando en una pequeña localidad alemana del land de Baden- Württemberg, Engen, nacía Hermann Graf. Hijo de una familia humilde de escasos recursos pronto tuvo que buscarse la vida trabajando como aprendiz de cerrajero e incluso como ayudante del clérigo local. En esa época, como la mayoría de los jóvenes alemanes, se aficionó a los deportes llegando a compaginar sus empleos con una de sus mayores aficiones, el fútbol.

Graf de uniforme luciendo sus condecoraciones

HERMANN GRAF. UN AS DE LA AVIACIÓN BAJO PALOS

Graf empezó a estudiar gestión y a practicar este deporte como aficionado en el FC Hewen Engen, destacando en la demarcación de portero. En 1932, una vez finalizada su formación escolar obtuvo una licencia para pilotar planeadores, hecho que le permitió cuatro años más tarde conseguir el título de aviador de aparatos a motor e ingresar en las Fuerzas Aéreas militares alemanas, la Luftwaffe. Con anterioridad, coincidiendo con la llegada de Hitler al poder, Graf se había afiliado al NSDAP, el partido nacionalsocialista. Durante dos años, en paralelo a la expansión del Estado nazi, prosiguió su adiestramiento como piloto de combate hasta que estalló la Segunda Guerra Mundial y fue destinado a la escuadrilla Jagdgeschwader 51 (JG- 51) con el rango de sargento hasta que en enero de 1940 fue trasladado a Merseburg para ejercer como instructor de vuelo de un grupo de pilotos de cazas. Poco después de ser ascendido a teniente fue transferido a la escuadrilla JG- 52 emplazada en Rumania. Allí se encargó de la formación de aviadores locales hasta que en mayo de 1941 fue enviado con su unidad a Grecia para dar apoyo aéreo a la invasión de Creta. Tras participar en diversos combates Graf marchó a un aeródromo situado en el frente del este ocupado durante la Operación Barbarroja. Allí fue donde fraguó su leyenda como as de la aviación germana. En tan sólo tres semanas consiguió derribar a 48 cazas enemigos por los que recibió la Cruz de Hierro. Pero su popularidad en el ejército alemán creció aún más cuando en un solo día derribó a 8 aviones aliados. Así fue como añadió a su laureado palmarés una nueva condecoración, las Hojas de Roble tras sumar 104 combates victoriosos.

Hermann Graf (centro) junto a sus hermanos Josef y Wilhelm

LA GÉNESIS DE UN EQUIPO DE FÚTBOL INVENCIBLE

Por sus méritos de guerra en el cerco de Stalingrado, Graf logró el grado de capitán. La fama que había alcanzado entre sus compañeros de armas provocó que los máximos mandatarios nazis prefirieran mantenerlo alejado del frente para evitar que fuera abatido y ello minara la moral de los pilotos, como ya sucedió con otro as de la aviación alemana Hans- Joachim Marseille, conocido como La Estrella de África, que murió tras sufrir un accidente durante un reconocimiento. Apartado del frente por motivos propagandísticos y ya con el grado de mayor, Graf fue enviado a Burdeos para dirigir una escuela de vuelo para pilotos de combate, la Ergänzungs- Jagdgruppe Ost. La escasez de efectivos favoreció su reincorporación al servicio activo como comandante de la escuadrilla JG- 50, especializada en interceptar aviones spitfire británicos.

el seleccionador de fútbol alemán Josef Sepp Herberger

Más allá de sus deberes militares, Graf mantuvo intacta su pasión por el fútbol. Tras mantener conversaciones con Josef Sepp Herberger, el técnico que sucedió a Otto Nerz al frente de la selección alemana, el laureado piloto consiguió crear en 1943 un equipo de fútbol en su unidad, los denominados Rote Jäger (Cazadores rojos), que gozaron de una enorme popularidad en el Ejército alemán. Su nombre obedecía al color de sus camisetas, donadas por un empresario amigo de Graf, y a su condición como pilotos de combate. Pero el condecorado aviador no se conformó con configurar una escuadra cualquiera, quería a los mejores futbolistas a su lado. Así fue como, usando sus influencias, fue transfiriendo a distintos  jugadores que servían en diversos frentes a su unidad bajo el pretexto de ser los técnicos expertos que precisaba su escuadrilla. De esta manera, los soldados futbolistas requeridos por Graf consiguieron escapar de una más que probable muerte.

Graf visitando un entrenamiento de un equipo militar dirigido por Herberger