BARRAS BRAVAS: POLÍTICA Y PODER EN LAS GRADAS ARGENTINAS. EL CASO DE RIVER PLATE (IV)

julio 14, 2011

El escándalo derivado del viaje de los barristas al Mundial sudafricano provocó que el kirchnerismo tratara de desvinculase públicamente de los hinchas radicales. Las HUA quedaron relegadas a un segundo plano cuando la administración empezó a negociar únicamente con las barras de Boca y River. Todo ello comportó que los integrantes de las HUA, formadas por más de 43 hinchadas radicales, cercarán nuevas alianzas.

propaganda electoral de Nárvaez junto a Mónica López

DE KIRCHNER A DE NARVÁEZ: UNA HISTORIA DE INTERESES

Un nuevo interlocutor salto a escena. Francisco De Narváez, diputado del Partido Justicialista por la demarcación de Buenos Aires y rival político de Cristina Kirchner.  El empresario optó por acercarse a los barristas para conseguir sus favores. Tras diversas reuniones entre interlocutores del empresario peronista y los dirigentes de las HUA estos últimos accedieron a movilizar a sus miembros en los actos políticos organizados por la candidatura de De Narváez en Buenos Aires, como el que este celebro en la partida bonaerense de La Matanza junto a Ricardo Alfonsín, a cambio de que este financiara sus actividades durante la Copa América. El acuerdo se cerró y la Unión Celeste y Blanco (UCB), el partido de De Narváez, se comprometió a pagar los costes de los desplazamientos de los hinchas, las entradas para los partidos y los elementos de animación para el partido inaugural del campeonato que enfrentó a Argentina con Bolívia. Cerca de 1.100 hinchas radicales asistieron al encuentro. Como contrapartida los aficionados radicales mostraron una pancarta de 50 x 30 metros con los colores albicelestes y la inscripción “De Narváez- Mónica López” (diputada provincial y vicepresidenta del Bloque Unión Celeste y Blanco que se postula como mano derecha de De Narváez en las próximas elecciones). Otros de los “trapos” que exhibieron mostraba la leyenda “Mayo fuiste, estamos en Julio”, una irónica referencia a su anterior interlocutor, el kirchnerista Marcelo Mallo. Según el periodista del diario Clarín Gustavo Grabia que destapó el acuerdo, los barristas recibieron un primer pago de 100.000 pesos.

hinchas mostrando una pancarta en favor de Narváez

EL “APRIETE” DE LAS BARRAS BRAVAS. CONNIVENCIA Y EXTORSIÓN

Comos hemos expuesto las relaciones entre la llamada dirigencia del fútbol argentino y los líderes barristas son algo común. Estas se extienden más allá del ámbito deportivo llegando, como hemos constatado, a la esfera política. Dichas vinculaciones no responden a las supuestas filiaciones ideológicas de las hinchadas radicales, un elemento inédito en el barrismo argentino, sino a la voluntad de estas de conseguir mayores cotas de poder y sumas de dinero. Este es el único objetivo de las barras bravas argentinas: controlar los accesos del estadio, dirigir la reventa de entradas, conseguir el máximo poder dentro de las directivas de los clubes o mantener su inmunidad ante la administración y las fuerzas del orden. Y todo ello para asegurarse un negocio del que se lucran sus líderes. El medio para conseguirlo es la intimidación, el denominado “apriete”, consistente en extorsionar o amendrentar a dirigentes, políticos, periodistas, árbitros, hinchas rivales e incluso jugadores, como sucedió durante el partido que supuso el descenso de River Plate. Durante el descanso del mismo ocho barras bravas, capitaneadas por los actuales capos Martín Araujo y Alex de Budge, se dirigieron al vestuario del árbitro para increparle y coaccionarlo diciéndole “Si no nos cobrás un penal, no salis vivo”. Sergio Pezzotta, el encargado de dirigir el encuentro pitó el penalti. Pavone, autor del primer gol de River, erró el lanzamiento. Se consumaba el descenso del club bonaerense tras 110 años de historia. El próximo año, en Nacional B, los “millonarios” lucharan para lograr el anhelado ascenso. La presión será máxima, el “apriete” asegurado.

barristas de las HUA exhibiendo su trapo

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BARRAS BRAVAS: POLÍTICA Y PODER EN LAS GRADAS ARGENTINAS. EL CASO DE RIVER PLATE (III)

julio 9, 2011

Las relaciones entre las barras bravas y la clase dirigente argentina no son un fenómeno reciente. En anteriores entradas hemos constatado como desde finales de los años setanta se han ido estrechando los lazos que unen estos grupos de hinchas radicales con el poder. Su objetivo compartido, el mantener una posición de privilegio, ha propiciado que barristas y gobernantes hayan confluido en pro del interés mútuo. Este ha sido el caso también del denominado kirchnerismo, que no ha dudado en utilizar a las barras bravas en su beneficio.

