ORÍGENES DEL NEOFASCISMO UCRANIANO (II)

marzo 4, 2014

Una vez detallados los referentes intelectuales sobre los que se articuló el nacionalismo ucraniano en los años veinte del siglo pasado –Dontsov y el denominado ‘nacionalismo integral–, a continuación abordamos la trayectoria vital y política de Stepán Bandera, el máximo referente del ultranacionalismo ucraniano.

STEPÁN BANDERA, ICONO DEL NACIONALISMO UCRANIANO

El 30 de junio de 1941, Stepán Bandera, proclamó el Estado independiente de Ucrania en Lviv aprovechando la coyuntura provocada tras la invasión alemana de la URSS. Sin dilación, unidades germanas detuvieron a Bandera y lo transfirieron al campo de concentración de Sachsenhausen, próximo a Brandenburgo. ¿Pero cual fue su periplo hasta llegar allí?

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retrato de juventud de Stepán Bandera

Nacido en 1909 en una pequeña localidad del extremo occidental del país, Stary Ugryniv, Bandera pronto se interesó por la política, relacionándose con los ambientes nacionalistas en su época como scout en el grupo escolta Plast o en la Unión para la Liberación de Ucrania. A los 18 años ingresó en la clandestina Juventud Nacional Ucraniana y en la Organización Militar Nacional. De familia patriota y religiosa, no en vano su padre era sacerdote de la Iglesia greco- católica ucraniana, en 1929 se afilió a la Organización de los Nacionalistas Ucranianos (OUN), liderada por aquel entonces por el ex oficial del ejército austro- húngaro Andriy Melnyk.  Dos años más tarde, Bandera se convirtió en jefe de propaganda de la citada OUN. En 1933, con los dos principales referentes de la formación (Konovalets y Melnyk) en el exilio, el joven Bandera ejerció como cabeza visible del Ejecutivo Nacional de dicha formación política en la región de Galitzia. En este período al frente de dicha sección regional se esforzó por implantar la organización en diversas localidades del oeste del país, organizando a la vez campañas contra los intereses poloneses en la zona.

En julio de 1934 fue detenido en Lviv por la policía polaca. Tras dos juicios, el primero en relación con su participación en un supuesto complot para asesinar al Ministro del Interior polaco Bronislaw Pieracki, y el segundo en una causa conjunta contra los dirigentes de la OUN; fue declarado culpable de delitos de terrorismo y condenado a muerte.

Bronislaw Pieracki

Bronislaw Pieracki, Ministro del Interior de Polonia

Posteriormente, su pena fue conmutada por cadena perpetua. En 1938, durante su reclusión en la penitenciaría de Wronki, la misma prisión en la que por cierto estuvo recluida la revolucionaria Rosa Luxemburg, se produjo un frustrado intento de fuga en el que participaron algunos de sus incondicionales. Tan sólo un año más tarde Bandera quedó en libertad cuando los guardias del centro huyeron tras la invasión alemana del país.

GUERRA, OCUPACIÓN Y CÁRCEL

Tras su liberación Bandera, que encabezaba el sector revolucionario de la OUN que apostaba por la vía armada ante el más pragmático liderado por Mélnik que abogaba por la lucha política, se trasladó a Cracovia e intentó reunir a los diversos grupúsculos nacionalistas que apoyaban la independencia en el denominado Comité Nacional de Ucrania.

También buscó apoyo en los círculos castrenses alemanes. Así, en noviembre de 1939 cerca de 800 activistas nacionalistas ucranianos iniciaron sus entrenamientos en diversos campamentos militares de la Abwehr.

Antes de concretarse la Operación Barbarroja que dio inicio a la invasión alemana de la URSS, mantuvo reuniones con los servicios de inteligencia germanos para formar una unidad de combate de voluntarios ucranianos que luchara al lado de las tropas del II Reich. Para poder llevar a cabo sus actividades subversivas le fueron transferidos 2,5 millones de marcos. La relación de Bandera con la Alemania nazi es, según algunos historiadores como David Marples, “ambivalente, táctica y oportunista”.

