SCUTTLERS: LOS PANDILLEROS DE LA SEGUNDA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL (III)

agosto 14, 2011

Los episodios de violencia y vandalismo scuttler influyeron decisivamente en su declive definitivo. El temor que suscitaron entre la ciudadanía y la administración sus actos originaron las múltiples iniciativas que determinarían su futuro inmediato. Paradójicamente, estas combinaron los castigos más inflexibles con proyectos de índole educativa basados en las nuevas formas de ocio emergentes a finales del siglo XIX.

representación gráfica del look scuttler

LA CRIMINALIZACIÓN DE UN ESTILO PRECURSOR

Los scuttlers construyeron su propio estilo a partir de elementos como la vestimenta. Así fue como se distinguían del resto de jóvenes de clase trabajadora. Su atuendo habitual lo componía un chaqueta de anchas solapas, un chaleco, unos pantalones algo acampanados de corte marinero, un cinturón con hebilla, un pañuelo de seda anudado al cuello, una gorra con visera que inclinaban hacía la izquierda para dejar visible su peinado y unos zapatos estrechos con puntera de bronce. Llevaban el pelo corto en la parte posterior y a ambos lados de la cabeza pero se dejaban crecer algo más el flequillo, un corte que se popularmente se conocía como “donkey fringes”.

El interés suscitado por los altercados que protagonizaron estos adolescentes provocó que, por primera vez en la historia, la prensa británica asociara explícitamente indumentaria y delincuencia. Periódicos como el Daily Graphic publicaron artículos sobre la vestimenta de los scuttlers, llegando incluso a reproducir el “uniforme” de los jóvenes vándalos. También la literatura se acercó al fenómeno. En 1899 se publicó el libro The Hooligan Nights del novelista Clarence Rook, que relataba las vivencias de un delincuente juvenil de diecisiete años llamado Alf. Rook se inspiró para escribir su obra en la figura de Patrick Hooligan, un portero de Lambeth de origen irlandés que asesinó a un policía y acabó muriendo en la cárcel. Según el propio Rook, Hooligan se convirtió en una especie de mito en los bajos fondos, toda una leyenda del hampa de la época. Aunque esta es una de las versiones más versemblantes que existen sobre el origen del término hooligan, posteriormente, nuevas investigaciones lo vincularon a otras procedencias.

Sir John Day, conocido como Mr. Justice, uno de los jueces mñas beligerantes

La alarma social que causaron las actuaciones vandálicas de los scuttlers tuvieron su respuesta en las contundentes sentencias judiciales que les fueron impuestas. La magistratura y las autoridades, en su objetivo por preservar a la juventud y por extensión al resto de la sociedad de lo que entendían como “alienaciones salvajes”, dictaron condenas ejemplares. Cerca de 800 jóvenes fueron acusados y sancionados por “conducta desordenada voluntaria”. Algunos de ellos incluso fueron recluidos en un barco mercante adecuado para confinar a rateros cuando tan sólo tenían catorce años. Pero las repercusiones del fenómeno scuttler fueron más allá de las medidas adoptadas por el estamento judicial. También desde el gobierno se emprendieron iniciativas, con carácter de urgencia, para acabar con la violencia de las bandas juveniles, como la reforma del código penal británico para menores.

agentes de policia de Manchester durante la década de 1880

EL FIN DE LOS SCUTTLERS: EL FÚTBOL COMO ELEMENTO CONCILIADOR DE LA CONDUCTA

La severidad de las penas impuestas por los jueces junto a otros factores, como la reestructuración urbanística que sufrieron los suburbios o la creación de los llamados Working Lads’ Clubs (clubes de chicos trabajadores) como el que se inauguró en Coronation street en Saldford, impulsaron la desaparición de las bandas. Los programas educacionales estatales y las iniciativas filantrópicas, junto a las nuevas ofertas de ocio, provocaron que los adolescentes se alejaran progresivamente de las actitudes delincuenciales precedentes. Entre las innovadoras propuestas de diversión que atrajeron a estos jóvenes se hallaba el cine y el deporte.

