ESPAÑOLES EN LA GUERRA DE VIETNAM. LOS MÉDICOS DE FRANCO (II)

La evolución del conflicto provocó un ingente número de bajas y heridos entre las tropas norteamericanas. Para poder hacer frente a las mismas el Secretario de Estado, Dean Rusk, apremió a Franco en diciembre de 1965 para que hiciera efectivo su compromiso. Las demandas, inscritas dentro de los acuerdos bilaterales entre ambos países en el marco de la Oficina de Asistencia Militar del Mundo Libre (FWMAO), motivaron el reclutamiento con carácter de urgencia de un número escaso de médicos y sanitarios militares. Los trámites del mismo se realizaron con el máximo secretismo.

tropas norteamericanas adentrándose en la maleza bajo cobertura aérea

RECLUTAMIENTO VOLUNTARIO PARA UNA MISIÓN SECRETA

El 26 de abril de 1966 el Estado Mayor Central del Ejército se dirigió por escrito a la Jefatura de Sanidad para que solicitara 14 médicos y ATS voluntarios para cubrir las plazas asignadas. Pese a las sustanciosas retribuciones económicas ofrecidas, con sueldos mensuales que rondaban las 90.000 pesetas (12.000 pagadas por el Ejército español más 1.000 dólares desembolsados por los norteramericanos), sólo respondieron a la petición una docena de oficiales (un comandante, tres capitanes, un capitán intendente, un teniente practicante, dos subtenientes practicantes y tres brigadas), todos ellos miembros del Cuerpo de Sanidad. Fueron los llamados “Doce de la fama”, integrantes del primer contigente militar español que Franco mandó a Vietnam capitaneado por el comandante Argimiro García Granados, uno de los cuatro doctores que formaron parte de la aquella expedición. Tras asistir a algunas reuniones con representantes norteamericanos donde recibieron informaciones genéricas sobre su próxima misión, los doce integrantes del grupo viajaron con total discrección hasta al sudeste asiático. Así fue como el régimen ocultó tanto su colaboración con los norteamericanos como su participación en el conflicto, aunque esta fue meramente testimonial.

emblema de los expedicionarios españoles en Vietnam

EL DESTINO FINAL: EL DELTA DEL MEKONG

La expedición partió de Madrid y después de un largo vuelo con diversas escalas en Roma, Beirut, Karachi, Calcuta y Bangkok finalmente los integrantes de la denominada Misión Sanitaria Española de Ayuda llegaron a Vietnam del Sur, llegaron el 8 de septiembre de 1966 a la base aérea de Tan Son Nhat, situada al sur de Saigón, donde fueron recibidos por el doctor Nguyen Tan Loc, director del gabinete del ministro de Sanidad survietnamita, y un enlace estadounidense.

Dos días después de su llegada se trasladaron a su destino final, el hospital cívico- militar Truong- Công- Dinn de la localidad de Gò- Công, situada 50 km al sur de Saigón en pleno delta del Mekong, donde había necesidad de cubrir las necesidades de más de 60.000 personas. Allí relevaron al Grupo Militar Norteamericano del Programa Provincial de Asistencia Sanitaria. El hospital lo dirigía el doctor Dinh Ba Hao, cirujano especialista en ginecología que también coordinada la logística burocrática.  En el pequeño y deteriorado edificio, que no reunía las mínimas condiciones sanitarias, escaseaban los medicamentos y el plasma.

miembros del cuerpo sanitario español a las puertas del centro hospitalario

El local, con múltiples deficiencias, contaba con cerca de 200 camas y un sistema eléctrico generado por un alternador. En él se hacinaban más de cuatrocientos pacientes junto a sus familiares y acompañantes. Se trataba de un vetusto edificio, pintado de color amarillo y en estado semiruinoso, construido durante el periodo de dominación colonial francesa rodeado por dos pabellones de planta baja y otro algo más alejado que hacía las funciones de quirófano donde operó el equipo de cirujanos encabezado por el capitán José Linares Fernández, que contó durante los dos primeros meses con el apoyo de tres doctores civiles de la Asociación Médica Americana (AMA) en calidad de consejeros. También había una sala de mujeres, un postoperatorio, un laboratorio donde trabajó el teniente practicante Manuel García Matías, una sala adaptada para radiología, un espacio para pediatría compuesto por dos salas pequeñas con veinte camas que atendía diariamente a unos 60 niños y un consultorio general.

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