EL MADUREIRA ESPORTE CLUBE CELEBRARÁ SU CENTENARIO EN CUBA

enero 16, 2014

En una de nuestras anteriores entradas abordamos la inclusión de la efigie del Che Guevara en la camiseta del Madureira Esporte Clube, un equipo brasileño de fútbol, con motivo del cincuenta aniversario de la gira que llevó al conjunto tricolor por tierras cubanas en 1963. Hace pocas fechas el periodista Gian Amato publicó en el periódico brasileño O Globo un artículo que anunciaba que el gobierno presidido por Raúl Castro había invitado al club del norte de Rio de Janeiro a para que repita la experiencia y celebrar de esta manera su centenario. A continuación, dado su interés, reproducimos un fragmento de la nota aparecida en el diario brasileño.

meclos jugadores del club mostrando las nuevas equipaciones con la efigie del Che Guevara

MADUREIRA DE NUEVO CAMINO A CUBA:

En el año de su centenario el tricolor suburbano recibe una invitación para regresar a la isla.

Fue el primer club en jugar en el país tras la revolución.

RIO- Madureira es el equipo del suburbio más internacional. Más allá de los límites de Mercadão y Portela, el equipo hizo historia el siglo pasado. En su centenario que se celebrará el 8 de agosto de este año, el club quiere poner otro sello en su pasaporte. Al celebrar los 50 años de la primera salida de un equipo a la Cuba postrevolucionaria, en 1963, se creó en el 2013 una camiseta con la imagen icónica del Che Guevara. El homenaje rendido ha motivado la invitación del gobierno cubana para el retorno del Madureira a la isla después de la clausura del campeonato Carioca. No viaja por el mundo desde 1993, cuando fue a Arabia Saudí. El equipo tampoco planeaba grandes desplazamientos dentro de Brasil. Tras 100 años el club tricolor intenta mantener la tradición y la reputación de club formador de superestrellas. Al jugar partidos amistosos en China en la década de 1960 allanó el camino para que la FIFA aceptase la afiliación del país dirigido en ese entonces por Mao Zedong al ente del fútbol internacional.

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El Che bromeando con la expedición tricolor

(…) -Recibimos la invitación del gobierno cubano para volver este año. El viaje será después del Carioca, como era costumbre. Tenemos que definir cómo será la financiación, dijo el presidente del Madureira, Elías Duba.

INVICTO EN LA HABANA

El final de los campeonatos del estado fue el comienzo de la gira de los equipos brasileños en el exterior. Y Madureira tiene muchas horas de vuelo.  Ostenta el récord de ser el club brasileño que ha estado más tiempo de gira en un país extranjero. En 1961 pasó 144 días entre Asia, Europa y los Estados Unidos. Fue el primer club de Brasil en jugar en Japón y Hong Kong. Incluso antes de la primera Copa del Mundo celebrada en Brasil (1950), Madureira aterrizó en Barranquilla, Colombia, en 1948. Tomó el equipaje el talentoso mediapunta Didi, que encandiló a los colombianos. Waldo Machado, Evaristo de Macedo, Jair Rosa Pinto, Lele y Isaías fueron también superestrellas formadas en el club.

(…) Había poca presión en la visita a Cuba. No existía una tradición de fútbol, los equipos cubanos perdieron los cinco partidos contra el tricolor suburbano. Los jugadores hicieron turismo por la capital con unas pocas pertenencias y una gran disposición. Después de un imprevisto el primer día en el hotel, donde no había agua, la delegación se trasladó a un cinco estrellas, con bailes y otras delicias. Viajamos por La Habana y no hubo restricciones. A diferencia de la visita a China…

zezeel futbolista Zeze saluda a Mao Zedong

En 1964 el Madureira fue a Beijing. Mao Zedong hizo un punto y aparte para saludas al equipo y asegurar la comodidad durante su estancia. Al mismo tiempo, un comité de representantes del gobierno chino estuvo en Brasil en un intento por sellar acuerdos bilaterales. Fueron disparados durante el golpe militar.