Una de las alternativas a la guerra de bandas precedente que caló con más éxito entre la juventud fue la creación del St Marks Football Club. Un modesto equipo del sudeste de la ciudad que en 1984 pasó a denominarse Manchester City FC. La formación del equipo consiguió alejar a los adolescentes de West Gorton, uno de los barrios de la ciudad, de las actividades delictivas.

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SCUTTLERS: LOS PANDILLEROS DE LA SEGUNDA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL (I)

julio 31, 2011

A finales del siglo XIX la sociedad inglesa sufrió el aumento de los delitos protagonizados por adolescentes. Aquellos “jóvenes rufianes callejeros”, como les denominó la prensa de la época, provocaron una alarma social considerable en el seno de la ciudadanía. La delincuencia juvenil se convirtió en una cuestión de estado, toda una prioridad para las autoridades. El fenómeno pero no era ninguna novedad.

adolescentes trabajando en Manchester a finales del siglo XIX

EDUCATION ACT. LA JUVENTUD COMO PROBLEMA

Desde mediados de siglo los llamados “rebeldes de la ciudad”, como eran conocidos popularmente, constituyeron un problema de orden público en las grandes urbes del país. A partir de 1860 los asaltos con violencia y las peleas entre bandas de jóvenes se convirtieron en un hecho habitual. Ello obligó al gobierno a tomar medidas para intentar paliar la violencia y “proteger a la sociedad de los adolescentes”. Con este objetivo la legislación británica introdujo los primeros cambios para atajar lo que percebia como un “peligro para la población”. En 1880 se promulgó la Education Act, una ley que  implantó la escolarización obligatoria de todos los menores de diez años. A pesar de su instauración, los casos de indisciplina se multiplicaron. La creciente falta de control parental de los padres sobre sus hijos también incidió en la aparición de las primeras bandas juveniles. Con su adscripción a ellas los adolescentes afirmaban una identidad propia, alejada de las directrices y los castigos corporales impuestos por sus tutores, y se sentían amos de su destino. Construyeron un estilo propio donde la territorialidad y la masculinidad se erigieron en elementos básicos del mismo.

vista de la zona industrial de Manchester a mediados del siglo XIX

MANCHESTER, REDUCTO SCUTTLER

En plena era victoriana (1837- 1902) las calles de Manchester y otras localidades próximas se llenaron de los llamados scuttlers, adolescentes de extracción obrera de edades comprendidas entre los 14 y los 18 años que se agrupaban en bandas caracterizadas por el compartamiento violento de sus miembros.

El nombre que sirvió para denominar a las mismas tenía su origen en una de sus prácticas más habituales de la época, el llamado scuttling, unas peleas multitudinarias que acontencían en las callejuelas de los suburbios de Bradford y Saldford, áreas cercanas a Manchester. El término scuttling, originario del condado de Lancashire, se utilizaba en esa zona para definir las luchas territoriales que mantenían grupos de vecinos enfrentados. Fue durante la década de 1890 cuando estas refriegas protagonizadas por grupos de adolescentes, a los que posteriormente también se les conoció como ikey lads, se extendieron a otras partes del país.

niños empleados en una fábrica téxtil de Manchester

Así fue como aparecieron scuttlers en el centro de la ciudad y en áreas del condado del Gran Manchester, como Gorton i Openshaw. Muchos de estos jóvenes pandilleros trabajaban en ocupaciones manuales semi cualificadas o sin cualificar. Entre ellos había pocos aprendices, la mayoría estaban empleados en fábricas o eran carreteros. El componente de territorialidad fue decisivo en la gestación de las bandas, como reflejan sus propios nombres con referencias a la zona que frecuentaban o donde residían sus integrantes: Bengal Tigers, gestados en el área de Ancoats con mayoría de miembros de origen católico irlandés, Forty Row, Lime Street, Meadow Lads, Hope Street de Saldfor o Holland Street, originarios de la zona de Miles Platting.