LIUBERTSY: JUVENTUD, PERESTROIKA Y DEPORTE EN LA UNIÓN SOVIÉTICA (IV)

marzo 26, 2011

Más allá de la violencia que protagonizaron sus miembros, el estilo ‘liubero’ se caracterizó por otros elementos estético- musicales que desempeñaron un papel secundario respecto otras construcciones identitarias juveniles semejantes. Pero en el caso de los ‘liuberi’, ni la imagen, factor de cohesión en la mayoría de subculturas, ni otros referentes como la música ejercieron un rol destacado.

LIUBERO: UNA ESTÉTICA INTRASCENDENTE

Paradójicamente, la estética ‘liubero’ tuvo una escasa trascendencia en su cohesión grupal si la comparamos con la incidencia del vestuario en otros estilos de características similares. Su imagen se redujo, según los medios, a un “uniforme”, un código de actuación y una simbología propia. La prensa trasladó un estereotipo de los ‘liubero’ basado en una estética común: ropa deportiva y camisetas en verano y chaquetas acolchadas de cuero, pantalones a cuadros anchos, camisas blancas, corbatas negras estrechas y zapatos para el invierno. Exhibieron también complementos como sombreros, gorras, bufandas blancas, pañuelos atados al cuello con sus extremos a la espalda o chapas con la efigie de Lenin (iconografía que algunos lucieron en la etapa inicial de implantación del estilo). En resumen, una vestimenta holgada y cómoda apta para las peleas. También contaron con un himno propio, cuya letra denotaba la exaltación identitaria que caracterizó al estilo: “Nacimos y crecimos en Liubertsy/ el centro de la fuerza bruta/ y creemos que nuestro sueño se ha hecho realidad/ Liubertsy es el centro de Rusia”.

joven ‘liuberi’ exhibiendo sus bíceps a sus compañeros de entrenamiento

AL RITMO DE LA PERESTROIKA: LA MÚSICA ‘LIUBERI’

Tampoco la música fue un elemento vertebrador del estilo. Los ‘liuberi’ optaron por los géneros musicales más populares entre la juventud soviética de finales de los años ochenta. O sea que la música, en lugar de convertirse en un elemento diferenciador les igualó al resto de jóvenes. A pesar de la apertura que supuso la Perestroika (reestructuración), tanto a nivel económico como cultural, los ‘liuberi’ siguieron la moda musical del momento. Acostumbraban a escuchar música pop, canción italiana y grupos autóctonos como Barykina, Lube (grupo de folk/ rock originario de Liubertsy), Nautilus Pompilius (banda de Sverdlovsk) e incluso Aria, toda una contradicción al ser el conjunto de metal más popular del país. No fue hasta años más tarde cuando el estilo ‘liubero’ logró cierta proyección en el ámbito musical cuando algunos grupos compusieron canciones inspiradas en el estilo. Quizás la más difundida fue la canción “Oye, hermano liubero” atribuida a la banda musical Defensa Civil. Otros conjuntos que se inspiraron de algún modo en el estilo ‘liubero’ fueron Broma, DDT, Siskin & Co. o PPC.

carátula del film Luna Park (1992)

‘LUNA PARK’: LA ATEMPORALIDAD CINEMATOGRÁFICA DE UN ESTILO

El estilo también tuvo su reflejo en la industria del celuloide. En 1992 el director Pavel Lungin rodó su segundo largometraje titulado ‘Luna Park’, tras su opera prima ‘Taxi Blues’ (1990). El film narra las peripecias del joven Andrei, integrante de una banda antisemita inspirada en los ‘liubero’ que acaba descubriendo que su padre, el popular compositor Naoum Kheifitz, es de ascendencia judía. Ello provoca un conflicto de identidades entre ambos cuando el hijo descrubre sus propios orígenes e intenta asesinar a su progenitor. La película muestra a una pandilla de jóvenes musculosos ultranacionalistas que se enfrentan a miembros de otras subculturas y exhiben banderas de la Federación rusa, puesto que en 1992 ya se había producido la desmembración de la URSS. ‘Luna Park’ es el único referente cinematográfico inspirado en los ‘liuberi’. A pesar de su atemporalidad, la obra de Lungin retoma el estereotipo ‘liubero’ para identificar a las nuevas bandas de jóvenes ultrapatriotas que proliferaron a raíz de la disolución de la Unión Soviética.