Russland, Gefangennahme eines russischen Soldaten

soldado soviético preso por tropas germanas en el Frente oriental

Sea como fuera, lo cierto es que el 30 de junio de 1941, coincidiendo con la llegada de las tropas nazis al país, Bandera proclamó el Estado independiente de Ucrania “que trabajará en estrecha colaboración con la Gran Alemania nacional- socialista bajo el liderazgo de su líder Adolf Hitler” (Ley de Proclamación del Estado de Ucrania). Con dicha declaración Bandera pretendía que los jerarcas nazis se vieran forzados a reconocer a Ucrania como estado. Sin embargo, un sorprendido Hitler ordenó, ante la negativa de los nacionalistas ucranianos a revocar su declaración unilateral, “liquidar de inmediato esta conspiración”. Las órdenes eran claras: “todos los miembros del movimiento Bandera deben ser detenidos y, después de interrogarlos a fondo, deben ser liquidados”. Así el 5 de julio, Bandera era arrestado por la Gestapo y trasladado a Berlín, siendo obligado a permanecer en la ciudad tras ser liberado dos semanas más tarde.

Mientras tanto sus partidarios, dirigidos por Román Shujévych, popularmente conocido entre sus hombres como General Dschuprinka, continuaron combatiendo en un doble frente contra alemanes y soviéticos.

DE SACHSENHAUSEN A BERLÍN. UNA OFERTA DE COLABORACIÓN

En enero de 1942, el líder de la OUN fue trasladado al campo de concentración de Sachsenhausen. En el mismo estuvo recluido hasta que a inicios de 1944 un oficial de la Reichssicherheitshaupttamt (Oficina Central de Seguridad del Reich), la temida RSHA creada por Himmler para perseguir a los enemigos del Tercer Reich, contactó con él y con el líder del Bloque de Naciones Anti- Bolcheviques y presidente del nuevo estado ucraniano, Yaroslav Stetsko, para proponerles su liberación a cambio de que combatieran contra los soviéticos. En septiembre de ese mismo año Bandera fue puesto en libertad. Desde Berlín, donde estableció su cuartel general, arengó a sus conciudadanos a luchar contra el Ejército Rojo mientras los alemanes pertrechaban a sus seguidores con armamento para llevar a cabo acciones de sabotaje que mermaran el avance de las tropas soviéticas.

UPA guerrilleros

partida de guerrilleros del Ejército Insurgente Ucraniano (UPA)

En 1944, después de que Bandera fuese trasladado en avión hasta las posiciones germanas en el frente ucraniano, se unió a la lucha de la guerrilla nacionalista junto a las tropas de la Wehrmacht y un puñado de unidades de las SS en retirada.

Finalmente, el 1 de marzo de 1945, Hitler reconoció el Estado independiente ucraniano, tan sólo cinco meses antes del fin de la Segunda Guerra Mundial.

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ORÍGENES DEL NEOFASCISMO UCRANIANO (I)

marzo 1, 2014

La génesis del ultranacionalismo ucraniano se remonta a inicios del siglo XX. Su primer foco de irradiación fue la región de Galitzia, situada en el extremo oeste del país. Allí, en la década de los años veinte, germinó entre los jóvenes intelectuales –aunque también en los núcleos emigrantes residentes en ciudades como Praga, Viena o la localidad checa de Poděbrady– el llamado “nacionalismo integral”. El mismo surgió como reacción a los sucesivos fracasos por consolidar un estado ucraniano durante la revolución de 1917. Paralelamente, en 1920 un grupo de jóvenes oficiales fundó la Organización Militar Ucraniana (UMO) que tenía por objeto proseguir la lucha por lograr un estado independiente. Sus integrantes no dudaron en recurrir a la violencia para atacar a las autoridades polacas y a las instituciones del Estado.

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Dmytro Dontsov, téorico del nacionalismo integral

DMYTRO DONTSOV. EL IDEÓLOGO DE LOS AÑOS VEINTE

El principal ideólogo de nacionalismo integral ucraniano fue Dmytro Dontsov (1883- 1973), un escritor y crítico literario nacido en Melitopol, localidad situada al este del país, que posteriormente se estableció en San Petersburgo para cursar la carrera de derecho. Tras militar en el Partido Laborista Social Democrático Ucraniano (USDRP), en 1917 instaló su residencia en Lviv (capital de Galitzia). Allí editó una publicación mensual muy influyente, Natsionalizm, a través de la cual propagó su voluntarismo nacional, inspirado en el pensamiento del filósofo alemán Friedrich Nietzsche. Sin duda, Dontsov fue el teórico responsable del cariz anti- ruso del incipiente nacionalismo ucraniano. En 1925 se apartó de la actividad política para centrarse en su faceta literaria. Fue en aquella época cuando tradujo al ucraniano obras como “La doctrina del Fascismo” de Mussolini y el “Mein Kampf” de Adolf Hitler.

