“LES APACHES”: LOS GAMBERROS DE LA BELLE ÉPOQUE COMO ANTECEDENTE DEL FENÓMENO RACAILLE (y V)

octubre 30, 2012

Más allá de los entresijos protagonizados por las bandas apaches en el Paris de inicios de siglo XX, estas pandillas de jóvenes lograron perpetuarse en el imaginario popular de la capital gala hasta nuestros días. Además de episodios como el caso “Casque d’Or”, descrito en nuestro anterior post, el estilo apache arraigó en la voz popular parisina. Una buena muestra de ello lo tenemos en el hecho que ámbitos tan antagónicos como la ultraderecha identitaria o la extrema izquierda alternativa hayan adoptado a los apaches como referente.

cartel de un concierto de rock alternativo con la efigie de Gerónimo

PARADOJAS DE LA HISTORIA: ALTERNATIVOS VS IDENTITARIOS. LA PUGNA POR LA PATENTE APACHE

Desde finales de los años ochenta los llamados movimientos alternativos se fueron gestando en las grandes ciudades y sus barrios periféricos. Jóvenes de extrema izquierda, ácratas, punks o procedentes de colectivos ecologistas convergieron en un incipiente movimiento antiautoritario que se autoproclamaba antifascista. Entre los diversos elementos y símbolos que tomaron como propios se encontraban los apaches, aunque en el caso de estos jóvenes alternativos el término hacía referencia a las naciones indias que poblaban el este de Arizona. El carácter resistente de estos indígenas americanos a lo largo de las guerras que protagonizaron durante el siglo XIX contra aquellos que pretendían ocupar su territorio, fueran españoles, mejicanos o norteamericanos, les reportó una fama de pueblo indómito y guerrero. Precisamente este carácter indomable que mostraron los apaches americanos fue en el que se reflejaron los jóvenes alternativos franceses, aquellos que también pretendían oponerse al sistema. De ahí que muchos se identificaran con la figura del apache. Pronto el término hizo fortuna en los círculos alternativos y undergrounds  como sinónimo de joven rebelde anti sistema. A finales de los años ochenta los apaches reaparecieron con fuerza.

portada del libro sobre el colectivo antifascista SCALP

Desde sellos discográficos, como el homónimo colectivo autónomo Apache records encabezado por la cantante del grupo Foetus Party, hasta boletines como Apache editado por la organización antifascista Section Carrément Anti Le Pen (SCALP) entre 1990 y 1995, tomaron como referente a los apaches. También el circuito musical alternativo contó con referencias al respecto, como el grupo anarcopunk de Agen Kochise o la banda punk alternativa parisina Bérurier Noir, autora del tema “Nuit Apache” que da título a un EP  editado en 1988 por la discográfica vasca Oihuka, un fragmento de cuya letra reproducimos a continuación: “Géronimo et les Chiricahuas Apache, apache/ Tous solidaires pour la nuit apache Apache, apache/ Chef Joseph et les nez-percés Apache, apache/ Les peaux rouges marchent pour leur liberté Apache, apache”. Otro grupo que también mencionó a los apaches en sus canciones fue Mano Negra. La banda liderada por Manu Chao compuso el tema “Paris la nuit” en el que se refiere a aquellos jóvenes pandilleros parisinos de principios de siglo: “Dans la rue ya plus qu’de smatons/ Tous les apaches sont en prison/ Tout est si calme qu’ca sent l’pourri/ Paris va crever d’ennui!”.

cubierta del single “Nuit apache” del conjunto Bérurier Noir

PROJET APACHE: LA JUVENTUD IDENTITARIA

En las antípodas ideológicas de estos apaches alternativos se encuentran los autodenominados jóvenes identitarios (un término empleado en el ámbito político por primera vez por el activista francés Pierre Vial), una reformulación en clave postmoderna de la ultraderecha que pretende reformularse a sí misma bajo nuevas etiquetas. En París algunos de estos militantes identitarios se agrupan en el llamado Projet Apache. Sus miembros también se reclaman herederos de los apaches, fueran americanos o parisinos. De hecho su logotipo reproduce la inconfundible figura de uno de esos pandilleros parisinos tocado con la típica gorra y el pañuelo al cuello que solían lucir.

logotipo del colectivo Projet Apache

Al menos eso lo que se desprende de su manifiesto, en el que tras citar al cabecilla apache Gerónimo, exponen: “Nosotros, los niños de París y de Ile de France, orgullosos de nuestra historia, nuestra identidad y nuestras raíces, nos negamos a ser los últimos mohicanos de una reserva asediados por todas partes (…) luchamos con fuerza y determinación contra los que socaban nuestro derecho inalienable a vivir en nuestra tierra de acuerdo con nuestros valores y nuestras leyes”. Bajo lemas como “Paris est patrie” o “Anti- mundial Pro- local”, estos “nuevos patriotas” del siglo XXI llevan a cabo un prolífico activismo político callejero.

