FÚTBOL Y GUERRA CIVIL: ¿FC BARCELONA, UNA COLECTIVIZACIÓN FRUSTRADA? (II)

Tras la absorción por parte de la UGT del CADCI, el club quedó en manos de sus trabajadores. De esta manera se frustró la tentativa libertaria de hacerse con el poder en el FC Barcelona. Así, bajo una dirección obrera, tutelada o si más no consentida por la junta directiva precedente, el club evitó caer en manos del sindicato anarco-sindicalista. La colectivización existió pero esta tomó un cariz más bien cooperativista.


carnets de filiación al CADCI de los empleados del FC Barcelona

LA LEGITIMIZACIÓN ANTE EL COMITÉ CENTRAL DE LAS MILICIAS ANTIFASCISTAS

Los dieciséis trabajadores votaron a favor de la creación del comité. Entre ellos se encontraban, según desveló el historiador salmantino Policarpo Sánchez, Rossend Calvet Mata (secretario general), Josep Olivé Serra (cobrador), Manuel Bassols Valls (contable y encargado a partir de entonces de firmar la documentación oficial del club), Josep Farré Julià (oficinista), Josep Cubells Bargalló (conserje del local social), Josep Pujol Malaret (dependiente), Marià Pellegero Gasca (encargado de material, Àngel Mur Navarro (atleta y posteriormente masajista del primer equipo), Eusebi Carbonell i Jaume Roig. Inmediatamente se encargaron de retirar los carteles cenetistas. Lejos de represalias, los milicianos anarquistas respetaron la “acción revolucionaria” de los obreros azulgranas. Para dar legimitidad a la confiscación, los miembros del comité de empleados entregaron una copia del acta de incautación al Comité Central de las Milicias Antifascistas para su autorización y reconocimiento. También se notificó su creación a la Federación Catalana de Fútbol y a las entidades bancarias vinculadas al club: el Banco de Bilbao y la Banca Jover.

En su seno el comité aunó al conjunto de trabajadores de la entidad, tanto de aquellos que se ocupaban de la administración en las oficinas como de los que cuidaban los terrenos de juego, sin importar su filiación sindical ya que además de los miembros del CADCI había otros empleados que militaban en la CNT. Dicha pluralidad se evidenció en uno de sus primeros acuerdos, como fue la decisión de suscribirse a los periódicos Solidaridad Obrera, CNT i Mundo Obrero. Además, el comité también ser acordó no cobrar entrada durante los dos siguientes meses.

Esteve Pedrol i Albareda, jugador del FC Barcelona

LA AMPLIACIÓN DEL COMITÉ DE EMPLEADOS

En la segunda acta del comité figuraron, aparte de los ya citados, los nombres de los empleados que participaron en la formación definitiva del mismo: Manuel Torres (conserje del campo de Les Corts), José Brassó, Joan Sebastián, Pere Ballarín y Àngel Sánchez. En un primer momento, los que actuaron con mayor celeridad fueron los empleados de las oficinas a los cuales, posteriormente, se unieron aquellos que trabajaban cuidando los campos de entrenamiento y el estadio de Les Corts.

El 20 de agosto de 1936 el comité convocó a los jugadores del club para darles a conocer la nueva situación y anunciarles las dificultades que tenía la entidad azulgrana para asumir el pago de sus sueldos. A pesar de ello los quince futbolistas que acudieron a la cita comprendieron la situación y apoyaron en todo momento al recién creado comité. Este fue el caso del mediocentro Josep Raich que renunció a una gratificación de 8.000 pesetas derivada de su renovación.

El 31 de agosto a estos empleados y jugadores, como el portero Ramon Llorens y el mediocampista Esteve Pedrol i Albareda (a posteriori presidente del Sindicato Profesional de Futbolistas), se unieron tres directivos que formaron también parte del comité en su calidad de socios del club: Francesc Xavier Casals, Agustí Bo y Paulí Carbonell. De esta forma el comité consiguió representar a los trabajadores del club, tanto fueran empleados como futbolistas, así como a su masa social, representada por los directivos elegidos en los últimos comicios presidenciales.

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