EL BATALLÓN AZOV. UNA FUERZA PARAMILITAR DE EXTREMA DERECHA

Una vez la elección del nuevo presidente de Ucrania, el magnate chocolatero Petró Poroshenko, ha conseguido dejar en un segundo plano la confrontación que sacudió al país y provocó la marcha de Viktor Yanukóvich, las organizaciones y partidos que lograron cierta trascendencia en Maidán han tratado de copar puestos de poder en la administración. Más allá de la inclusión de destacados dirigentes de formaciones como la ultranacionalista Svoboda en el gobierno, otros grupúsculos radicales de extrema derecha, como Pravy Sektor (Sector Derecha) han logrado cierta trascendencia a nivel institucional. De hecho, algunos de sus líderes, como Dmytro Yarosh o Andriy Parubiy –fundador del Partido Nacional Social de Ucrania– han ocupado cargos en la agencia de seguridad gubernamental ucraniana.

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emblema del Batallón Azov que conjuga dos runas habituales del imaginario neonazi

LA CREACIÓN DE UNA FUERZA PARAMILITAR

Mientras estos distintos grupos intentaban colocar a sus miembros en las altas esferas del aparato del Estado, en paralelo, se gestó el denominado Batallón Azov. Esta unidad, dependiente del Ministerio de Asuntos Internos ucraniano, tenía inicialmente su base central en la localidad portuaria de Mariupol, ubicada en el sureste del país a orillas del Mar de Azov, de aquí el nombre de la compañía.

Dicha milicia de voluntarios, cuyo objetivo es la defensa del territorio ucraniano, está comandada por Vladimir Shparo. Fue creada el 13 de abril de 2014 a instancias del por aquel entonces Ministro de Asuntos Internos, Arsen Avakov, miembro de Batkivshchyna (Unión de Todos los Ucranianos ‘Patria’), el partido liderado por Yulia Timoshenko. El decreto fundacional instaba a formar una unidad paramilitar integrada por civiles que podía alcanzar los 12.000 miembros aunque, inicialmente, se restringió a tan sólo 70 efectivos, aunque pronto reunió a medio millar de combatientes. Un proceso de constitución que fue supervisado por Aston Gerashenko. A la misma se integraron ultranacionalistas, militantes de extrema derecha, neonazis y seguidores radicales de fútbol (en su mayoría ultras del Dinamo de Kiev), muchos de los cuales acumularon experiencia en los combates en las barricadas de la plaza Maidán contra los Berkut, los agentes antidisturbios fieles al gobierno presidido por Yanukóvich. Finalmente, la fuerza se formó oficialmente el 5 de mayo, coincidiendo con el auge del conflicto suscitado por los movimientos separatistas pro- rusos de las regiones del este del país.

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Lyashko arengando a los miembros de la unidad en un acto público

Entre los promotores de la unidad, también conocida como los “Hombres de negro” por ir todos sus miembros enmascarados, se encuentran Oleh Lyashko, diputado de la Rada y líder del Partido Radical que consiguió un exiguo 8% de los votos en las últimas elecciones presidenciales, y Dmytro Korchynsky, dirigente de la formación de extrema derecha UNA- UNSO. Aunque a su sombra algunas fuentes apuntan a que el verdadero inspirador del Batallón se encuentra uno de los oligarcas más importantes de Ucrania, Igor Kolomoisky.

Su emblema conjuga la variante horizontal de la runa Wolfsangel, también conocida como Doppelhaken, un símbolo utilizado por la división panzer Das Reich de las SS durante la Segunda Guerra Mundial y que se ha convertido en un distintivo recurrente en el imaginario neonazi actual; junto con la Sonnenrad, la rueda del sol negro, un símbolo esotérico también usado por las SS y el neopaganismo germano.

A pesar de que en un principio su sede se encontraba en Mariupol, la unidad pronto desplazó su cuartel general a la cercana localidad de Berdyansk, también situada a orillas del Mar de Azov.