propaganda de los grupos identitarios franceses contra la globalización y los racailles

Su discurso etnocentrista e islamófobo se mezcla con referencias a la Comuna de Paris, campañas anti- racailles (término despectivo con el que se conoce a los integrantes de las bandas multirraciales formadas por adolescentes relacionados con la baja delincuencia) y eslóganes tomados del movimiento antiglobalización, una práctica habitual de estos llamados grupos identitarios que pretenden articular una alternativa política atractiva para la juventud alejada de la tradición neofascista encarnada por grupos como Jeune Europe, Ordre Noveau y el Groupe d’Action Jeunesse o, posteriormente, por colectivos como Groupe Union Défense (GUD).

Paradójicamente, los pioneros apaches parisinos son reivindicados por los jóvenes identitarios franceses cuando, en realidad, parecen tener más en común con los adolescentes racailles a los que combaten.

jóvenes racaille parisinos durante una pelea callejera


“LES APACHES”: LOS GAMBERROS DE LA BELLE ÉPOQUE COMO ANTECEDENTE DEL FENÓMENO RACAILLE (III)

octubre 13, 2012

Más allá de su periodo de implantación en Francia, el fenómeno apache trascendió dejando una fuerte impronta en la cultura popular. Prueba de ello serian el llamado baile apache o la pretensión de recuperar la esencia del estilo por parte de determinadas agrupaciones políticas actuales.

estampa de un apache, cuchillo en mano, llevando en brazos a una joven

LA REPERCUSIÓN POPULAR. EL BAILE APACHE

No sólo el atuendo y las prácticas violentas caracterizaron a los jóvenes apaches. También tuvieron tiempo para el asueto y, como la mayoría de estilos juveniles, adoptaron referentes sonoros propios. Cuando caía la noche era habitual que estos jóvenes abandonaran las callejuelas para sumergirse en el universo subterráneo y golfo de la ciudad. Lejos de olvidar los encontronazos matutinos practicaban un tipo de baile, con un claro componente de violencia, que los recreaba, la denominada “apache danse”. De hecho era habitual que muchos de los que participaban acabasen magullados e incluso heridos por la virulencia frenética de la danza. Nada extraño si tenemos en cuenta los lanzamientos de bancos y sillas que se producían. Algunos expertos incluso apuntan a que podría tratarse de una especie de “capoeira a la parisien” mediante la cual los jóvenes aprendían los métodos y técnicas de combate que ponían en práctica en las calles de la capital gala. Un tango “a lo maltratador”, que recreaba un encuentro callejero acalorado entre una prostituta un proxeneta, durante el cual se sucedían las bofetadas, los puñetazos e incluso el hecho de lanzar o tirar el cuerpo de la mujer al suelo y luego cargar con él mientras ella fingía estar inconsciente. Un ritual que se aderezaba con la música del llamado “Valse des rayons”, también conocido como “Valse chaloupée”, una obra de Jacques Offenbach que en 1908 se había popularizado en salas de espectáculos parisinas como el Moulin Rouge o el restaurante Maxim’s.

anuncio de una sesión de Valse Chaloupée en el Moulin Rouge

En relación a la “apache danse”, lo más curioso no resulta su escenificación sino el hecho de que atrajera a los bajos fondos a muchas damas de la alta sociedad que buscaban emociones fuertes. Así, fue habitual que estas mujeres de clase acomodada frecuentasen locales y salones de baile de zonas como la Bastilla o Montmatre. Allí, rodeadas de rostros anónimos se desmelenaban junto a los jóvenes apaches en bailes impetuosos.

Tal fue la popularidad de la danza que tuvo su traslación al cine. Desde la década de los treinta del siglo XX el baile apache hizo apariciones esporádicas en diversas películas, como Luces de la ciudad (1931) de Charles Chaplin, Ámame esta noche (1932) protagonizada por Maurice Chevalier, Charlie Chan en París (1935), Estás en el ejército ahora (1941) o Pin Up Girl (1944) por citar algunos ejemplos.

danza apache, Alexis et Dorrano (1934)

AMAZONAS. LAS MUJERES APACHES

Como la mayoría de estilos anteriores a la Segunda Guerra Mundial, los apaches fueron un fenómeno eminentemente masculino. La presencia femenina en las pandillas, a pesar de ser minoritaria, se hizo notar. Las llamadas amazonas, así es como fueron denominadas las muchachas que se integraron en dichas pandillas, no se amedrentaron a la hora de empuñar el cuchillo o participar en peleas. También eran utilizadas como mensajeras u observadoras de otras bandas rivales. Su papel fue activo en las pandillas apaches aunque la mayor trascendencia de los altercados protagonizados por sus homólogos masculinos les restó protagonismo.