miembros asamblea fundacional en Viena de OUN

miembros de la asamblea fundacional de la OUN en Viena

DE LA TEORIA A LA ACCIÓN

En 1929 la UMO participa junto a otros grupos similares en la fundación en Viena de la Organización de los Nacionalistas Ucranianos (OUN), liderada por Yevguen Konovalets. Concebida como una organización militar clandestina y un movimiento político que se desarrollaban en paralelo, aspiró a lograr una posición predominante en el seno de la sociedad ucraniana. Su objetivo era la independencia nacional y su modelo de estado se basaba en un sistema dictatorial unipartidista que rechaza la democracia y el pujante socialismo de la época. Un mensaje que, principalmente, caló entre la juventud.

La ocupación soviética de Polonia oriental en septiembre de 1939 y el posterior estallido de la Segunda Guerra Mundial parecía favorecer los intereses de la OUN. Sin embargo, la organización se fragmentó un año más tarde, en parte por el vacío de poder existente tras el asesinato de Konovalets a manos del NKVD en 1938. Fue entonces cuando emergieron la OUN (b) liderada por Stepán Bandera y la OUN (m) dirigida por Andriy Mélnik. No obstante, la división obedeció más a enfrentamientos personales que a diferencias ideológicas relevantes.

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Stepán Bandera, icono del ultranacionalismo ucraniano

El estallido de la guerra también afectó a Dontsov, que fue detenido en Polonia por los alemanes y confinado a la prisión de Bereza Kartuska, actualmente en territorio bielorruso. Allí permaneció hasta que la invasión soviética provocó su liberación, emprendiendo entonces el camino del exilio. Dontsov se instaló en Bucarest, donde trabajó como periodista en el rotativo Batava hasta que se trasladó a Praga tras la ocupación de Rumanía por parte del Ejército soviético. Su periplo acabaría en 1945 cuando pudo huir hacía Gran Bretaña y desde allí marcharse a Canadá. Se dedicó a la enseñanza de la literatura en la Universidad de Montreal hasta su fallecimiento en 1973.

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Román Shujévych (segundo derecha fila inferior) dirigente militar del Ejército Insurgente Ucraniano (UPA)

LA CREACIÓN DEL EJÉRCITO INSURGENTE UCRANIANO (UPA)

Durante el conflicto bélico la OUN extendió sus actividades a Ucrania oriental y, en 1942, creó el denominado Ejército Insurgente Ucraniano (UPA) que llevó a cabo una guerra de guerrillas paralela contra alemanes, partisanos soviéticos, tropas polacas y el Ejército rojo.

Así, inicialmente, el UPA combatió contra la Wehrmacht logrando liberar parte de Volinia, región situada al oeste de Ucrania donde mantuvo feroces enfrentamientos con el Armia Krajowa polaco, hasta que en el verano de 1943 los alemanes lanzaron la operación Bandenbekämpfung (BB) para acabar con la resistencia del UPA. Con ese objetivo se movilizaron diez batallones de las SS y otras tropas que, a pesar de su número, no lograron acabar con los nacionalistas ucranianos.

Entre 1943 y 1950 el UPA fue liderado por el general Román Shujévych, quedando la representación política a cargo del mencionado Bandera. Durante la Segunda Guerra Mundial, Shujévych comandó el batallón Nachtigall del Ejército alemán formado íntegramente por 400 voluntarios ucranianos y dirigido por el almirante Canaris, quien por cierto había vetado la creación de la Legión de Ucrania en el seno de la Abwehr. Sus integrantes participaron en el pogromo contra la comunidad judía de Lviv.

Shujévych anhelaba que el batallón se convirtiera en el embrión del futuro ejército ucraniano. Tras su disolución, la mayoría de sus oficiales pasaron a formar parte del UPA, mientras cerca de dos decenas de miembros se unieron a la Freiwilligen- Schützen Division Galizien de las SS que, por cierto, no contó con el visto bueno de Bandera ya que la unidad escapaba de su control.

