DEMOCRACIA, GOLPISMO Y YIHAD: LA INESTABILIDAD DE MALI CON EL FÚTBOL COMO PROTAGONISTA (II)

febrero 23, 2013

Tras situar las bases geoestratégicas que nos pueden ayudar a comprender el conflicto actual, a continuación detallamos como la revuelta tuareg afectó al fútbol en el norte del país. La presencia de grupos de guerrilleros yihadistas en la zona y la instauración de la sharia perjudicó sobremanera a clubes como el Al Farouk de Tombuctú, que vieron vetada su actividad. Mientras eso sucedía, la selección de Malí disputaba la fase final de la Copa de África. Un equipo, las águilas, que en las últimas décadas a duras penas ha logrado mantener su independencia frente al poder político.

timbukvista de la mezquita de Tombuctú que sufrió las iras de los yihadistas

LA APLICACIÓN DE LA SHARIA EN TOMBUCTÚ: FÚTBOL IMPÍO

La colaboración de los radicales islamistas comportó ciertos peajes. Su presencia supuso, de facto, la introducción en las zonas que controlaban de la sharia, el cuerpo de derecho islámico que preserva la conducta, el culto y la moral. Más allá de acciones puntuales, como la destrucción de tumbas en la mezquita Djingereber de Tombuctú (un edificio del siglo XIV catalogado por la UNESCO como patrimonio de la humanidad), los yihadistas impusieron restricciones de todo tipo, como la prohibición de afeitarse la barba, fumar o ver la televisión. En su intento por ejercer el control sobre la población también decidieron prohibir la práctica del fútbol, calificado por los islamistas radicales como tabú religioso. Cualquiera que osase ver un partido por televisión o jugara a fútbol seria severamente castigado.

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jóvenes de Tombuctú ante un cartel islamista que anuncia la aplicación de la sharia

El ascenso al poder de los yihadistas y la concreción del estado Azawad quebró el fútbol maliense. En primer lugar la liga quedó paralizada y algunos de sus clubes vieron alterada su actividad. El caso más sintomático fue el del Al Farouk, el equipo de Tombuctú que vio como la imposición de la sharia le abocaba prácticamente a la desaparición. El orgullo blanquinegro de Tombuctú, no en vano toma el nombre del protector legendario de la ciudad –cuya estatua ecuestre fue también demolida por los islamistas radicales–, que logró su primer ascenso a la máxima categoría del fútbol maliense en el año 2008 fue una víctima más de los yihadistas. Diez meses después de su llegada, los aficionados de este modesto club polideportivo pudieron respirar aliviados. La ofensiva conjunta de las fuerzas gubernamentales y las tropas francesas consiguió reconquistar la ciudad y de paso restablecer el orden anterior.

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formación de las águilas, la selección nacional de fútbol de Mali

LA COPA DE ÁFRICA COMO CONSUELO

Aquellos vecinos de Tombuctú que contaban con televisión por satélite aún pudieron contemplar el buen papel de la selección de Mali en la Copa de África disputada este año en Sudáfrica. Tras caer derrotadas en semifinales, las águilas –apodo con el que es conocido popularmente el equipo nacional– lideradas por el ex azulgrana Seydou Keita lograron la tercera plaza del torneo. Durante los días que duró el campeonato los malienses olvidaron los combates y se refugiaron de nuevo en el fútbol. No en vano, el propio Keita en vísperas de la semifinal que les enfrentó a Nigeria, selección que a la postre se proclamó campeona ante Burkina Faso, manifestó: “Nuestro trabajo es jugar al fútbol. Lo que ocurre en Malí es más grave que un partido. Vamos a tratar de dar alegrías a nuestro país y a nuestros aficionados, pero el fútbol no puede cambiar nada. Queremos que la nación esté orgullosa de nosotros. Si los extranjeros vinieron a ayudarnos es que la supervivencia de la nación está en juego”.

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Tiécoro Bagayoko, director general de la Policía entre 1969 y 1978

UNA SELECCIÓN CON LUCES Y SOMBRAS

Pero el buen momento actual del combinado nacional contrasta con la particular travesía del desierto del fútbol maliense en los años setenta y ochenta. Casualidad o no, un período de decadencia que coincidió con la dictadura militar implantada en el país (1968- 1991) tras el golpe de estado promovido por Moussa Traoré que derrocó al presidente Modibo Keïta. Fue una etapa aciaga para el seleccionado nacional que no consiguió clasificarse para ninguna de las ediciones de la fase final de la Copa África que se disputaron. Incluso el país llegó a ser excluido por un año de las competiciones internacionales por un episodio protagonizado por el coronel Tiécoro Bagayoko, miembro del Comité Militar de Liberación Nacional y director de los servicios de seguridad, en el que supuestamente amedrentó a diversos árbitros con métodos poco ortodoxos. A pesar de ello, entre tanta amargura el fútbol maliense también tuvo su propio oasis de júbilo cuando el 1 de mayo de 1975 el equipo nacional logró derrotar a Mauritania por 6 a 0. Sin duda una goleada histórica que quedaría empañada trece años más tarde, el 13 de noviembre de 1988, cuando Argelia le infringió una abultada derrota tras imponerse a los malienses por 7 a 0. Pero coincidiendo con la restauración democrática de 1991 la selección de Mali recobró parte de su esplendor en el continente africano.