“LES APACHES”: LOS GAMBERROS DE LA BELLE ÉPOQUE COMO ANTECEDENTE DEL FENÓMENO RACAILLE (II)

julio 29, 2012

Las bandas de jóvenes pandilleros proliferaron en Paris a partir de mediados de la primera década del siglo XX. La trascendencia mediática de las acciones de los primeros apaches favoreció la extensión del fenómeno entre los jóvenes de los barrios más desfavorecidos. Convertirse en un apache significaba para muchos de estos adolescentes conseguir un cierto estatus, aunque ello fuera a cualquier precio.

el revólver apache podía ser usado como pistola, navaja o puño americano

UNA HISTORIA DE SAVATE, REVÓLVERES Y CUCHILLOS

Entre el armamento que acostumbraban a usar destacaba un tipo de pistola muy peculiar, el llamado “revólver apache”. Una arma de fuego sin tambor de 7 milímetros de calibre y poco más de 400 gramos de peso que a la vez podía usarse como navaja o puño americano, de aquí que también fuera conocido como “margarita” ya que se abría como una flor. Un peculiar revólver que inventó en 1860 el belga Dolne Brevete. Otros elementos habituales en las peleas eran los palos, las porras, los anillos con clavos (como el popular “golpeador espina”), las muñequeras de bronce con puntas afiladas que causaban graves heridas a los policías que intentaban detenerles o los bastones con punta afilada cortante, aunque la arma predilecta era una especie de cuchillo delgado y puntiagudo llamado “zarin” que podían esconder con facilidad entre su ropa para que pasara inadvertido y así poder sorprender a sus víctimas.

Además de este arsenal, los apaches también se caracterizaron por su agresividad en el cuerpo a cuerpo. No en vano desarrollaron una forma de lucha callejera a partir del savate (un estilo de lucha surgido de los barrios bajos cuando la legislación francesa consideró los puños como arma letal y que evolucionó hasta convertirse en un arte marcial, el boxeo francés). La prohibición de pelearse a golpes de puño en las calles bajo pena de ser movilizado durante un largo tiempo en el ejército provocó la evolución de la lucha callejera de los apaches. Para evitar la nueva legislación desarrollaron la llamada lutte parisienne (lucha parisina) y todo tipo de artimañas, como el “golpe de Pére François”, consistente en acercarse sigilosamente por detrás de la víctima para echar una bufanda sobre su cabeza apretando el cuello mientras se obstruye con un puño la espalda mientras un cómplice desvalija al asaltado.

una muestra del arsenal usado por los apaches y los delincuentes de la época

LA “PLAGA APACHE”: LA BATALLA DE LA BASTILLA

Más allá de la supervivencia vital, los apaches ansiaban prosperar y gozar de reconocimiento social. Una de las vías para conseguirlo, aparte de lucir un vestuario peculiar y mostrar una actitud altiva y desafiante, era a través de las prácticas violentas, entendidas como método para conseguir respeto. Los apaches se preocupaban por su honor, por mantener una reputación ganada a puñetazo limpio. La agresión, lejos de ser sancionada o mal vista, era jaleada como un medio para lograr cierta notoriedad social. Por ello no dudaban en asaltar a los transeúntes para robar un par de zapatos y así poder lucirlos ante sus compañeros de pandilla.

Nada era demasiado escandaloso o inmoral para ellos. Algo obvio si tenemos en cuenta los diversos sucesos que protagonizaron, desde robos o asesinatos de ancianas, hasta agresiones a policías a plena luz del día e incluso ataques a los bomberos que extinguían los incendios que previamente ellos mismos habían provocado. No es de extrañar pues que se convirtieran en un todo fenómeno social en aquellos años. Sin duda, el incidente que tuvo mayor repercusión fue la batalla campal ocurrida el 14 de agosto de 1904 en la Plaza de la Bastilla en la que participaron diversas pandillas de apaches. Los hechos se iniciaron cuando dos bandas adversarias se enzarzaron en una pelea con cuchillos y revólveres en la que perecieron tres jóvenes y siete más resultaron heridos. Los altercados, lejos de finalizar, se recrudecieron extendiéndose a las calles adyacentes. Cuando ochos agentes del orden, alertados por los vecinos, acudieron para mediar en la reyerta los hechos dieron un súbito vuelco. Ante la presencia policial, los apaches unieron sus fuerzas. Durante horas el centro de Paris se convirtió en un campo de batalla a la que se incorporaron más de un centenar de apaches de otras bandas. De los ochos policías que trataron de apaciguar los ánimos seis acabaron en el Hospital de Saint Antoine de Paris con heridas de bala. La llegada de refuerzos provocó la huida de los pandilleros, nueve de ellos yacían malheridos sobre el pavimento de la plaza.