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voluntarios ucranianos de la 14a División de las SS

Desde la primavera de 1943 las milicias del UPA combatieron sin descanso contra las tropas soviéticas. En 1944 el Ejército rojo lanzó una ofensiva contra las guerrillas nacionalistas que fracasó. Sus integrantes continuaron con las escaramuzas una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial. De hecho, su resistencia no fue sofocada hasta la muerte en combate de Shujévych en 1950. Por todo ello, el UPA se ha convertido en un destacado referente dentro del imaginario ultranacionalista ucraniano actual. No en vano algunos de los grupos neofascistas que hoy en día operan en el país utilizan como emblema la bandera roja y negra del UPA.


JAMES MCCLEAN. UN IRLANDÉS CONTRA EL IMPERIO

diciembre 15, 2013

Anualmente cada 11 de noviembre se celebra en el Reino Unido el Remembrance Day, también conocido como el Día del Armisticio, en el que se recuerda a los caídos durante las dos guerras mundiales y otros conflictos en los que han participado los países de la Commonwealth. Como marca la tradición, los británicos lucen la denominada Poppy Appeal, una flor de papel que simula una grosella que desde la década de los años veinte del siglo pasado se convirtió en uno de los símbolos del Imperio.

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soldados británicos de la 55 división heridos en 1918

LA MASACRE DE YPRES

El origen de este icono se encuentra en el poema “Flanders Fields” escrito por el soldado canadiense John McCrae tras luchar en la batalla de Ypres, que toma su nombre de esta localidad belga. En los campos de Ypres murieron 850.000 personas, 325.000 de las cuales fueron soldados británicos. Fue una de las ofensivas más devastadoras de la Primera Guerra Mundial que dejó un reguero de cuerpos inertes yaciendo en prados embarrados. Un paisaje que con la llegada de la primavera e transformó al florecer las grosellas y sustituir la sangre de los caídos por los colores de sus pétalos.

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el canadiense McCrae junto a los versos que popularizó

Poco después de la finalización de la contienda bélica la Royal British Legion, una organización benéfica que velaba por los veteranos de guerra empezó a vender estas grosellas de papel para financiar sus actividades. Desde entonces los británicos recuerdan a sus caídos luciendo una Poppy Appeal en el pecho, en el lado izquierdo en el caso de los hombres –lugar donde se colocaban las medallas– y en la derecha en el de las mujeres. Pero la grosella no siempre fue roja. En 1920 el movimiento No More War promovió añadir la expresión “no más guerra” a la flor. La petición fue rechazada, motivo por el cual la organización pacifista confeccionó sus propias grosellas de color blanco. Sus portadoras fueron tildadas de antipatriotas y llegaron a perder su puesto de trabajo por lucirlas.

Lo cierto es que esta tradición ha perdurado hasta nuestros días y el fútbol no ha quedado al margen de la misma. Así es costumbre que los jugadores de todos los equipos cada 11 de noviembre luzcan en las camisetas una grosella al lado del escudo del club. Es lo que se denomina el “Poppy Day”, una práctica a la que también se suman técnicos y directivos. No en vano, la mayoría de clubes sufrieron bajas durante la Primera Guerra Mundial. Este fue el caso de equipos como el Leeds, el Sunderland, el West Ham o el Crystal Palace que perdieron en el frente a futbolistas como Jimmy Speirs, Tim Coleman, Joe Webster o Donald Simpson.

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minutos de silencio en Ibrox Park por los militares fallecidos en combate

UN FUTBOLISTA NACIDO EN DERRY

El Remembrance Day es una tradición muy arraigada. Pero no todo el mundo congrega con ella. Un jugador del Wigan Athletic, James McClean, no lució la grosella en el pecho el pasado 11 de noviembre. Y no es la primera vez que el internacional irlandés se posiciona en este sentido. Nascido en Creggan, un barrio a las afueras de Derry, McClean rechazó jugar con la Poppy Appeal cuando defendía los colores del Sunderland, equipo en el que la temporada 2011/12 fue escogido mejor jugador joven. El 10 de noviembre de 2012 vistió una camiseta sin la grosella en el partido que enfrentó a los Black Cats contra el Everton. Al acabar el partido la subastó para recaudar fondos para los enfermos de cáncer de un hospital de Dublín. Su acción le comportó recibir un alud de críticas e insultos de seguidores unionistas.