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ESPÉRANCE SPORTIVE TUNIS. UN CLUB MUSULMÁN NACIDO EN UN CAFÉ

diciembre 15, 2011

Uno de los clubes que estos días disputan el Mundial de Clubes que organiza la FIFA en Japón es el Espérance Sportive de Tunis. El campeón de la liga tunecina se clasificó para este torneo tras conquistar la Liga de Campeones de la Confederación Africana de Fútbol (CAF) derrotando al Wydad de Casablanca en la final. El dominador sin discusión del fútbol en Túnez, así lo avalon los títulos que ha conseguido en las dos últimas décadas, cuenta con un trasfondo social muy peculiar.

escudo oficial del Espérance Sportive Tunis

FÚTBOL Y CAFÉ. LA COMBINACIÓN DE MODA EN EL TÚNEZ DE INICIOS DEL SIGLO XX

La popularidad de este conjunto tunecino se remonta prácticamente a su fundación. Esta de produjo el 25 de enero de 1919 cuando los jóvenes Mohamed Zaoui y Hédi Kallela se reunieron en un café del barrio de Bab Souika, situado al norte del centro antiguo de Túnez, con la intención de crear el primer club de fútbol íntegramente musulmán del país. Aquel encuentro fue el origen del Espérance, como también es conocido el club de la capital, que tomó su nombre de aquel establecimiento que acogió a sus fundadores, el Café Espérance.  Una elección poco arbitraria que respondía a las prácticas habituales de la época cuando estos establecimientos, situados en las avenidas Jules Ferry, Cartago o Paris, ejercieron de sedes sociales de la mayoría de equipos de fútbol de la ciudad.

el barrio de Bab Souika a finales del siglo XIX

Fue pues en el Café Espérance donde el club oficializó su constitución y se establecieron sus colores, que inicialmente fueron el blanco y el verde y no las rayas verticales rojas y amarillas que viste desde 1920. Antes, sus promotores tuvieron que evitar la jurisprudencia francesa que prohibía la formación de cualquier asociación, tanto deportiva como cultural, pro-musulmana. Lo consiguieron copiando a escondidas los estatutos del Racing Club de Túnez, el equipo creado en 1904 bajo el nombre de FC Túnez que contaba con las simpatías de las autoridades galas.

documento de las autoridades francesas autorizando su constitución

LA INVENCIÓN DE UN SÍMBOLO. PANARABISMO Y LUCHA ANTICOLONIAL

Desde su fundación el conjunto taraji, como también es conocido el equipo rojo y amarillo, se convirtió en un icono de la lucha anticolonial y del nacionalismo por-árabe, sobre todo teniendo en cuenta que Túnez era desde 1881 un protectorado francés. El simbolismo del Espérance se gestó en aquellos años de dominio colonial cuando las autoridades impusieron al francés Louis Montassier como presidente del club. no fue hasta meses más tarde, cuando Mohamed al-Maliki le sustituyó en el cargo convirtiéndose en el primer mandatario tunecino de la historia del Espérance. Paradójicamente, un deporte introducido por los europeos se convirtió en un símbolo para los musulmanes contrarios a la colonización.

Laroussi Altsora posando junto a la Copa conquistada en 1939

No fue hasta inicios de los años treinta, coincidiendo con el mandato de Chadly Zouiten, cuando el equipo consiguió sus primeros éxitos deportivos de la mano de jugadores como Mohsen Klibi o Laroussi Altsora. Dos décadas más tarde, casi en paralelo con la independencia de Túnez conseguida en 1956, el Espérance hizo un salto cualitativo en proclamarse dos veces campeón de liga (1958 y 1960) y de copa (1957) exhibiendo un fútbol agresivo y espectacular. Un período en el que se acentuó su competencia con su máximo rival ciudadano, el Club Africain, un conjunto creado en 1919 que no pudo rehuir el veto de las autoridades francesas sobre el nombre que eligieron sus mentores, Islamic Club Africain.

El Espérance, finalmente, consiguió el reconocimiento internacional cuando en la década de los noventa ganó, además de diversos títulos nacionales, la Supercopa africana (1995), la Recopa de África (1998), la Copa de la Confederación Africana de Fútbol (1997) y en dos ocasiones la Liga de Campeones de la CAF que los taraji conquistaron los años 1994 y 2011 contra los egipcios del Zamalek y el citado conjunto del Wydad Athletic Club marroquí respectivamente.

alineación del Espérance Sportive Tunis durante la temporada 1978/79