prácticas represivas empleadas por las autoridades contra los apaches

LA CREACIÓN DE LAS BRIGADAS DEL TIGRE. LOS INTOCABLES DE CLEMENCEAU

La magnitud del fenómeno apache superó a las autoridades. Los 8.000 agentes y 1.000 inspectores con los que contaba la dirección de seguridad en la capital eran escasos para enfrentarse a los casi 30.000 jóvenes pandilleros parisinos, toda una plaga según medios como Le Petit Journal. Ante la gravedad de la situación el entonces ministro de Interior Georges Clemenceau promovió en 1907 la creación de las llamadas Brigadas regionales de policía móvil, popularmente conocidas como las Brigadas del Tigre en honor al apodo del propio Clemenceau –le tigre–, un escuadrón policial especializado en el combate cuerpo a cuerpo y entrenado en técnicas de savate dirigido por el comisario Jules Sébille. Ni siquiera así el gobierno puedo acabar con la criminalidad y las fechorías de los apaches. Una situación que provocó que la propia población se organizara en patrullas para preservar el orden en sus calles.

Pero lo que las autoridades no pudieron enmendar si lo hizo la guerra. Sin ninguna duda el punto de inflexión del fenómeno apache fue el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914 en la que fueron movilizados muchos de estos jóvenes pandilleros. Tras la contienda bélica el estilo entró en declive, en parte por las bajas humanas producidas durante el conflicto. Sin embargo, el fenómeno apache a pesar de languidecer dejó una fuerte impronta en Francia. Tras dos décadas de implantación los apaches lograron convertirse en todo un mito.


DE HÉROE A VILLANO: ALEXANDRE VILLAPLANE, UN COLABORACIONISTA EN LA SELECCCIÓN FRANCESA (y V)

julio 9, 2012

Sin duda la creación de la llamada “Gestapo francesa”, popularmente conocida como la banda Bonny- Lafont, reportó a Villaplane beneficios. Además de su excarceración, el ex capitán del combinado galo logró ocupar un cargo desde el cual pudo recuperar su estatus económico anterior. Sin el sueldo como futbolista, Villaplane recurrió a la extorsión y la tortura para enriquecerse.

miembros árabes de una de las unidades de las SS durante la Segunda Guerra Mundial

DE LOS ESTADIOS A LAS SS: LA CREACIÓN DE LA BRIGADA NORTEAFRICANA

Las actuaciones de la “Gestapo francesa” colmaron con creces las expectativas depositadas en ella por parte de las autoridades germanas. Desde su primera acción, la detención del líder de la Resistencia en Marsella, la banda liderada por Lafont se convirtió en uno de los principales grupos de apoyo de los nazis en la Francia ocupada.

Los éxitos de los colaboracionistas llegan hasta los oídos del propio Hitler. De hecho, las crónicas indican como fue el mismo quién propuso la creación de la Brigade Nord- Africaine (Brigada Norteafricana), la BNA, también conocida como Legión Norteafricana (LNA) o la Falange.

La BNA fue una organización de carácter paramilitar fundada a finales de enero de 1944 por Lafont, ascendido a capitán de las SS, y Mohamed El-Maadi, un antiguo oficial francés ex miembro del grupo ultraderechista la Cagoule nacido en Argelia. Al mando de esta unidad policial auxiliar, acuartelada en viejos garajes de la marca automovilística Peugeot en Sochaux, se encontraba el coronel de las SS Helmut Knochen, quién por aquel entonces ejercía como jefe de la Policía de Seguridad (SiPO) y del Servicio Central de Seguridad (SD) en Francia. La BNA llegó a encuadrar a 300 voluntarios originarios de Argelia, en su mayoría residentes en el barrio de La Goutte d’Or parisino, repartidos en cinco secciones. Una de ellas fue liderada por el mismísimo Villaplane, recientemente ascendido a untersturmführer (teniente) de las SS. Los otros escuadrones los capitanearon Paul Maillebuau, Paul Clavié, Lucien Prévost y Paul Cazauba.