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McClean luciendo la elástica del Sunderland ante el Liverpool en la FA Cup

Incluso el periódico republicano An Phoblacht, próximo al Sinn Féin, recibió llamadas amenazantes contra el futbolista en las que se deseaba su “muerte a tiros y que su cuerpo fuese arrastrado más allá de su tumba”. El ex jugador del Derry City manifestó al respecto: “La gente tiene sus propias opiniones. Ellos tienen sus creencias y yo las mías. No me arrepiento, el año próximo haré lo mismo”. McClean ya había estado en el centro de otra polémica cuando en su twitter recomendó la canción “The Broad Black Brimmer” del conjunto folk nacionalista The Wolfe Tones, que describe la historia de un miembro del IRA.

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portada de uno de los álbumes del conjunto irlandés The Wolfe Tones

http://www.youtube.com/watch?v=6Bu2oZwjewk

Este año McClean no fue convocado por el conjunto Latic para enfrentarse al Yeavil Town, un partido que coincidía con la celebración del Remembrance Day. Su técnico, Owen Coyle, aseguró que estaba lesionado. Mientras tanto sus compañeros sobre el césped guardaba los tradicionales dos minutos de silencio en recuerdo de los soldados caídos… “in Flanders fields, the poppies grow”.

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McClean mostrando una reproducción de un famoso mural de Derry


HUGO CHÁVEZ. EL LEGADO BOLIVARIANO DEL FÚTBOL (I)

abril 18, 2013

La muerte el pasado 5 de marzo del hasta entonces presidente de Venezuela, Hugo Rafael Chávez Frías convulsionó –para bien o para mal– no sólo a sus compatriotas, sino también al mundo entero. Lo cierto es que su figura, tildada de dictatorial por sus detractores y de heroica por sus simpatizantes, no dejó a nadie indiferente. Más allá de la trascendencia política del personaje, adalid del autodenominado socialismo del siglo XXI para algunos o tirano golpista para otros, lo cierto es que Chávez conectó con las clases populares gracias a su carisma y a un discurso próximo. Dejando de lado su faceta televisiva, sus críticas irónicas a Mr. Danger o sus pinitos como cantante, el teniente coronel protagonista del fallido golpe de estado de febrero de 1992 contra el presidente Carlos Andrés Pérez también se acercó al deporte.

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Hugo Chávez en uniforme militar tocado con su habitual boina roja de paracaidista

DEL BÉISBOL AL FÚTBOL. POR UN CAMBIO DE REFERENTES DEPORTIVOS

Durante sus diversos mandatos presidenciales Chávez destacó por su impulso al deporte venezolano. En su apuesta por promocionar la práctica deportiva el dirigente bolivariano, a pesar de que su disciplina predilecta era el béisbol, no dudó en fomentar también el fútbol. De hecho Chávez nunca ocultó su afición por los Navegantes de Magallanes, el equipo de béisbol radicado en Valencia, ciudad del Estado de Carabobo situada al oeste de la capital, no muy distante de su población natal, Sabaneta. Los Bucaneros, nombre popular con el que se conoce al segundo club con más títulos del béisbol venezolano, fueron su debilidad. Tal fue su pasión por este deporte que no dudaba en buscar cualquier hueco en su agenda presidencial para jugar un partido junto a sus ministros y asesores militares.

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jugadores del club de béisbol Navegantes de Magallanes de Carabobo

Incluso llegó a comentar a su círculo de allegados que cuando era joven su sueño era convertirse en jugador profesional de béisbol y así poder imitar a su ídolo deportivo Néstor Isaías Látigo Chávez Silva, jugador que militó en los Giants de San Francisco en 1967. El origen de su pasión por este deporte se remontaba a su juventud, cuando con diecisiete años se enroló en el ejército. De hecho diversos de sus biógrafos aseguran que fue “su entusiasmo por el béisbol lo que le convenció” de incorporarse al mismo. En sus años de instrucción castrense a inicios de la década de los setenta se erigió en uno de los principales jugadores del equipo de la Academia Militar de Caracas. Tras ser transferido a un batallón acorazado en Maracay, en 1980 regresó a la Academia de la capital para ejercer como instructor jefe de deportes.

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Néstor Isaías Látigo Chávez Silva en su etapa como jugador de los Giants

Quizás fue la pasión de Chávez por el béisbol lo que provocó que su gobierno creara una Liga Bolivariana de beisbol que fue patrocinada por la petrolera PDVSA. Toda una paradoja si tenemos en cuenta la evidente influencia norteamericana de dicho deporte, no en vano fueron los trabajadores estadounidenses de las compañías petroleras los que importaron su práctica  a Venezuela a inicios del siglo XX. Desde entonces dicha disciplina se erigió en el deporte nacional, no en vano es conocido como “el país del béisbol”. Así, mientras Uruguay y Brasil alcanzaban las máximas glorias futbolísticas a nivel internacional, la selección venezolana de béisbol ganaba en tres ocasiones la Copa del Mundo en la década de los años cuarenta.