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voluntarios del Batallón Azov posando durante un acto ante la prensa

UNA UNIDAD DE REFERENCIA DEL NEOFASCISMO INTERNACIONAL

Una de sus principales características, quizás la que la hace más singular, es la presencia entre sus filas de voluntarios procedentes de Rusia, Suecia, Alemania o Italia. Activistas neonazis de dichos países se han integrado al Batallón para combatir a los rebeldes pro- rusos en las llamadas “operaciones antiterroristas” que la unidad lleva a cabo en zonas como Lugansk o Donetsk. Muchos de ellos son mercenarios, bregados en otras contiendas, que han acudido a la llamada de sus camaradas ucranianos. Este es el caso de Francesco Saverio Fontana, un ultraderechista italiano conocido por el sobrenombre de Stan relacionado con Gabriele Adinolfi, fundador de Terza Posizione y uno de los líderes visibles de la llamada “destra radicale”, y Stefano delle Chiae, notorio neofascista vinculado a las redes clandestinas Gladio y Cóndor y promotor de Avanguardia Nazionale. Fontana, al que algunas fuentes conectan con el servicio secreto italiano, la Agenzia Informazioni e Sicurezza Esterna (AISE), participó en la razzia llevada a cabo por los Hombres de negro en Odessa.

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Francesco Saverio Fontana, alias Stan, luciendo una camiseta de Praviy Sektor

Además de Fontana también se ha identificado al francotirador Mikael Skillt, un neonazi sueco militante del Svensksarnas Parti (SvP) –el partido fundado en el 2008 por activistas del Frente Nacional Socialista liderado por Stefan Jacobsson–, como miembro de la unidad. Skillt, ex militar y miembro de la Guardia Nacional Sueca, llegó en marzo de 2014 a Ucrania para colaborar con el grupo neonazi Combat 14, integrado en el partido Svoboda. Durante su estancia en el país participó en la denominada masacre de Mariupol, ocurrida el 9 de mayo de 2014, en la que murieron un centenar de civiles.

A ambos también se han sumado voluntarios neonazis rusos que se han agrupado en denominada Legión Rusa.

Según uno de los promotores del Batallón, el citado Oleg Lyashko, la mitad de los integrantes de la unidad son ex convictos. Un aspecto que el diputado ucraniano consideró poco relevante.

Sin embargo, el Batallón Azov no es el único grupo paramilitar ucraniano que opera en la zona. Desde la insurrección de los pro- rusos se ha creado diversas unidades similares, cómo los batallones Donbas y Dniepr, activos en al área de Donetsk, o las unidades Kiev 1 y Sturm, que han operado en la región de Odessa. En su mayoría están integrados por voluntarios –ex militares, policías o veteranos de Maidán– avezados en el uso de armamento automático. A pesar de ello, cada milicia actua de forma autónoma, un modus operandi que ha generado una descoordinación que los miembros del Batallón Azov consideran caótica y beneficiosa para los intereses de sus adversarios. Una situación que achacan a la ineptitud de los “títeres idiotas de Kiev”.

ultras dynamo kiev integrants Batalló Azov anunciat al faceboom del grup ultra

ultras del Dinamo de Kiev publicitando su integración en el Batallón Azov

LA CONEXIÓN ULTRA

El ascendente del Batallón entre los jóvenes aficionados ultras ucranianos, más allá del encuadramiento de algunos de ellos en la unidad, se evidencia en la recogida de fondos que realizan. Un ejemplo lo tenemos en los ultras del MFC Mykolaiv, el conjunto de la ciudad homónima, que en su momento ya se sumaron a las reivindicaciones de Maidán y en los últimos meses colocaron huchas en distintos lugares, como el bar del Estadio Tsentralnyi, para recaudar dinero para la unidad con la leyenda: “Por favor no olvides a nuestros chicos que están en el frente y necesitan asistencia para comparar municiones de alta calidad”. Y es que la carencia de munición y armamento es una de las máximas preocupaciones de las unidades paramilitares que operan en el este de Ucrania. Por tanto, además de integrarse en la unidad como voluntarios, otros jóvenes ultras se encargan de organizar el apoyo logístico necesario para que el Batallón Azov pueda llevar a cabo sus actividades.

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huchas para recaudar fondos para la unidad promovidas por los ultras del MFC Mykolaiv

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