Helmut Knochen, coronel de las SS al mando en Paris

Durante ese periodo en el que ostentó el mando de una sección de la BNA, Villaplane participó en la conocida “matanza de Oradour sur-Glane” donde perdieron la vida cerca de 700 personas. Al parecer Villaplane intercedió por 52 de los detenidos por la 3ª Compañía del 1er Batallón del Regimiento Der Führer de la División SS Das Reich. A cambio de dinero el ex futbolista les aseguró su liberación. Finalmente, todos fueron asesinados.

También trascendió su participación directa en el secuestro y asesinato de once jóvenes residentes en la localidad de Mussidan (Aquitania), de entre 17 y 27 años, a los que el propio Villaplane ejecutó disparándoles a bocajarro.

juicio en Paris a miembros de la Brigada Norteafricana (diciembre de 1944)

JUZGADO Y EJECUTADO POR ALTA TRAICIÓN

Los SS Mahoma, como eran conocidos los integrantes de la BNA, participaron en la persecución de la comunidad judía de Paris y también en diversos combates contra los miembros de la Resistencia en regiones como Limousin, Périgord o Franche- Comté hasta que la unidad fue disuelta en julio de 1944. Ello provocó la desbandada de los voluntarios, la mayoría de los cuales huyeron a Alemania, mientras otros se unieron a la Legión Freies Indien de las Waffen SS.

Uno de los que no pudo huir fue Villaplane. Fue detenido el 24 de agosto de 1944. Juzgado por colaboracionista, fue acusado de al menos diez asesinatos. Tras el testimonio aportado por diversos testigos en los que relataron como Villaplane arrancaba de las manos joyas a judíos y gitanos moribundos el Tribunal de Justicia de la Corte del Sena, el 1 de diciembre de ese mismo año, le condenó a la pena de muerte por un delito de alta traición. Finalmente, el 26 de ese mismo mes Villaplane fue fusilado en el cuartel de Montrouge junto a sus antiguos compañeros de armas, Lafont y Bonny.

documental francés sobre la Brigada Norteafricana


DE HÉROE A VILLANO: ALEXANDRE VILLAPLANE, UN COLABORACIONISTA EN LA SELECCCIÓN FRANCESA (IV)

junio 24, 2012

Verano de 1940. En poco más de un mes las defensas francesas habían caído ante el empuje del ejército del III Reich. Alemania llegó a ocupar dos terceras partes del territorio galo. El país quedaba dividido entre la llamada Francia ocupada por los nazis y la zona controlada por un gobierno colaboracionista presidido por el Mariscal Pétain popularmente conocida como la Francia de Vichy.

Mapa de Francia que permite ver la división territorial durante la ocupación nazi en plena Segunda Guerra Mundial

LA CREACIÓN DE LA GESTAPO FRANCESA

La suerte de Villaplane cambió con la ocupación de Paris por parte de los nazis. Pronto emergió un mercado negro al que la población acudía para proveerse y evitar así la escasez derivada de la contienda bélica. Los criminales sin escrúpulos vieron una oportunidad única para enriquecerse rápidamente. Uno de estos delincuentes, Henry Chamberlain, conocido como Lafont en el ambiente del hampa parisino (aunque también usó otros alias como el de Henri Normand), se puso en contacto con los alemanes para organizar una red de informadores a su servicio. Con anterioridad ya había entablado relaciones con los germanos a través de su negociado de alimentos de contrabando.

La primera acción de los colaboracionistas supuso la captura de Lambrecht, miembro belga de la Resistencia. La misma fue posible después que Lafont se infiltrara en verano de 1940 en la rama marsellesa de la organización. Seis meses después Lambrecht fue detenido en Tolouse. Junto a él, otros 600 opositores al régimen nazi fueron apresados en Paris, Bruselas, Ámsterdam y Berlín.

ficha policial de Henri Chamberlain, cabecilla de la “Gestapo francesa”

El éxito de la operación congratuló a los dirigentes nazis, en especial al coronel Friedrich Rudolph. Pronto la oficina cuarta de la SiPo- SD (Sicherheitspolizei), la agencia de seguridad e investigación del III Reich ordenó el reclutamiento de Lafont. Así fue como se creó la llamada “Gestapo francesa”, cuya sede se instaló en la avenida Pierre 1er de Serbie. Lafont junto a Paul Maillebiaux y Pierre Bonny, un detective ex responsable de la policía parisina conocido por resolver un escándalo financiero –el afer Stavinsky– condenado en 1935 por corrupción, formaron la cúpula dirigente de la rama gala extraoficial de la policía germana, motivo por el cual fue conocida popularmente como La banda Bonny- Lafont.