Pero a pesar de no ser un deporte con el mismo seguimiento que el béisbol, Chávez tuvo claro que tenía que acercarse también al fútbol. Seguramente tenía muy presentes las palabras de Ernesto Che Guevara cuando manifestó que “la revolución no avanzaría mucho en Latinoamérica a menos que los cubanos aprendieran a jugar al fútbol”. Quizás por ello, en más de una ocasión, hizo referencias a los partidos de la liga venezolana de fútbol o de la selección  nacional en su programa televisivo dominical “Aló Presidente”, consciente de la creciente trascendencia social del fútbol en el país. Y todo ello a pesar de que el fútbol había sido considerado hasta entonces una actividad vinculada a las clases media y acomodada.

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Chávez jugando a béisbol con la elástica del Ejército venezolano

IMPULSO AL DEPORTE VENEZOLANO

A través del balompié, Chávez promocionó los valores de la llamada Revolución Bolivariana y vehiculó el patriotismo, monopolizándolo alrededor de su figura. De hecho, en una intervención suya con motivo de la celebración del Día del Ejército declaró: “El chavismo es patriotismo, ser chavista es ser patriota, los que quieren patria están con Chávez, los que quieren patria vengan con Chávez para seguir construyendo la patria libre e independiente de Bolívar”. Y que mejor herramienta para fomentar el fervor nacional que el fútbol. El presidente venezolano entendió su potencial propagandístico y no dudó en explotarlo. Nada nuevo que no hayan hecho otros gobernantes, de signo político diverso, en épocas pretéritas o contemporáneas. En el caso de Chávez sus ansias por alentar el discurso nacionalista que evocaba figuras como las de Simón Bolívar, Simón Rodríguez o Ezequiel Zamora fue canalizado en diversas ocasiones a través del fútbol.

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Hugo Chávez en rueda de prensa ante un retrato de Bolívar

No es de extrañar que durante los 14 años en los que Chávez estuvo al frente del país, el balompié experimentara un crecimiento inédito. Tanto la selección nacional, apodada la vinotinto, como los clubes locales recibieron un apoyo importante. Para algunos expertos, las transformaciones que vivió el país tienen en el fútbol su máxima expresión. “Venezuela es distinta y su fútbol irreconocible” afirman. Los éxitos deportivos llegaron y fueron debidamente instrumentalizados para exaltar los valores patrios.


WANDERVOGEL. LA EMANCIPACIÓN DE LA JUVENTUD GERMANA COMO PRECEDENTE DE SU ENCUADRAMIENTO BAJO EL III REICH (y III)

enero 11, 2013

El movimiento wandervogel como hemos citado en anteriores entradas fue plural y heterogéneo. En el mismo coincidieron jóvenes que entendían el fenómeno de forma diversa, desde aquellos únicamente interesados en su faceta excursionista hasta los que incorporaron un pósito ideológico al mismo. Tras su eclosión, producida en el lindar de los siglos XIX y XX, los wandervogel pronto se verían afectados por un suceso de calado internacional que les abocó al declive, nos estamos refiriendo al estallido de la Primera Guerra Mundial.

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solados británicos con máscaras de gas durante la Primera Guerra Mundial

LA GRAN GUERRA: FRUSTRACIÓN Y DECLIVE

En la década de los años treinta el movimiento ya mostraba claros síntomas de fatiga. El inicio de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) supusó un duro golpe para aquellos jóvenes románticos amantes de la naturaleza. Tras ser movilizados vivieron de primera mano las atroces vicisitudes bélicas. No en vano un batallón de estos jóvenes voluntarios fue masacrado cuando a finales de octubre de 1914 el mando militar alemán les ordenó cargar contra las trincheras enemigas en la batalla de Langemarck (Bélgica). Miles de estos jóvenes, en su mayoría estudiantes –aunque algunas fuentes minimizan la cifra al 15 % de los soldados que protagonizaron el asalto frontal a las posiciones franco-británicas– murieron a manos de los fusileros ingleses en lo que se recordó como la “kindermord” (la matanza de los inocentes). Unos hechos que, años más tarde, serían instrumentalizados por la propaganza nacionalsocialista para recordar las afrentas sufridas por Alemania durante la llamada Gran Guerra.

