LIUBERTSY: JUVENTUD, PERESTROIKA Y DEPORTE EN LA UNIÓN SOVIÉTICA (II)

Tras media década de implantación el estilo salió del anonimato a inicios de los años ochenta a raíz de los diversos episodios violentos que protagonizaron en Moscú los ‘liuberi’. Así fue como obtuvieron cierta presencia en los medios oficiales, un hecho que favoreció en gran medida su popularidad y la extensión del estilo más allá de su localidad de origen.

EL NUEVO KOMSOMOL, LOS DEFENSORES DEL IDEAL DE VIDA SOVIÉTICO

El activismo de los ‘liuberi’ no se circunscribió únicamente a su faceta deportiva. El 20 de abril de 1982 un grupo nútrido hizo acto de presencia en el centro de Moscú. Desde hacía dos años, la fecha era aprovechada por grupúsculos neofascistas para manifestarse y conmemorar el nacimiento de Adolf Hitler. Pero ese año los ‘liuberi’ se presentaron en la Plaza Pushkin para “restablecer la justicia” enfrentándose con los neonazis ante la pasividad e incredulidad de las fuerzas del orden. Por esta actuación, los ‘liuberi’ fueron reconocidos públicamente como un grupo de “patriotas antifascistas” e incluso el rotativo Pravda, periódico oficial del régimen soviético, llegó a denominarles “la juventud progresista”. Según ellos mismos reconocieron, la única motivación que les impulsó a enfrentarse a los neofascistas fue el “defender la deshonra a la forma de vida soviética” que suponía la presencia de los neonazis en las calles de la capital. De esta manera los ‘liuberi’ exteriorizaron un componente nacionalista, paradójicamente, expresado en un estado socialista autoproclamado internacionalista. Su defensa a ultranza de los valores propugnados por el sistema soviético y el rechazo explicito a las influencias occidentales les valió que se les comparara con el Komsomol, la organización juvenil del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) creada en 1918 que sería disuelta en 1991. De hecho, su órgano oficial, el Komsomolskaya Pravda, se refirió al estilo con una serie de artículos escritos en 1987 por Alexander Kupriyanov.

cartel de la organización juvenil soviética Komsomol editado en 1979

MOSCÚ COMO CONTRASTE: ‘LIUBERI’ Vs ‘NO FORMALES’

A la primera etapa de eclosión del estilo, que comprendió el periodo que abarca entre 1975 y 1984, le sucedió una segunda fase evolutiva (1985- 1990) que se caracterizó por la visualización social extrema que obtuvieron los ‘liuberi’ a raíz de su participación en diversas razzias callejeras. Un comportamiento que provocó su declive a posteriori.

Las ansias de diversión de los jóvenes de Liubertsy les llevaron a desplazarse con asiduidad a la capital en busca de espacios de evasión, como discotecas, parques públicos, cafés o clubes como el Metelitsa situados en la avenida Kalinin Prospekt. Sus constantes viajes a Moscú en metro y autobús comportaron la cohesión interna del grupo al confrontar su identidad con la de los jóvenes adscritos a las emergentes subculturas juveniles moscovitas (punks, heavys o metaleros, hippies y raperos), conocidos por aquel entonces genéricamente como los ‘no formales’. Estos últimos fueron jóvenes desencantados con el sistema y sus instituciones (escuela, Komsomol, familia…) que articularon su hastío a través de formas de expresión diversas, desde la apatía hasta la adopción de estilos de música transgresores como el rock, el metal, el rap o el punk y su adscripción a culturas urbanas.

reportaje publicado en 1987 sobre los gimnasios subterráneos de Liubertsy

Los enfrentamientos entre ‘no formales’ y ‘liuberi’, o lo que es lo mismo, entre jóvenes moscovitas y jóvenes de los suburbios, fueron habituales en el centro de Moscú. Para los residentes en la periferia la occidentalización de sus oponentes evidenciaba la decadencia de la sociedad soviética. Ante dicha “involución” los ‘liuberi’, autoerigidos en “defensores del orden” actuaron con contundencia agrediendo a todo aquel que exhibiera una imagen que ellos consideraran inapropiada (como los trajes excéntricos o las crestas punk). Un rechazo explicitado por Boris Taranov, ‘liuberi’ de 17 años, en declaraciones al semanario Ogonyok: “Queremos limpiar la capital de escoria”. Esta defensa a ultranza de los valores tradicionales socialistas fue apreciada, en un primer momento, tanto por la policia como por buena parte de la sociedad. Pero más allá de este supuesto idealismo, en realidad, muchos ‘liuberi’ no se alejaron en demasía de la bravuconería típica del pandillerismo callejero. De hecho, el detonante principal de muchas peleas no fue otro que la rivalidad con los jóvenes locales por obtener la mejor compañía femenina. Así, mientras unos (atletas) consagraban su vida al entrenamiento y a los ideales soviéticos, otros (hooligans) aprovecharon la imagen ‘liuberi’ para agredir y robar a los jóvenes moscovitas con total impunidad al grito de “¡Liubertsy, el centro de Rusia!”.

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