-Los chinos fueron detenidos en Brasil. Y los brasileños en China. Sólo los jugadores que ya habían seducido a China con su fútbol fueron liberados tras ser retenidos en un hotel de lujo antes de poder viajar, mientras que los chinos en Brasil no tuvieron el mismo trato- afirma Ronaldo Luiz Martins, historiador del Instituto Geográfico e Histórico de Baixada Irajá.

En un trabajo conjunto con el historiador Carlos Henrique Silva, Ronaldo ha recuperado documentos y recolectado datos para la publicación del libro “Madureira Esporte Clube. Centenario de un noble” que se publicara este año.

La trayectoria del Madureira también se quiere convertir en un documental de 90 minutos producido por Lótus  Filmes/ Monte Castelo Ideias. El lanzamiento será antes de la Copa del Mundo. Cuando los ojos del mundo estén puestos en Brasil, el Madureira quiere reclamar un poco de atención del deporte de élite. Así es como quiere celebrar su centenario.

-En ese momento el fútbol era un deporte de clubes de élite practicado en la zona sur. Cuando empezó el Madureira, la zona dejó de ser un distrito rural para iniciar su urbanización, personas vinculadas a Mercadão vieron necesario crear un equipo propio de la región. El resto es historia –dijo Ronaldo.


CHE GUEVARA. UN SÍMBOLO PARA EL FÚTBOL REVOLUCIONARIO (I)

septiembre 29, 2013

Por muchos es conocida la faceta política de Ernesto Che Guevara, el médico argentino que se convirtió en símbolo de la Cuba comunista y en emblema de la izquierda revolucionara a nivel internacional. Quizás está menos acreditada su relación con el balompié. Gran apasionado del deporte, que practicó desde pequeño por prescripción médica, el Che Guevara mantuvo una relación distante pero a la vez próxima con el balón. Más allá de su vinculación personal con el fútbol su figura ha trascendido ligada a dicho deporte hasta el punto ver plasmada su efigie en las camisetas de diversos equipos suramericanos.

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Ernesto Guevara durante su etapa como jugador de rugby (abajo con protector en la cabeza) 

UN ASMÁTICO FORZADO A LA PRÁCTICA DEL DEPORTE

Nacido en Rosario, Santa Fe, en 1928 en el seno de una familia amante de la naturaleza y el deporte, Ernesto Guevara pronto siguió los pasos de sus padres. A los dos años sufrió un grave ataque de asma. Fue entonces cuando los médicos le aconsejaron la práctica deportiva y un cambio de aires. El destino fue Alta Gracia, localidad situada en la Sierra Chica al sur de Córdoba a 400 km de Rosario, donde el aire fresco permitió al joven Chancho, como se le conocía por aquel entonces, a apaciguar su dolencia pulmonar. En la sierra cordobesa se aficionó al alpinismo, aunque en esa época también practicó la natación y el ajedrez, no en vano años más tarde declaró: “el ajedrez es un educador del racicionio”. Incluso llegó a ejercer como caddie dado que su familia vivía al lado del campo de golf local. En sus años de formación escolar fue cuando se inició en el fútbol, jugando como portero en el colegio durante los recreos. Lo cierto es que la afición de Ernesto por el balompié vino propiciada por el entrenador de la escuela de Bouer, Paco Díaz, un malagueño que había huido junto a su familia republicana del drama de la Guerra Civil española. Fue el técnico quién decidió que Ernesto ocupara la portería pensando que de esta manera estaría más descansado y podría tener cerca su inhalador Aspomul ante un eventual ataque de asma. Cuando sus padres descubrieron que jugaba al fútbol e intentaron reprimir al técnico, éste les dijo: “Tiene un carácter tan rebelde Ernestito, que no he podido negarle que jugase en el equipo”.