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tropas alemanas avanzando durante la batalla de Langemarck

La contienda provocó una gran desilusión entre los supervivientes que pudieron volver a sus casas tras sufrir un verdadero infierno. La guerra evidenció el paradigma de aquella sociedad urbana y decadente que aborrecían. Pronto el movimiento sufrió una desbandada, fraccionándose en un crisol de grupos, muchos de ellos altamente politizados. Por si esto fuera poco, el ascenso al poder del nazismo comportó la prohibición en junio de 1933 de los wandervogel y el resto de organizaciones juveniles existentes (Boy scouts, Jungenschaft y Jugend Bündische entre otros). El motivo no era otro que la voluntad de los jerarcas nazis de encuadrar y controlar a la juventud alemana en una única organización juvenil propia, las Hitler Jügend (Juventudes Hitlerianas). Aprovechando la coyuntura, algunos grupos wandervogel se unieron voluntariamente a las juventudes hitlerianas, mientras otros se reformularon como núcleos juveniles de oposición al III Reich. Paradójicamente, los intentos de los wandervogel por conseguir desembarazarse de las restricciones del mundo adulto fueron subvertidos desde el interior del propio movimiento, justamente, por aquellas corrientes autoritaristas que rehuían.

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un cartel con mensaje explícito: Hitler Jügend, el futuro de Alemania

EL REFLEJO EXTERIOR: AUSTRIA Y JAPÓN

Más allá de los límites geográficos germanos el fenómeno wandervogel tuvo cierta repercusión también en Austria, otro país de habla alemana. Allí el movimiento se concretó en 1911 de la mano del estudiante Hans Mautschka bajo el nombre Bund für Deutsches Jugendwandern. Como en sus homólogos alemanes sus principales intereses fueron el senderismo, la música y las danzas folklóricas. Tal fue su expansión que pronto llegaron a contar con 64 grupos en todo el país (22 de ellos femeninos). Tras el Anchluss, la anexión de Austria al III Reich ocurrida en marzo de 1938, los wandervogel fueron prohibidos. La única organización juvenil permitida eran las Hitler Jugend. Al finalizar la contienda bélica los wandervogel no se reorganizaron hasta inicios de los años cincuenta. No fue hasta 1953 cuando se fundó en Viena el primer grupo wandervogel austriaco de postguerra, la Bund Junge, que se mantuvo alejada de cualquier postulado ideológico.

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emblemas utilizados por los wandervogel nipones

Pero no sólo en Austria se implantaron grupos wandervogel, en el otro extremo del planeta también tuvieron su réplica. En el marco de las buenas relaciones que Alemania mantenía con Japón se programaron diversas actividades dirigidas a los jóvenes de ambos países. El Ministerio de Educación nipón incentivó la concreción de los wandervogel entre sus jóvenes universitarios a través de la Asociación de Promoción de la Salud Wandervogel ( o Shôkenkai wandaafôgeru bu). El primer club de dicha índole se creó en 1935 por estudiantes de la Universidad de Rikkyo. Pronto su ejemplo cundió en otros centros del país, como la Universidad de Keio y la Universidad de Meiji. En 1937 el fenómeno se expandió al resto de universidades japonesas. Pero fue a partir del final de la Segunda Guerra Mundial cuando el movimiento gozó de su máxima plenitud favorecido por el alto crecimiento económico y la popularización del montañismo, caracterizado por el empleo de tiendas de campaña en vez de refugios y la ausencia de guías profesionales enfatizando así el carácter autónomo que pretendían los wandervogel nipones. Posteriormente, estos clubes de estudiantes ampliaron sus actividades a otras prácticas, como el esquí de montaña o el sawanobori (barranquismo).


WANDERVOGEL. LA EMANCIPACIÓN DE LA JUVENTUD GERMANA COMO PRECEDENTE DE SU ENCUADRAMIENTO BAJO EL III REICH (I)

diciembre 10, 2012

A inicios del siglo XX eclosionaron, con mayor emfasis en Gran Bretaña y Alemania, diversos movimientos juveniles como reacción al militarismo y al industrialismo creciente en la sociedad. Su aparición fue altamente significativa en el caso de la Alemania imperial a tenor de la rígida estructura patricarcal, heredada de la educación prusiana, de la burgesia nacionalista autóctona. Aquella que no concedía a sus jóvenes las prerrogativas de libertad de las que gozaban sus homónimos británicos. Una privación que provocó arduas tensiones en las relaciones paterno-filiales representadas, en el caso que nos ocupa, por los wandervogel.