Pierre Bonny en la portada de la revista Detective

EXCARCERACIÓN Y ENCUADRAMIENTO

Fue el propio Lafont, quién llegó a adoptar la nacionalidad germana, el que intercedió ante las autoridades alemanas para pedir la libertad de Villaplane. El que fuera capitán de la selección francesa de fútbol cumplía una condena por posesión de bienes robados. Pero en el verano de 1940 su suerte iba a cambiar. En el mes de agosto Lafont, acompañado del capitán Wilhelm Radecke, visitó la cárcel de Fresnes para reclutar a diversos criminales para la organización. Junto al ex futbolista, los cabecillas de la Gestapo francesa liberaron a una veintena de delincuentes, como Genest, guardaespaldas del periodista- colaboracionista Jean Luchiere, Adrien Estébétéguy el Vasco, Abel Danos, Louis Pagnon, Andre Gaini conocido en el hampa como “pierna de madera” o el sanguinario Jean Sagtore que posteriormente sería acusado de ejecutar a más de 150 personas y desfigurar sus cadáveres con cuchillas de afeitar.

En mayo de 1941 la unidad parapolicial que actuó bajo la protección de la Gestapo alemana trasladó su cuartel general al número 93 de la calle Lauriston de la capital francesa, cerca de la Plaza Trocadero, un inmueble que pertenecía a una familia judía de origen polaco que había huido a los Estados Unidos. En sus sótanos fueron torturados los miembros de la Resistencia y todos aquellos opositores al régimen nazi que cayeron en sus manos.

aviso para promover la delación de posibles miembros de la Resistencia

Su principal objetivo era acumular riqueza. Mediante la extorsión y las torturas Lafont y sus secuaces consiguieron grandes cantidades de oro, joyas, pinturas, muebles  y otros objetos de valor. Villaplane se especializó en la extorsión a los vendedores y poseedores de oro. Lejos de entregar a los alemanes la totalidad del botín, poco a poco los miembros de la banda fueron enriqueciéndose. Lafont, Bonny y Villaplane no colaboraron con los nazis por sus convicciones nacionalsocialistas, sino únicamente por interés. Su idealismo era nulo, sólo perseguían el dinero. Bajo la protección de los alemanes consiguieron un estatus que les reportó profundas enemistades pero también el hecho de poder codearse con artistas, altas personalidades y bellas mujeres.


DE HÉROE A VILLANO: ALEXANDRE VILLAPLANE, UN COLABORACIONISTA EN LA SELECCCIÓN FRANCESA (I)

mayo 19, 2012

La recuperación de la memoria histórica no se cierne únicamente en el hallazgo de fosas comunes, cadáveres olvidados o la celebración de actos de desagravio con las víctimas de las diversas contiendas bélicas que padeció Europa durante el siglo XX. También es preciso, a nuestro entender, analizar la actuación de los participantes en las mismas.

La firma del armisticio entre las fuerzas aliadas y la Alemania nazi que puso punto y final a la Segunda Guerra Mundial supuso el inicio, en determinados países, de las investigaciones. El objetivo era conocer, denunciar y juzgar a todos aquellos ciudadanos que hubieran cometido actos punibles más allá de los que se suponen como habituales en una guerra. En este contexto se llevaron a cabo los célebres juicios de Nüremberg, que acabaron con diversas condenas a dirigentes, funcionarios y colaboradores del régimen nazi por crímenes y abusos contra la Humanidad.

cartel propagandístico del régimen de Vichy con la imagen de Pétain

LES COLLABOS. LA FRANCIA PRONAZI

En Francia, tras la liberación, el nuevo gobierno de la IV República decidió emprender también acciones legales contra aquellos individuos que habían apoyado o mostrado simpatía por el ejército nazi durante la ocupación.

El colaboracionismo francés fue ciertamente un fenómeno muy complejo. De hecho sus primeros integrantes provenían de distintas organizaciones de la izquierda socialista y radical o de las filas comunistas, como Jacques Doriot, ex secretario de la Juventudes Comunistas de Francia y posterior fundador del Parti Populaire Français (PPF) y de la Légion des Volontaires Français contre le Bolshevisme (LVF). Su magnitud, lejos de ser residual, llegó a cifras considerables. Según los expertos más de 170.000 franceses, una tercera parte de ellos jóvenes, dieron un apoyo activo al nazismo.

Hitler y Pétain departiendo durante uno de sus encuentros oficiales

A todos estos ciudadanos y organizaciones que habían cooperado con el Tercer Reich se les denominó “collabos”. El término, acuñado en noviembre de 1940 por el periodista Marcel Déat –fundador del partido filofascista Rassemblement National Populaire (RNP)–, acabó utilizándose para referirse de forma despectiva a estos franceses pro nazis.