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LIUBERTSY: JUVENTUD, PERESTROIKA Y DEPORTE EN LA UNIÓN SOVIÉTICA (III)

marzo 21, 2011

Los actos de violencia protagonizados por los ‘liuberi’ caracterizaron la segunda etapa evolutiva del estilo. El mismo se expandió recreando a la vez una identidad acotada producto de la estereotipación mediática a la que fue sometido durante la segunda mitad de la década de los ochenta. La difusión de una imagen agresiva atrajo a aquellos jóvenes que ansiaban alcanzar un reconocimiento social en su comunidad a través de ella.

anagrama utilizado por las bandas ‘liuberi’

‘LIUBERO’: UN FENÓMENO EN EXPANSIÓN

La publicitación de las agresiones de los ‘liuberi’ comportó durante el bienio 1984-1985 un aumento considerable de jóvenes que se adscribieron al estilo. La singularidad de los nuevos miembros fue su procedencia. Si antes solo los residentes en Liubertsy fueron quienes integraron las bandas ‘liuberi’, a partir de la segunda mitad de la década de los ochenta el estilo se popularizó en otras ciudades industriales y localidades de los distritos de la región de Moscú. Aparecieron entonces los ‘liubero’, jóvenes que adoptaron el estilo independientemente de su población de origen. La magnitud del fenómeno fue tal que incluso llegaron a crearse grupos ‘liubero’ en Bielorusia, Ucrania, Siberia o los países bálticos (donde se les denominó ‘lyuberizma’).

Los graves enfrentamientos acaecidos en el verano de 1986 en los parques Sokolniki y Gorky de Moscú empezaron a erosionar la imagen pública de los ‘liuberi’. Tras varios homicidios y asaltos los ‘liuberi’ se convirtieron en los nuevos “demonios populares” de la sociedad soviética. Su anterior imagen de patriotas ejemplares dió paso a una nueva percepción social que les identificó como simples gamberros de barrio. La alarma social que suscitó su “conducta desviada” comportó un aumento de la presión policial. Se cerraron diversos gimnasios clandestinos y varios ‘liuberi’ fueron detenidos. En las identificaciones uno de los recursos habituales de los investigadores era comprobar los nudillos de los jóvenes para saber si habían participado en alguna pelea.

jóvenes ‘liuberi’ exhibiendo su musculatura

DIFUSIÓN MEDIÁTICA: EL ESTILO COMO MODA

La oficialización del estilo, acontecida entre 1986 y 1987 mediante la publicación de diversos artículos de prensa, ofreció un estereotipo que fue tomado como referente por aquellos jóvenes que se sumaron al mismo por simple mimetismo. Su proyección mediática como una simple moda supuso un aumento considerable de sus miembros. Según datos policiales, antes de la publicación de los reportajes el número de integrantes de las pandillas no superaba las 150 personas, pero tras su publicitación las fuerzas del orden llegaron a registrar grupos de más de 600 jóvenes.

A pesar de su beligerancia extrema, los ‘liuberi’ contaron con un código de honor propio que regulaba su comportamiento en las peleas: no consideraban honesto atacar a víctimas indefensas, ni agredir a un hombre que estuviera acompañado de una mujer, ni usar armas durante los enfrentamientos. Un conjunto de reglas no escritas que actualmente siguen respetando los grupos organizados de hooligans del fútbol ruso.

‘liuberi’ ejercitándose en un gimnasio subterráneo


LIUBERTSY: JUVENTUD, PERESTROIKA Y DEPORTE EN LA UNIÓN SOVIÉTICA (II)

marzo 15, 2011

Tras media década de implantación el estilo salió del anonimato a inicios de los años ochenta a raíz de los diversos episodios violentos que protagonizaron en Moscú los ‘liuberi’. Así fue como obtuvieron cierta presencia en los medios oficiales, un hecho que favoreció en gran medida su popularidad y la extensión del estilo más allá de su localidad de origen.

