CRUZADA ANTIGAY EN RUSIA. GRUPOS NEONAZIS ASEDIAN A LA COMUNIDAD LGBT (y II)

Las agresiones a miembros de la comunidad homosexual rusa se han producido en un contexto de creciente intolerancia en el país, como muestra el último acuerdo tomado por la Duma, la cámara baja del Parlamento ruso, que prohibe por ley la propaganda gay entre menores . Una disposición que se une a otras de características similares, como la que veta la adopción de hijos a parejas del mismo sexo. La espiral de violencia protagonizada por grupos neonazis rusos es sólo un síntoma más de la existente animadversión de buena parte de la sociedad y las instituciones del país hacía la comunidad LGBT. Un hostigamiento que ha generado controversia también en el mundo del deporte, con la mirada puesta en las próximas olimpiadas de invierno que organizará la ciudad de Sochi, situada a medio camino entre el Cáucaso y el Mar Negro.

hateoniceproclama favorable al boicot de las olimpiadas de invierno del año 2014

SOCHI 2014 ¿UNOS JUEGOS OLÍMPICOS DE INVIERNO PERMISIVOS?

La promulgación de la ley contra la homosexualidad, que defiende “las relaciones sexuales tradicionales (…) entre hombres y mujeres que garantizan el relevo generacional y la conservación y desarrollo del pueblo multinacional de Rusia” según la diputada Ielena Mzulina, ha provocado la indignación del colectivo LGBT y de diversas organizaciones europeas de defensa de los derechos humanos. A pesar de ello, el presidente ruso Vladimir Putin ha minimizado el caso argumentando que no existe ningún tipo de discriminación en el país hacia la comunidad gay. Putin, ante la demanda del presidente del COI Jacques Rogge, afirmó que durante la celebración de los Juegos Olímpicos de Invierno que se llevarán a cabo en el año 2014 en la ciudad de Sochi dicha ley no se aplicará ni a los visitantes ni a los deportistas participantes.

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activistas por los derechos de la comunidad LGBT a favor del boicot de Sochi 2014

Diversos activistas por los derechos gays han anunciado protestas durante el evento olímpico para publicitar la discriminación que sufre el colectivo LGBT ruso a escala internacional. Incluso ha trascendido la convocatoria de una marcha gay en Moscú el mismo dia de la ceremonia inaugural. En una línea similar de denuncia, distintos locales de ambiente homosexual de Londres y Estados Unidos han emprendido sendas campañas de boicot al vodka ruso para denunciar la represión hacia la comunidad LGBT en Rusia. Otro tipo de acciones simbólicas se han llevado a cabo en países como Suecia. En su capital, Estocolmo, diversos activistas pintaron un arco iris, emblema de la comunidad gay a nivel internacional, en el paso de peatones situado frente a la embajada rusa.

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gays norteamericanos promocionando el boicot al vodka ruso en Nueva York

EL SIGNO DE MOSCÚ. PATRULLAS ADOLESCENTES CONTRA LA INMIGRACIÓN

Las campañas agresivas contra la comunidad LGBT emprendidas por grupos ultranacionalistas rusos no son un hecho aislado. Otros colectivos, como los miembros de las minorías étnicas residentes en el país, también han sido objeto de la ira de estas agrupaciones. Homosexuales, presuntos pedófilos y narcotraficantes, antifascistas e inmigrantes se encuentran en el punto de mira de los grupúsculos neonazis rusos.

Estas pandillas de adolescentes neonazis se han organizado como patrullas callejeras para dar caza a lo denominan “inmigración ilegal”. En la capital rusa, por ejemplo, opera desde finales del año 2012 “el signo de Moscú” una milicia integrada por jóvenes cabezas rapadas que lidera Aleksej Chudjakow, ex militante de Nashi, la organización juvenil creada en el 2007 a instancias del Kremlin para encuadrar a la juventud rusa. Sus miembros recorren las calles de la ciudad en búsqueda de ciudadanos de apariencia caucásica. En sus razias la mayoría de sus miembros usan guantes de látex y mascarillas “para evitar que nos infecten” afirman.