De los 311.000 procesados por colaboración, 124.000 fueron condenados. Algunos incluso a la pena de muerte. Entre estos últimos destacaron figuras como las del mariscal Pétain (cabeza visible del régimen de Vichy), el político Charles Maurras o los escritores Robert Brasillach o Pierre Drieu La Rochelle, quién se suicidó antes de que le fuera aplicada la pena capital. Además de estas personalidades del ámbito político e intelectual, entre los miles de procesados por colaboracionismo se encontraba también un futbolista: Alexandre Villaplane.

los colaboracionistas Charles Maurras, Robert Brasillach y Pierre Drieu La Rochelle

DE JUGADOR PRECOZ A VEDETTE DEL FÚTBOL FRANCÉS DE ENTREGUERRAS

Nacido en Argelia en 1905, a los dieciséis años Villaplane se trasladó a Francia acompañando a su tío. Pronto destacaría con el balón en los pies en las filas del FC Séte, conjunto del sur del país. Su habilidad como centrocampista provocó que el entrenador del club, el escocés Victor Gibson, le subiera al primer equipo. Jugó allí hasta 1924 cuando ingresó en el ejército, jugando con la selección militar de fútbol francesa en dos ocasiones.

No fue hasta 1926 cuando fue convocado para formar parte del combinado nacional absoluto. Debutando con los “bleus” el 11 de abril de ese año en un partido que les enfrentó con Bélgica, a la que derrotaron por 4 a 3. Aunque durante aquella temporada sufre diversas lesiones, Villaplane acaba convirtiéndose en un habitual de la selección nacional francesa destapándose como un gran rematador de cabeza.

una imagen de un joven Villaplane vistiendo traje

Con el fútbol francés inmerso en el debate sobre la necesidad de dar el paso del amateurismo al profesionalismo, Villaplane fichó en 1927 por el Sporting Club Nîmois a cambio de un trabajo. Una oferta ficticia que escondía un suculento contrato como futbolista profesional. Con el conjunto rojiblanco, precursor del posterior Nîmes Olympique, ganó el campeonato el sureste tras mantenerse invicto toda la temporada logrando de esta manera el ascenso a la División de honor del fútbol galo. Un año después, Villaplane formó parte de la selección olímpica que disputó los Juegos celebrados en Amsterdam y quedó eliminada en la primera fase tras caer ante Italia.


SED REALISTAS, PEDID LO IMPOSIBLE: LA REVUELTA EN EL FÚTBOL FRANCÉS EN MAYO DEL 68 (III)

junio 17, 2011

La acción de los futbolistas durante Mayo del 68 para reclamar reformas laborales y de democratización de los organismos federativos tuvo diversos precedentes. La articulación de un sindicato que defendiera los derechos de los jugadores era una petición recurrente. No fue hasta el inicio de los años sesenta cuando, finalmente, se concretó la idea.

disturbios en las calles de París entre manifestantes y agentes del orden

LA CREACIÓN DE LA UNIÓN NACIONAL DE FUTBOLISTAS PROFESIONALES

Anteriormente a los hechos ocurridos en mayo del 68 ya se habían manifestado ciertas críticas hacía la labor de los mandatarios del fútbol francés. Desde finales de la década de los años cincuenta  los futbolistas se organizaron para defender sus derechos. En marzo de 1961 el delantero camerunés Eugène N’Jo Lé, por aquel entonces jugador del Olympique Lyonnais y estudiante de derecho que preparaba su doctorado, escribió en las páginas de la revista mensual Football Magazine un alegato favorable a la sindicación de los profesionales: “Los patrones están organizados. Todo el mundo esta organizado, menos los futbolistas, ese es el error”. El 16 de noviembre de 1961, tras recibir los consejos del abogado Jacques Bertrand, las ideas de N’Jo tomaron cuerpo.  Así fue como vió la luz la Union Nationale des Footballeurs Professionnels (UNFP), Unión Nacional de Futbolistas Profesionales. N’Jo ocupó la secretaria general del sindicato dejando la presidencia para Just Fontaine. El goleador galo ocupó el cargo hasta que en 1964 fue relevado por el centrocampista del AS Mónaco FC Michel Hidalgo, quién en 1982 se convirtió en seleccionador nacional galo. Tras los sucesos de Mayo del 68 Hidalgo abandonó la dirección del sindicato que quedó en manos del entonces delantero del RC Strasbourg Philippe Piat.