Atalaya

Ernesto Guevara, a la derecha, posando junto a sus compañeros del Atalaya

A pesar de ello, si en algún deporte despuntó Ernesto Guevara fue, sin duda, en el rugby. A los 14 años empezó a jugar en el club Estudiantes de Córdoba donde trabó amistad con los hermanos Granados, de hecho fue el mayor de ellos, Alberto, quién le aleccionó para lograr ingresar en el equipo. En 1947, ya en Buenos Aires fichó por el  San Isidro Club, del que su padre fue fundador y su tío Martín Martínez Castro presidente. Allí fue reserva hasta que se agravó su asma y fue descartado. Jugó hasta los 23 años a pesar de las reticencias de su tutor, que percibía al rugby como un deporte excesivamente rudo para un asmático. “Viejo, me gusta el rugby. Y aunque reviente lo voy a seguir practicando” fueron las palabras del joven Guevara a su progenitor. Tras su paso por el San Isidro formo parte del Yporá Rugby Club y, posteriormente, del Atalaya Polo Club. Jugó como tres cuartos y compaginó la disputa de partidos con las tareas de redactor de la revista semanal Tackle, de la que fue uno de sus fundadores junto a su hermano. Una experiencia como periodista que le llevó a cubrir los Juegos Panamericanos celebrados en Méjico en 1955 como corresponsal de la Agencia Latina.

Revista Tackle portada del semanario argentino Tackle

UN HINCHA  QUE NUNCA VIÓ A LOS CANALLAS

La relación de Ernesto Guevara con el fútbol también tiene su vertiente como aficionado. De hecho la hinchada del Club Atlético Rosario Central lo asume como uno de sus seguidores más célebres. Y ello a pesar de que el Che nunca residió en Rosario ni presenció un partido del conjunto canalla. Según su biógrafo, Hugo Gambini, el líder revolucionario jamás piso el Estadio Gigante de Arroyito pero se declaró hincha rosarino como explica el periodista, “Leía las crónicas deportivas para informarse sobre los campeonatos profesionales de fútbol y como la mayoría de sus amigos eran adictos a los mismos clubes (Boca o River) Ernesto quiso elegir uno distinto. Cuando descubrió la existencia de Rosario Central, un club de la ciudad donde él había nacido, adhirió fervorosamente a su divisa. A partir de ese instante le encantó que le preguntaran ‘¿De qué cuadro sos?’, porque le daba la oportunidad de responder con cierta altivez: ‘De Rosario, de Rosario Central. Yo soy rosarino’. No tenía la menor idea sobre esa ciudad ni había visto jamás a su equipo, pero él era rosarino y defendía su identidad…” Algo similar hizo durante su estancia en Córdoba, donde en lugar de seguir a clubes con mayor prestigio como Talleres o Belgrano, Ernesto Guevara simpatizó con el Sportivo Alta Gracia, el modesto conjunto local.

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Enrique ‘Chueco’ García, El poeta de la zurda, toda un leyenda de Rosario Central y el culpable de la afición canalla del Che

En referencia a su predilección por Rosario Central, más allá de reafirmar con orgullo sus orígenes, el Che se hizo hincha de la Academia rosarina por la admiración que sentía por uno de sus futbolistas, el Enrique Chueco García, ídolo de la afición canalla de aquella época. El poeta de la zurda, como era conocido el citado extremo santafecino, por aquel entonces encandilaba a la parroquia de Rosario con sus gambetas desde que en 1933 fichara por el club canalla procedente de Unión Santa Fe. Durante dos años formó una temible y recordada delantera junto a Cagnotti, Guzmán, Potro y Gómez. Guevara también sucumbió a la magia de un futbolista único, de un genio y figura. Aún recuerdan en Rosario cuando en una ocasión tras marcar un golazo tras zafarse de cuatro jugadores rivales volvió al círculo central arrastrando su bota izquierda, cuando un compañero le preguntó ¿Por qué haces eso?, el Chueco le respondió: “Borro la jugada, para que no la copien”. En 1936 fue traspasado a Racing dejando una huella imborrable entre la hinchada rosarina.