DE HÉROE A VILLANO: ALEXANDRE VILLAPLANE, UN COLABORACIONISTA EN LA SELECCCIÓN FRANCESA (II)

mayo 28, 2012

Tras asombrar con su técnica en el FC Séte y el Sporting Club Nîmois, el centrocampista nacido en Argelia disputó los Juegos Olímpicos de Amsterdam con la selección francesa. A pesar de la eliminación ante Italia Villaplane consiguió atraer el interés del Racing Club de France, un equipo por aquel entonces aún amateur presidido por Jean- Bernard Levy.

Villaplane formando junto a sus compañeros del FC Séte

LA NUIT PARISIENNE SEDUCE AL JOVEN TALENTO DEL FÚTBOL GALO

Con tan sólo 29 años Levy tomó las riendas de las sección del fútbol del club parisino en 1929 con la intención de poder llegar a competir con los grandes clubes del fútbol francés de la época, como el Red Star de Paris, el Olympique de Marsella o el propio FC Séte. Para lograrlo se fijó la contratación de Villaplane. Esa fue su prioridad aunque como Les Pingouins, apodo con el que se conocía  popularmente al Racing Club, era todavía un equipo amateur (no fue hasta 1932 cuando hizo la transición al profesionalismo) Villaplane tuvo que cobrar su salario bajo mano. Aquello fue un secreto a voces, no en vano el jugador era un habitual de los cabarets y bares del barrio de Montmatre. Allí dilapidó parte de su generoso estipendio sin ocultarse en ningún momento. También frecuentó con asiduidad el hipódromo de Paris, apostando grandes sumas de dinero en las carreras de caballos.

Con los bolsillos llenos, Villaplane empieza a dejar de lado su prometedora carrera futbolística, progresivamente va abandonando la disciplina propia de un jugador de élite para adentrarse en los bajos fondos. Un cambio en su vida personal que aún no afectará a su juego pero que a largo plazo acabará pasándole factura.

escudo del parisino Racing Club de France

EL PRIMER CAPITÁN AFRICANO DE LA SELECCIÓN FRANCESA

Villaplane se encuentra en el zenit de su vida futbolística. Desde 1926 es internacional por Francia pero será a finales de la década cuando se convierte en el primer capitán del combinado nacional francés nacido en África. Su envidiable técnica con el balón en el pie y como cabezeador le encumbra como uno de los mejores futbolistas de su generación junto al goleador Nicolás Lucien Laurent, por aquel entonces en las filas del FC Sochaux- Montbéliard.

Como capitán de la selección francesa disputó la Copa del Mundo que se celebró en Uruguay en 1930, donde cuajó una buena primera fase del campeonato a pesar de que Francia cayera ante Chile y Argentina.

alineación gala que se enfrentó a Méjico en el Mundial de Uruguay celebrado en 1930

Coincidiendo con la oficialización del profesionalismo en el fútbol galo, en 1932 Villaplane decide abandonar el club de la capital para fichar por el Olympique Antibes. Allí se reencuentra con dos viejos conocidos de su etapa en el FC Séte: el portero Laurent Henric y el centrocampista Louis Pierrot Cazal. Juntos consiguen llegar a cuartos de final de la Copa de Francia y quedar campeones de uno de los grupos en los que se dividía la liga y daban acceso a jugar la final del torneo. Un éxito este último que quedó empañado tras comprobarse el amaño de uno de sus partidos, la goleada por 5 a 0 que consiguió contra el Sporting Club Fives Lille. Durante las pesquisas iniciadas por la dirigencia del fútbol galo, que comportaron el cambio de nombre de la entidad y la retirada de su entrenador, trascendió el nombre de Villaplane. Su implicación en la investigación provocó que los medios locales pidieran públicamente que fuera expulsado del club. Un hecho que se consumó en 1933 cuando Villaplane se convirtió en nuevo jugador del Olympique Gymnaste Club de Nice Côte d’Azur.

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DE HÉROE A VILLANO: ALEXANDRE VILLAPLANE, UN COLABORACIONISTA EN LA SELECCCIÓN FRANCESA (I)

mayo 19, 2012

La recuperación de la memoria histórica no se cierne únicamente en el hallazgo de fosas comunes, cadáveres olvidados o la celebración de actos de desagravio con las víctimas de las diversas contiendas bélicas que padeció Europa durante el siglo XX. También es preciso, a nuestro entender, analizar la actuación de los participantes en las mismas.