EL NUEVO KOMSOMOL, LOS DEFENSORES DEL IDEAL DE VIDA SOVIÉTICO

El activismo de los ‘liuberi’ no se circunscribió únicamente a su faceta deportiva. El 20 de abril de 1982 un grupo nútrido hizo acto de presencia en el centro de Moscú. Desde hacía dos años, la fecha era aprovechada por grupúsculos neofascistas para manifestarse y conmemorar el nacimiento de Adolf Hitler. Pero ese año los ‘liuberi’ se presentaron en la Plaza Pushkin para “restablecer la justicia” enfrentándose con los neonazis ante la pasividad e incredulidad de las fuerzas del orden. Por esta actuación, los ‘liuberi’ fueron reconocidos públicamente como un grupo de “patriotas antifascistas” e incluso el rotativo Pravda, periódico oficial del régimen soviético, llegó a denominarles “la juventud progresista”. Según ellos mismos reconocieron, la única motivación que les impulsó a enfrentarse a los neofascistas fue el “defender la deshonra a la forma de vida soviética” que suponía la presencia de los neonazis en las calles de la capital. De esta manera los ‘liuberi’ exteriorizaron un componente nacionalista, paradójicamente, expresado en un estado socialista autoproclamado internacionalista. Su defensa a ultranza de los valores propugnados por el sistema soviético y el rechazo explicito a las influencias occidentales les valió que se les comparara con el Komsomol, la organización juvenil del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) creada en 1918 que sería disuelta en 1991. De hecho, su órgano oficial, el Komsomolskaya Pravda, se refirió al estilo con una serie de artículos escritos en 1987 por Alexander Kupriyanov.

cartel de la organización juvenil soviética Komsomol editado en 1979

MOSCÚ COMO CONTRASTE: ‘LIUBERI’ Vs ‘NO FORMALES’

A la primera etapa de eclosión del estilo, que comprendió el periodo que abarca entre 1975 y 1984, le sucedió una segunda fase evolutiva (1985- 1990) que se caracterizó por la visualización social extrema que obtuvieron los ‘liuberi’ a raíz de su participación en diversas razzias callejeras. Un comportamiento que provocó su declive a posteriori.

Las ansias de diversión de los jóvenes de Liubertsy les llevaron a desplazarse con asiduidad a la capital en busca de espacios de evasión, como discotecas, parques públicos, cafés o clubes como el Metelitsa situados en la avenida Kalinin Prospekt. Sus constantes viajes a Moscú en metro y autobús comportaron la cohesión interna del grupo al confrontar su identidad con la de los jóvenes adscritos a las emergentes subculturas juveniles moscovitas (punks, heavys o metaleros, hippies y raperos), conocidos por aquel entonces genéricamente como los ‘no formales’. Estos últimos fueron jóvenes desencantados con el sistema y sus instituciones (escuela, Komsomol, familia…) que articularon su hastío a través de formas de expresión diversas, desde la apatía hasta la adopción de estilos de música transgresores como el rock, el metal, el rap o el punk y su adscripción a culturas urbanas.

reportaje publicado en 1987 sobre los gimnasios subterráneos de Liubertsy

Los enfrentamientos entre ‘no formales’ y ‘liuberi’, o lo que es lo mismo, entre jóvenes moscovitas y jóvenes de los suburbios, fueron habituales en el centro de Moscú. Para los residentes en la periferia la occidentalización de sus oponentes evidenciaba la decadencia de la sociedad soviética. Ante dicha “involución” los ‘liuberi’, autoerigidos en “defensores del orden” actuaron con contundencia agrediendo a todo aquel que exhibiera una imagen que ellos consideraran inapropiada (como los trajes excéntricos o las crestas punk). Un rechazo explicitado por Boris Taranov, ‘liuberi’ de 17 años, en declaraciones al semanario Ogonyok: “Queremos limpiar la capital de escoria”. Esta defensa a ultranza de los valores tradicionales socialistas fue apreciada, en un primer momento, tanto por la policia como por buena parte de la sociedad. Pero más allá de este supuesto idealismo, en realidad, muchos ‘liuberi’ no se alejaron en demasía de la bravuconería típica del pandillerismo callejero. De hecho, el detonante principal de muchas peleas no fue otro que la rivalidad con los jóvenes locales por obtener la mejor compañía femenina. Así, mientras unos (atletas) consagraban su vida al entrenamiento y a los ideales soviéticos, otros (hooligans) aprovecharon la imagen ‘liuberi’ para agredir y robar a los jóvenes moscovitas con total impunidad al grito de “¡Liubertsy, el centro de Rusia!”.


