DEMOCRACIA, GOLPISMO Y YIHAD: LA INESTABILIDAD DE MALI CON EL FÚTBOL COMO PROTAGONISTA (I)

Si abordamos la geopolítica africana hemos de tratar evitar caer en los tópicos retóricos  que vinculan dicho continente con sociedades tribales eternamente enfrentadas. Más allá de la visión de los llamados países desarrollados, lo cierto es que África, por su magnitud e inmensidad, aglutina un sinfín de países que tras liberarse del yugo colonial tuvieron que cohesionar su territorio en relación con los límites geográficos decretados anteriormente por dichas potencias. Bajo un himno y una bandera, en la mayoría de los casos tan colorista como la sugerente policromía del lugar, los noveles estados recrearon idílicos sistemas basados en el referente occidental. Pronto aparecieron, en muchos casos, la corrupción, la lucha fratricida por el poder, el autoritarismo, los regímenes presidencialistas, la venta de sus recursos naturales a las multinacionales e incluso las dictaduras más atroces. Esa es la imagen de África que profusamente han difundido los medios por estos lares. La de países y comunidades enzarzadas en guerras sempiternas aderezadas por un tribalismo primitivo.

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mapa de las evoluciones del conflicto bélico en Mali (enero 2013)

EL FIN DE UNA DEMOCRACIA INCIPIENTE

Seguramente por ello el caso de Mali es paradigmático, porque la ex colonia francesa desobedecía tercamente el guión preestablecido. O al menos así fue hasta marzo de 2012 cuando un golpe de estado protagonizado por una junta militar derrocó al hasta entonces presidente Amadou Toumani Touré, popularmente conocido como ATT. Aquel dirigente afable y sensibilizado con las precarias condiciones de vida de parte de la ciudadanía que había sido elegido democráticamente en unos comicios libres fue depuesto por las tropas encabezadas por el capitán Amadou Sanogo. El pretexto para justificar la intervención de los militares golpistas fue, según ellos, la tibieza con la que el gabinete presidido por Touré abordó la expansión del fenómeno yihadista en el país y las demandas secesionistas de la población tuareg.

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el depuesto presidente maliense Amadou Toumani Touré, ATT

Once años había durado el oasis democrático en Malí tras la promulgación de su Constitución en 1991. Algo más de una década en la que el país, exento de conflictos bélicos, aprovechó para prosperar llegando su economía a cifras sorprendentes cercanas al  5% de crecimiento anual. Un aumento, en parte, favorecido por el auge del turismo. Malí se había convertido en un país africano atractivo para unos y modelo para otros.

También el fútbol se vio, obviamente, afectado por la intervención militar. La liga nacional se suspendió de inmediato, aunque tan sólo una semana después del golpe se intentó reanudar. Sólo se disputaron tres de los 14 partidos programados. Menos de 30 personas asistieron a los encuentros. Tampoco se jugó el choque que debía enfrentar al Djoliba Athletic Club de Bamako contra el Uganda Revenue Authority SC de Kampala por la recomendación de la Confederación Africana de Fútbol (CAF) de no viajar a la zona como medida de seguridad. El fútbol, como el país, estaba tocado.

bandera azawad

bandera del autoproclamado estado tuareg: Azawad

AZAWAD, LA ALIANZ ENTRE TUAREGS Y YIHADISTAS

Todo empezó a resquebrajarse cuando tuaregs armados integrantes del llamado Movimiento de Liberación Nacional de Azawad (MNLA) por un lado y grupos yihadistas por otro se alzaron en armas tomando bajo su control el norte del país. Fue entonces cuando actuaron los militares sediciosos. La inestabilidad generada en el noroeste pronto provocó un éxodo de más de 400.000 personas que abandonaron la zona para migrar hacía el desierto del Sahel, el sur del país o estados limítrofes como Mauritania o Níger.

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logotipo oficial del MNLA

Los sucesos se aceleraron y el país se partió en dos. Tras ser desatendidas sus demandas de reconocimiento de su especificidad cultural, el 6 de abril los rebeldes nómadas proclamaron oficialmente la independencia de Azawad, el estado del pueblo tuareg que comprende territorios situados en el noreste de Mali, el noroeste de Níger y el sur de Argelia. Así fue como los tuaregs, que suponían el 10% de la población de Mali, lograron independizarse. Para conseguirlo, el MNLA contó con la inestimable ayuda de grupos yihadistas anteriormente vinculados a Al Qaeda del Magreb Islámico, como el grupo fundamentalista Ansar Dine (defensores de la fe) liderado por Iyad Ag Ghaly o el Movimiento para la Unicidad y la Yihad en África Occidental (MUYAO). Muchos de sus integrantes contaban con una amplia experiencia de combate tras enfrentarse durante años al ejercito argelino.

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miembros del grupo fundamentalista radical Ansar Dine en Mali

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