“El signo de Moscú” es sólo una de las diversas organizaciones ultranacionalistas que llevan a cabo redadas en sótanos y dormitorios ocupados por inmigrantes y ciudadanos de origen caucásico.  Uzbekos, azeríes, chechenos, tayikistaníes o armenios, que configuran un tercio del total de la población de Moscú, son los principales objetivos de estos adolescentes que ansían modelar la sociedad a su antojo. La permisividad policial, que permite y tolera sus actuaciones, ha favorecido la existencia de este tipo de grupos de tinte xenófobo cuya máxima consigna es “Rusia para los rusos”.

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neonazis rusos inspeccionando un sótano ocupado por inmigrantes en Moscú

CAUSAS DEL AUMENTO DE LA XENOFOBIA EN RUSIA

Desde el año 2000 se ha producido un aumento significativo de la xenofobia en el país. Un incremento que se explica por diversos motivos, entre ellos la inoperancia de las fuerzas del orden para evitar episodios discriminatorios, el aumento real de la inmigración y la inexistencia de programas de integración gubernamentales. A ello hay que sumar la percepción negativa que tiene buena parte de la población rusa respecto a la inmigración, con un 85% que expresa el deseo de que sea obligatorio el uso de visado para los ciudadanos de las antiguas repúblicas soviéticas de Asia Central y el Cáucaso Sur que trabajen o residan en Rusia. También inciden en dicho aumento el posicionamiento de las autoridades y la reiteración de estereotipos negativos asociados a los ciudadanos caucásicos reproducidos en los medios de comunicación.

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ultranacionalistas rusos en un marcha en Moscú celebrada el año 2011

Episodios como la acción represiva de la policia en el mercado Matwejewski de Moscú contra vendedores caucásicos tras una reyerta en la que fue herido un agente, favorecieron la aparición de actos xenófobos. En este sentido, declaraciones como las del alcalde en funciones de Moscú afirmando que la mayoría de crímenes son cometidos por inmigrantes, las detenciones masivas de ciudadanos no eslavos, la promesa de un endurecimiento de las medidas contra la inmigración ilegal con la mirada puesta en las elecciones locales o la existencia de un campo de detención en el distrito de Goljanowo con casi 600 personas recluidas son una muestra de la voluntad real de las autoridades al respecto.

La eclosión de las actitudes racistas y xenófobas en Rusia, más allá de los pogromos de finales del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX, se produjo tras el desplome de la Unión Soviética. El contexto que favoreció el resurgimiento en la esfera pública de la xenofobia estuvo determinado por la recesión económica que sufrió el país en 1991 y el impacto psicológico que produjo en la población, el colapso del sistema educativo soviético, la incidencia de las violentas disputas entre los partidarios de Alexander Rutskoy y Ruslan Khasbulatov y la emergente propaganda ultranacionalista que pregonaba el retorno de la Rusia imperial de antaño. Todos estos factores fueron cruciales en la gestación del marco social que permitió la propagación de comportamientos xenófobos entre la ciudadania rusa.

Vladivos

Graffiti en Vladivostok con el lema “Eres ruso, muéstrate orgulloso”

A pesar de que los ataques se iniciaron durante el bienio 1991- 93, no fue hasta una década más tarde cuando fueron más prolíficos y virulentos. Así, en el año 2001 en el suburbio moscovita de Yásenevo se produjo una razzia contra comerciantes originarios del Cáucaso. A finales de ese mismo año, se dieron hechos similares en el mercado de Tsaritsyno de la capital rusa. Uno de los episodios más graves tuvo lugar tres años después, cuando una turba exaltada mató a diversos ciudadanos de origen caucásico en la ciudad de Ekaterimburgo, situada en el distrito federal de los Urales.

Las agresiones a ciudadanos de apariencia caucásica llegaron a su cenit durante el bienio 2007-08, cuando los ataques xenófobos causaron más de 100 muertos y cerca de 600 heridos en todo el país. Paradójicamente, desde entonces los episodios xenófobos han ido decreciendo paulatinamente.

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