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logotipo de los wandervogel

STEGLITZ. LOS ORÍGENES DE LOS PÁJAROS ERRANTES

En este convulso contexto, a caballo entre los siglos XIX y XX, surgieron los wandervogel (pajaros errantes), nombre inspirado en un poema del filólogo germano Otto Roquette. Su concreción ofreció una válvula de escape idónea a aquellos jóvenes alemanes que deseaban evadirse de un régimen que les oprimía. Haciendo gala de su nombre organizaron marchas, excursiones y encuentros campestres de todo tipo. Como ellos mismos manifestaban: “la esencia de los wandervogel es volar desde los confines de la escuela y la ciudad a un mundo abierto, alejado de los deberes académicos y la disciplina de la vida cotidiana en una atmósfera de aventura”. O lo que es lo mismo, romanticismo y espíritu de aventura a raudales.

Todo comenzó en la primavera de 1896 en la escuela secundaria de Steglitz, una localidad situada al suroeste de Berlín. Allí fue donde Herman Hoffmann Fölkersamb, un joven estudiante que compaginaba sus quehaceres con el ejercicio de la docencia a media jornada, fundó una asociación estudiantil, los citados wandervogel, justo en la escuela primaria donde trabajaba como profesor. Su principal actividad fueron las citadas salidas campestres, excursiones –como las organizadas a la Selva de Bohemia– en las que Hoffmann y sus pupilos pasaban el día canturreando alrededor de una hoguera. Además de las marchas y el deporte también organizaban bailes folklóricos y declamaciones de poemas. Incluso disponían de una publicación propia, Schülerwarte (El observador escolar). Tal fue su popularidad entre la juventud que en 1900 se estructuraron como una entidad de carácter nacional exclusivamente masculina (las mujeres no fueron admitidas hasta la creación de la organización femenina Wandervogel Deutscher Bund). Tan sólo un año después, coincidiendo con la marcha de Hoffmann a Estambul, Karl Fischer asumió el liderazgo, ostentando el título de Oberbachant, creando a la par un grupo de jóvenes oficiales llamado Ausschuss für Schülerfahrten (Comité de viajes de estudiantes).

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Herman Hoffmann, promotor de los Wandervogel

LIBERTAD UNIFORMADA, JERÁRQUICA Y MARCIAL

De la mano de Fischer el movimiento sufrió un proceso homogeneizador. Sus miembros, fácilmente distingibles por su vestimenta (pantalones cortos, camisa, pañuelo anudado al cuello, botas de clavos, impermeables, gorra de visera o sombrero e insignias) –alejada del uniforme de los boy scouts o del posterior paramilitarismo de los jóvenes del partido nazi– rendían obediencia ciega al líder. Con todo, los wandervogel seguían proyectándose como un fenómeno liberador, a pesar de su estricta estructura jerárquica, que albergada el anhelado espíritu rebelde romántico que muchos jóvenes ansiaban. Rechazando la monotonía de la vida urbana abrazaron un misticismo espiritual interior. Así, la vida sencilla se convirtió en el eje de las actividades de los wandervögel. Cual anacoretas rurales estos pájaros errantes gozaban de sus expediciones, de cocinar en un fuego de campo o dormir en tiendas de campaña o graneros. Todo ello aderezado por la interpretación de viejas baladas al son de guitarras y laúdes, en lo que supuso el renacimiento de la canción folklórica germana.

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un animoso grupo de wandervogels guitarra y laúd en mano

Los wandervogel se articularon en pequeños grupos, que no superaban la decena de miembros, comandados por la figura de un líder, puesto que habitualmente recaía en el integrante de mayor edad. A pesar de que en sus inicios carecían de una estructura formal, pronto se expandieron a ciudades como Berlín, Lüneburg, Heidelberg, Hannover o Breslau gracias a diversas células locales organizadas por ciudades y provincias. Las edades de sus asociados rondaban entre los 12 y los 19 años, dado que los menores no aguantaban la severidad de las marchas y los mayores, una vez alcanzada la veintena, solían abandonar el movimiento para cumplir el servicio militar o dedicarse plenamente a sus estudios.