La firma del armisticio entre las fuerzas aliadas y la Alemania nazi que puso punto y final a la Segunda Guerra Mundial supuso el inicio, en determinados países, de las investigaciones. El objetivo era conocer, denunciar y juzgar a todos aquellos ciudadanos que hubieran cometido actos punibles más allá de los que se suponen como habituales en una guerra. En este contexto se llevaron a cabo los célebres juicios de Nüremberg, que acabaron con diversas condenas a dirigentes, funcionarios y colaboradores del régimen nazi por crímenes y abusos contra la Humanidad.

cartel propagandístico del régimen de Vichy con la imagen de Pétain

LES COLLABOS. LA FRANCIA PRONAZI

En Francia, tras la liberación, el nuevo gobierno de la IV República decidió emprender también acciones legales contra aquellos individuos que habían apoyado o mostrado simpatía por el ejército nazi durante la ocupación.

El colaboracionismo francés fue ciertamente un fenómeno muy complejo. De hecho sus primeros integrantes provenían de distintas organizaciones de la izquierda socialista y radical o de las filas comunistas, como Jacques Doriot, ex secretario de la Juventudes Comunistas de Francia y posterior fundador del Parti Populaire Français (PPF) y de la Légion des Volontaires Français contre le Bolshevisme (LVF). Su magnitud, lejos de ser residual, llegó a cifras considerables. Según los expertos más de 170.000 franceses, una tercera parte de ellos jóvenes, dieron un apoyo activo al nazismo.

Hitler y Pétain departiendo durante uno de sus encuentros oficiales

A todos estos ciudadanos y organizaciones que habían cooperado con el Tercer Reich se les denominó “collabos”. El término, acuñado en noviembre de 1940 por el periodista Marcel Déat –fundador del partido filofascista Rassemblement National Populaire (RNP)–, acabó utilizándose para referirse de forma despectiva a estos franceses pro nazis.

De los 311.000 procesados por colaboración, 124.000 fueron condenados. Algunos incluso a la pena de muerte. Entre estos últimos destacaron figuras como las del mariscal Pétain (cabeza visible del régimen de Vichy), el político Charles Maurras o los escritores Robert Brasillach o Pierre Drieu La Rochelle, quién se suicidó antes de que le fuera aplicada la pena capital. Además de estas personalidades del ámbito político e intelectual, entre los miles de procesados por colaboracionismo se encontraba también un futbolista: Alexandre Villaplane.

los colaboracionistas Charles Maurras, Robert Brasillach y Pierre Drieu La Rochelle

DE JUGADOR PRECOZ A VEDETTE DEL FÚTBOL FRANCÉS DE ENTREGUERRAS

Nacido en Argelia en 1905, a los dieciséis años Villaplane se trasladó a Francia acompañando a su tío. Pronto destacaría con el balón en los pies en las filas del FC Séte, conjunto del sur del país. Su habilidad como centrocampista provocó que el entrenador del club, el escocés Victor Gibson, le subiera al primer equipo. Jugó allí hasta 1924 cuando ingresó en el ejército, jugando con la selección militar de fútbol francesa en dos ocasiones.

No fue hasta 1926 cuando fue convocado para formar parte del combinado nacional absoluto. Debutando con los “bleus” el 11 de abril de ese año en un partido que les enfrentó con Bélgica, a la que derrotaron por 4 a 3. Aunque durante aquella temporada sufre diversas lesiones, Villaplane acaba convirtiéndose en un habitual de la selección nacional francesa destapándose como un gran rematador de cabeza.

una imagen de un joven Villaplane vistiendo traje

Con el fútbol francés inmerso en el debate sobre la necesidad de dar el paso del amateurismo al profesionalismo, Villaplane fichó en 1927 por el Sporting Club Nîmois a cambio de un trabajo. Una oferta ficticia que escondía un suculento contrato como futbolista profesional. Con el conjunto rojiblanco, precursor del posterior Nîmes Olympique, ganó el campeonato el sureste tras mantenerse invicto toda la temporada logrando de esta manera el ascenso a la División de honor del fútbol galo. Un año después, Villaplane formó parte de la selección olímpica que disputó los Juegos celebrados en Amsterdam y quedó eliminada en la primera fase tras caer ante Italia.


