FÚTBOL Y GUERRA CIVIL: ¿FC BARCELONA, UNA COLECTIVIZACIÓN FRUSTRADA? (I)

El levantamiento militar que provocó el inicio de la Guerra Civil española afectó, obviamente, al desarrollo de la actividad deportiva. La contienda motivó la suspensión de diversas competiciones y la muerte y el exilio de muchos deportistas. También los clubes padecieron, de formas distintas dependiendo del caso, las consecuencias del alzamiento y el estallido bélico. Así mientras algunas entidades deportivas se alineaban junto al bando nacional, otras permanecieron fieles al régimen republicano.

alineación del FC Barcelona durante la temporada 1936/37

EL DEPORTE DE MASAS COMO HERRAMIENTA DE PROPAGANDA POLÍTICA

Los dos bandos contendientes trataron de utilizar el deporte como elemento de propaganda para sus respectivas causas. Así, mientras los militares golpistas creaban una selección de fútbol “nacional” para romper el aislamiento internacional disputando algunos encuentros contra otros países con gobiernos totalitarios como Portugal, Alemania e Italia. En las zonas bajo dominio republicano se procuró mantener activas el máximo de competiciones posible como muestra de normalidad a pesar de estar en guerra. En este contexto diversos partidos políticos y sindicatos leales al gobierno de la República se lanzaron a una vorágine de incautaciones con el objetivo de fortalecer sus correspondientes estructuras organizativas y ampliar su presencia pública. Así fue como decenas de periódicos y semanarios fueron confiscados para pasar a ejercer como portavoces de las respectivas organizaciones. Este fue el caso, entre otros, de publicaciones como ABC, bajo control de la Unión Republicana, el Diari de Barcelona, que pasó a ser el periódico oficial de Estat Català, El Siglo Futuro, que cambió su nombre por el de CNT y el del rotativo La Rambla que se convirtió en el órgano oficial del Partit dels Socialistes Unificat de Catalunya (PSUC). También el deporte se vió afectado por esta voluntad de control por parte de partidos y sindicatos e incluso algún club vio peligrar su independencia institucional. Este fue, por ejemplo, el caso del Fútbol Club Barcelona.

portada del Diari de Barcelona con motivo del 11 de septiembre de 1936

FC BARCELONA: ¿DE CLUB LA BURGUESÍA  A CLUB LIBERTARIO?

Tras los primeros días de contienda, el 15 de agosto de 1936, un grupo de milicianos del Departamento de Parques y Jardines de la CNT- FAI se presentó en las oficinas del FC Barcelona y colgó sendos carteles en la puerta de las mismas y también en el estadio de Les Corts. En ellos se anunciaba la incautación del club por parte de dicho sindicato anarco-sindicalista.

Para evitar que el club azulgrana cayera en manos de personas ajenas al mismo, y contando con la connivencia de la junta directiva de la entidad barcelonista, sus trabajadores se coordinaron esa misma mañana para crear un comité de empleados que tuviera legitimidad ante el sindicato libertario para asumir la dirección del club. La creación del un comité de trabajadores evitó la confiscación del FC Barcelona por parte de la CNT. Rápidamente, aquellos empleados que no estaban sindicados se adherieron al Centre Autonomista de Dependents del Comerç i de la Indústria (CADCI), un organismo fundado en Barcelona en 1903 por un grupo de dependientes de comercio y oficinistas de tendencia catalanista.

hoja de contribución al CADCI de seis empleados del FC Barcelona

La sección de trabajo del CADCI, organización presidida en aquella época por el diputado en las Cortes por el Partit Català Proletari (PCP) Pere Aznar Seseres, se vinculó el 6 de agosto de 1936 a la Unión General de Trabajadores (UGT), dirigida entonces por miembros del CADCI pero estrechamente relacionada con el PSUC. Una decisión controvertida ya que fue tomada en una asamblea que contó tan solo con 900 delegados ya que la mayoría de sus más de 23.000 afiliados se encontraban combatiendo en el frente. Con su vinculación a la UGT la sección de trabajo del CADCI, no así el resto de dicha asociación, cumplió con el Decreto de Sindicación Obligatoria promulgado por el Gobierno de la Generalitat de Cataluña.

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