Michel Hidalgo presidente de la UNFP en 1968

Pero la UNFP no consiguió grandes resultados. Mantuvo un enfrentamiento constante con los dirigentes federativos, que llegó hasta el extremo de boicotear el partido que Francia e Inglaterra tenían que disputar el 27 de febrero de 1963. Un intento de presión que tampoco fue efectivo. Hasta 1964 los organismos federativos no reconocieron a la UNFP como su interlocutor.

“LOS JUGADORES SON ESCLAVOS”, EL CASO KOPA COMO PRECEDENTE

Pero la lucha por los derechos laborales de los futbolistas se había gestado con anterioridad. En 1932 se había establecido legalmente el profesionalismo en el fútbol francés. Desde entonces los jugadores estaban sometidos a los dictados de los dirigentes de los clubes. Cuando un futbolista daba el paso del amateurismo al campo profesional firmaba un contrato de facto de por vida, de hecho era hasta los 35 años de edad, con el club que lo fichaba. El jugador no decidía su futuro ni podía fichar por otro club sin el consentimiento de su presidente. El futbolista era una simple mercancía con la que se comerciaba sin ser consultado en ningún momento.

Este fue el contexto en el que Raymond Kopa concedió una entrevista al semanario France- Dimanche. Pero sus declaraciones no dejaron a nadie indiferente. La portada del número aparecido el 20 de junio de 1963 fue explícita: “Los futbolistas somos los esclavos del fútbol”. De esta manera Kopa, basándose en los problemas que había sufrido para conseguir desligarse del SCO Angers, club de la segunda división francesa, denunció lo que entendía como un abuso contractual de los dirigentes del fútbol hacía los jugadores. Finalmente Kopa consiguió ser traspasado al Stade Reims, donde coincidió con Fontaine, por un importe de 1,8 millones de francos para luego ser vendido en 1956 al Real Madrid que pagó una cifra record por aquel entonces, 38.000 libras esterlinas. Por sus manifestaciones Kopa fue sancionado con seis meses de suspensión. Poco después se convertiría en vicepresidente de la UNFP.

ficha federativa de Raymond Kopa, jugador del Stade de Reims

Hasta 1965 no se formó una comisión, integrada por directivos de la Federación Francesa y miembros de la UNFP, para tratar el tema de los contratos de los futbolistas profesionales. El mismo se mantuvo vigente en Francia hasta julio de 1969.

ACABA LA OCUPACIÓN ¿FIN DE LA UTOPÍA?

Coincidiendo con la firma de los Acuerdos de Grenelle, que aseguraron un aumento del sueldo de los trabajadores y del salario mínimo profesional, la reducción de la jornada de trabajo y el reconocimiento de la actividad sindical; los futbolistas depusieron su actitud y abandonaron la sede de la Federación Francesa de Fútbol. La mañana del día 27 de mayo, tan sólo cinco días más tarde, los jugadores depusieron su actitud. Las demandas del Comité de acción de los futbolistas, planteadas con la retórica revolucionaria antiburguesa propia del momento, a favor de la democratización del fútbol y contra su comercialización salvaje quedaron relegadas. El “Mayo de los Futbolistas” presentó ciertas similitudes con los otros movimientos de protesta que se dieron en Paris. Sus protagonistas emplearon los mismos métodos de actuación de forma espontánea que utilizaron los manifestantes. Las demandas de democracia directa y de rechazo del autoritarismo de los estudiantes se equipararon con las críticas contra los dirigentes federativos por parte de los futbolistas.

A pesar de las acciones de los jugadores, el fútbol continuó en manos de sus dirigentes, quienes temerosos como De Gaulle del giro revolucionario que podía tomar los acontecimientos, aprovecharon la ocasión para agudizar sus planteamientos precedentes. Fue en esa época cuando George Boulogne, quién protestó por “el carácter político y antidemocrático de la ocupación”, teorizó sobre lo que denominó “fútbol moderno”, consistente en adaptar la práctica del juego a las reglas de la economía moderna. Atrás quedaban las visiones utópicas, había vencido la mercantilización del fútbol- espectáculo. La exacerbación del mismo como mero objeto de consumo.

portada de Miroir du Football con Kopa luciendo la camiseta del Stade de Reims

En enero de 1969 se revisó la política contractual en el fútbol francés estableciéndose un marco laboral nuevo. ¿Fue una victoria de los trabajadores del balón o una simple concesión de la patronal para evitar males mayores? Sin duda para los futbolistas el logro no fue suficiente. En diciembre de 1972 convocaron, por primera vez en la historia, una jornada de huelga. ¿Habían sido realistas o habían pedido lo imposible?