DISCRIMINACIÓN ÉTNICA Y COLONIALISMO. EL FÚTBOL ECUATOGUINEANO BAJO EL FRANQUISMO (III)

mayo 9, 2012

La etapa de dominio colonial español supuso para Guinea Ecuatorial la fragmentación de sus competiciones futbolísticas que, como hemos analizado en anteriores entradas, se dividieron en campeonatos para colonos e indígenas. El apartheid se mantuvo hasta que el país logró su emancipación nacional en 1968 aunque ello no fue ápice para que siguieran apareciendo futbolistas de calidad. Muchos de ellos presenciaron ocho años antes de conseguir Guinea Ecuatorial su independencia, una gira muy singular. Aquella que en 1960 llevó por tierras africanas al RCD Español.

acto en Guinea Ecuatorial presidido por autoridades coloniales españolas

BATA COMO REFERENTE DEL FÚTBOL PENINSULAR

Más allá del fútbol insular, el balompié ecuatoguineano también tuvo sus años dorados en el continente. Fue en los años cincuenta cuando en se desató la pasión por el deporte rey en el viejo estadio de Santa María de Bata, la ciudad más poblada del país capital de la región continental. Clubes como el Deportivo Bata de Rio Muni o el Cultural deslumbraban con el fútbol desplegado por jugadores bateños como los hermanos Mbuamangongo, Amador Epam Botala, el medio centro Ibongo Iyanga, el guardameta Bosendje o Bruno Bendung; o por los discípulos de Edmundo Collins Jones, entrenador del Cultural, Samuel Marqués Cámara, Marcelino Riokalo, Manuel Gerona, Loeri Komba, Leoncio Montero, Martín Endje, Salvador Watre Mba, Vicente Engoga –padre del que fuera jugador de la Primera División española en la década de los noventa y posteriormente seleccionador de la Nzalang Nacional– o Pedro Bodipo, tío del delantero del Deportivo de La Coruña Rodolfo Bodipo.

alineación del RCD Español que jugó en Bata contra la selección de Santa Isabel

EPÍLOGO: EL FÚTBOL DE LA METROPOLIS DESEMBARCA EN LA COLONIA

Corría el año 1960 cuando el RCD Español se trasladó a Nigeria para disputar algunos partidos enmarcados dentro de los actos de conmemoración del primer aniversario de la independencia de dicho país africano. Ante el interés mostrado por las autoridades de Guinea Ecuatorial, el club españolista decidió alargar su gira jugando allí dos encuentros amistosos que no estaban previstos de antemano.

La expedición españolista estuvo comandada por el vicepresidente del club por aquel entonces, Juan Malaret, y contaba con el célebre ex guardameta Ricardo Zamora como técnico. Durante su mini gira por Nigeria y tierras ecuatoguineanas el combinado blanquiazul, integrado por jugadores suplentes y promesas como el recién fichado internacional danés Leif Poulsen, se enfrentó el 22 de octubre de 1960 en el estadio de Santa Isabel a un equipo formado por futbolistas locales al que derrotó por 10 goles a 0. El otro partido que jugó fue contra una selección de jugadores de Bata, dirigida desde el banquillo por Edmundo Collins Jones, técnico del Cultural de Bata. El resultado final fue favorable a los españolistas que batieron al conjunto local por 6 goles a 3.

Ricardo Zamora salta al campo de Bata al frente del conjunto blanquiazul

El RCD Español fue el único club español que jugó en suelo guineano durante la época colonial. El balance final de su gira africana fue de cuatro victorias y dos derrotas, ambas contra equipos nigerianos, iniciando su andadura por tierras africanas con una goleada ante la selección de Kano. Parece ser que los partidos disputados en Guinea Ecuatorial fueron una realidad gracias a la intervención de Enrique Roselló, en aquellos años directivo del Español y a la par miembro de la familia propietaria de la empresa SUMCO, una de las mayores compañías de Guinea Ecuatorial con sucursales en Bata y Santa Isabel que distribuía desde artículos autóctonos, como café, cacao o bananas, hasta productos de marcas europeas como Renault, Humber, Hilman o Shell.

 

formaciones del RCD Español y un combinado de jugadores locales en un partido de la gira africana