LIUBERTSY: JUVENTUD, PERESTROIKA Y DEPORTE EN LA UNIÓN SOVIÉTICA (I)

marzo 10, 2011

Más allá de la adopción masiva de los estilos occidentales por parte de la juventud rusa a partir de la década de los noventa, con anterioridad, durante los últimos años de existencia de la URSS se habían gestado formas seminales de agregación juvenil. Quizás la pionera y menos conocida de todas ellas fue la que se concretó a inicios de los años ochenta en la periferia moscovita bajo el nombre de ‘liubertsy’.

cartel de los Juegos Olímpicos celebrados en Moscú en 1980

MOSCÚ’80: LOS JUEGOS OLÍMPICOS DE LA PROSPERIDAD

El fenómeno de los ‘liubertsy’ surgió en el distrito homónimo situado al sureste de la capital durante la segunda mitad de los años setanta. Dicho suburbio albergó a una nutrida comunidad obrera que se estableció allí durante la década de los treinta del siglo XX, cuando la devastación provocada por diversas inundaciones motivó el éxodo de la población rural a la capital soviética. Muchos de los recién llegados encontraron empleo en los grandes proyectos del sector de la construcción. Fueron, precisamente, los jóvenes descendientes de estos campesinos, miembros de la tercera generación de inmigrantes, quienes crearon un estilo inédito que pronto alcanzó grandes cotas de popularidad en la URSS.

Liubertsy, uno de los focos industriales de la periferia moscovita, recibió un gran impulso económico a raíz de la designación de Moscú como sede de la XXII edición de los Juegos Olímpicos. La ciudad se convirtió en una de los centros de la región durante los preparativos preolímpicos. Al desarrollo económico se unió el fomento de la práctica deportiva, auspiciada por las autoridades locales en espacios como el Palacio de la Ciudad de la Cultura. Así fue como los jóvenes de Liubertsy empezaron a interesarse por la educación física, mostrando un entusiasmo especial por disciplinas como el culturismo. De hecho, el fomento del deporte por parte de la administración perseguía como objetivo preparar física y disciplinariamente a los jóvenes de cara a su posterior instrucción militar y, además, reducir la delincuencia callejera.

detalle de uno de los gimnasios que los jóvenes de Liubertsy improvisaron en los sótanos de sus viviendas

CULTURISMO Y GIMNASIO: DE ATLETAS A HOOLIGANS

Los jóvenes de Liubertsy se obsesionaron de tal manera por el culturismo que este se convirtió en el deporte de moda local. La ciudad vió como proliferaron los clubes y las empresas relacionadas con este deporte, aunque la práctica más habitual y económica para los jóvenes fue la de adecuar los sótanos de sus viviendas como improvisados gimnasios para así poder ejercitar sus músculos. De ahí que estos aficionados al culturismo prefirieran autodenominarse ‘kachki’, término derivado de la palabra rusa ‘kachalka’ (gimnasio). A través del desarrollo y difusión de este deporte se concretó el fenómeno de los ‘liubertsy’, también conocidos como ‘liuberi’. Así fue como a través de la actividad física las diversas pandillas juveniles de la localidad se unificaron.

jóvenes liuberi ejercitándose en un gimnasio subterráneo

Pronto el fenómeno ‘liuberi’ se bifurcó en dos tendencias mayoritarias: los atletas y los hooligans. Los primeros se centraron en la actividad física en los gimnasios, dejando de lado la vida callejera, mientras que los segundos no prestaron tanta atención al deporte al percibirlo como un simple pasatiempo, desvirtuando de esta manera la esencia original de los ‘liuberi’ basada en un estilo de vida saludable, como prueba el hecho que raramente ingirieran alcohol y rechazaran el consumo de drogas.

Entre sus prácticas habituales destacaron las actividades de musculación, como el levantamiento de pesas, a las que posteriormente añadieron otras disciplinas deportivas como el boxeo, la natación e incluso las artes marciales. La veneración al culturismo fue de tal magnitud en Liubertsy que la ciudad llegó a contar con una escuela propia de esta disciplina deportiva.