la barra de Racing mostrando su apoyo a Kirchner

BARRISMO Y KIRCHNERISMO: LA HINCHADA JUSTICIALISTA

Los nexos entre violentos y dirigentes se han mantenido hasta la actualidad. Así, entre los barristas que han dado su apoyo al matrimonio  Kirchner se encuentran los de equipos como el Club Atlético Chicarita Júniors, el Club Atlético Bandfield, el Estudiantes de La Plata y el Club Atlético Independiente. Estos últimos en alguna ocasión llegaron a enarborar banderas con el lema “Cristina presidente” en la grada que ocupan en el estadio Libertadores de América. Pero quizás la que más se ha significado en este sentido sea la barra brava de Racing Club de Avellaneda, la Guardia Imperial, que durante años lució pancartas con el eslóganes como “Kirchner presidente” o “Kirchner 2007-2011”, no en balde el difunto Néstor Kirchner, ex líder del Partido Justicialista, fue un declarado hincha de dicho club.

El kirchernismo llegó a conseguir incluso que las barras de Boca y River cooperaran en una campaña contra el grupo mediático del periódico Clarín, enfrentado al Partido Justicialista. Durante el clásico disputado en 2009 mostraron banderas con consignas contra el diario con lemas como “Clarín: el fútbol es una pasión, no un curro”. El enfrentamiento entre el gobierno y el grupo multimedia estribaba en la nueva ley de medios que quería aprobar la administración para evitar que el fútbol televisado continuara siendo gratuito. Para presionar a Clarín se negoció con las barras bravas para que desplegaran banderas y repartieran folletos en las inmediaciones de los estadios con consignas contra el grupo mediático y a favor de la nueva ley. A cambio los barristas recibieron alrededor de 100.000 pesos. De hecho, Los Borrachos del Tablón ya habían mostrado sus afinidades por la esposa de Kirchner cuando mostraron una pancarta con el lema “Cristina= Evita = Perón”.

La Doce de Boca Juniors exhibiendo una pancarta contra Clarín

LBDT luciendo un eslogan similar en la Bombonera durante el clásico

HINCHADAS UNIDAS ARGENTINAS: LA INSTITUCIONALIZACIÓN DE LAS BARRAS BRAVAS

La presión ejercida por la oposición y el contexto económico desfavorable motivaron que los Kirchner buscaran nuevas alianzas que les permitieran continuar en el poder. Tras reunirse con sindicatos y piqueteros, el gobierno también lanzó sus redes sobre las barras bravas. A través de Marcelo Mallo, un peronista de perfil kirchnerista, creó la ONG Hinchadas Unidas Argentinas (HUA). El proyecto recoge la herencia de otra organización similar anterior, Nuevo Horizonte Para el Mundo, que pretendía integrar socialmente a los violentos y que en 2007 sufragó el viaje de dos decenas de hinchas de Independiente a la Copa América que se disputó en Venezuela, no en vano la mano derecha de Mallo en la ONG era Pablo Bebote Álvarez, capo de la barra del “Rojo” de Avellaneda, que también integra las HUA. El objetivo oficial del nuevo ente es erradicar la violencia de los estadios a través de minimizar a las barras bravas mediante trabajos sociales y de inserción laboral, pero en el fondo persigue encuadrar a los barristas políticamente para que aporten votos al peronismo.

el difunto Kirchner mostrando una camiseta de Racing Club

Pero la adhesión de las barras bravas al kirchnerismo ha sido simplemente por interés. A cambio de dinero y financiación los hinchas aportan su poder de convocatoria e intimidación y exhiben banderones en las gradas con lemas como “Kirchner Vuelve” que emulan a las pintadas del peronismo de los años sesenta. El entente fue rápido y las barras de diversos clubes se han puesto al servicio del poder. Sus integrantes han trabajado activamente durante la campaña electoral a la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner. El acuerdo, negado por el subsecretario de Seguridad en Espectáculos Futbolísticos, Pablo Paladino, consiste en que los hinchas radicales trabajen en los operativos de seguridad de los actos electorales y no generen altercados en las gradas. A cambio, 280 de ellos tuvieron pagado el desplazamiento y la estancia en el Mundial disputado en Sudáfrica en 2010. Entre los que se adherieron a las HUA se encuentran las barras de Independiente, Vélez Sarsfield, Racing Club, Rosario Central, Argentinos Júniors, Chacarita, Gimnasia y Esgrima, Colón, Godoy Cruz, Huracán, Lanús y Tigre.

Pancarta de las HUA con la consigna KV (Kirchner Vuelve)