AYA SAMESHIMA: EL FÚTBOL COMO METÁFORA DE JAPÓN TRAS EL TERREMOTO (II)

El éxito del combinado nacional nipón en el Mundial de fútbol femenino disputado en Alemania ha despertado el interés de sus compatriotas por dicho deporte. Las grandes audiencias obtenidas por las cadenas que retransmitieron los partidos de la Copa del Mundo han catapultado el fútbol femenino en diversos países, tanto asiáticos como europeos. Pero más allá de este aumento de la afición por este deporte practicado por mujeres, el triunfo de las Nadeshiko Japan ha simbolizado toda una metáfora sobre la situación del país tras los sucesos del pasado 11 de marzo. Pero si alguna de las futbolistas ha encarnado el espíritu de superación del pueblo japonés, esta ha sido Aya Sameshima, todo un símbolo tras el desastre de Fukushima.

operarios trabajando en la central de Fukushima tras el desastre del 11-M

TEPCO MAREEZE: EL CLUB DE LA ENERGÍA NUCLEAR

El Tepco Mareeze es toda una institución en Futaba, un distrito que cuenta con un prestigoso complejo de entrenamiento deportivo de primer orden, el Sports Village J- Complex. El equipo celeste es propiedad de la compañía Tepco, siglas de Tokyo Electronic Power Co., de ahí su nombre. La empresa, presidida por Masataka Shimizu, que genera un tercio de la electricidad y es el mayor proveedor de energía de Japón decidió invertir en el fútbol como tantas otras firmas del país. Así fue como en el año 2005 armó un conjunto femenino para disputar la liga con plenas garantías. Sus jugadoras, además de formar parte del equipo, fueron empleadas por la Tepco como asistentes administrativas en las plantas nucleares de la empresa con una jornada reducida de 8:00 a 12:00 para que pudieran compaginar su trabajo con la actividad deportiva. Así fue como la defensa zurda Aya Sameshima, que en 2006 fichó por el club, entró a formar parte de la compañía que gestiona la energía nuclear en Japón. La rápida lateral izquierda del equipo, que lucía el dorsal número 9, trabajó en la planta Fukushima I mientras residía en el complejo deportivo de Hirono, cercano a la central nuclear, y entrenaba en las instalaciones del Tepco Mareeze situadas a ocho quilómetros del recinto nuclear. Por suerte cuando ocurrió el desastre, Sameshima se encontraba junto al resto de la plantilla en el stage que el club llevaba a cabo en la prefactura de Chiba, ubicada en el centro del país. Tras el terremoto y el tsunami las futbolistas no pudieron volver a su domicilio y vieron interrumpida su carrera deportiva. De la noche al día se quedaron sin trabajo y sin equipo ya que tras el tsunami la empresa decidió retirar al Tepco Mareeze de la Plenus Nadeshiko League por lo que resta de temporada.

alineación del Tepco Mareeze con Sameshima en el once titular

Después de cinco años, 98 partidos disputados y 18 goles marcados Sameshima, tras consultar con su entrenador Masaaki Kanno, abandonó el Tepco para marcharse a Estados Unidos y proseguir allí sus entrenamientos. El Boston Breakers, conjunto norteamericano que disputa la Women’s Professional Soccer (WPS), se interesó por ella y la fichó. De esta manera se convirtió en la primera jugadora del Tepco traspasada. Su debut se concretó el pasado 12 de junio cuando subsituyó a su compañera Alex Scott en la segunda parte del encuentro que enfrentó al Boston Breakers contra el Sky Blue FC de New Jersey.

escudo del equipo femenino de la firma Tepco

UNA VICTORIA LLENA DE SIMBOLISMO

Antes de concretar su pase al conjunto americano, Sameshima vivió uno de los momentos culminantes de su carrera deportiva, la victoria en la final de la Copa del Mundo disputada en Alemania. La consecución del Mundial supuso la consumación del trabajo y el esfuerzo colectivo de un grupo de jugadoras unidas por las desgracias que habían afectado a su país. Antes de marchar a disputar la fase final mundialista, Sameshima recibió una carta de su entrenador, Masaaki Kanno, un ex jugador profesional que jugó en el JEF Chiba y el Kyoto Purple Sanga. En su misiva el técnico alentó a su discípula a evitar que las emociones se convirtieran en una carga en su juego. Kanno finalizaba su escrito con una frase que emocionó a Sameshima: “Tu dedicación en el campo llegará a los supervivientes del desastre de marzo”. Ya en plena competición, la defensa manifestó sus inquietudes y su voluntad de “jugar bien para la gente de Fukushima y para mis compañeras de equipo”, en referencia a las jugadoras del Tepco Mareeze que tras el tsunami vieron truncada su carrera deportiva. Sameshina añadió: “quiero jugar con mi corazón”. Las emociones estaban a flor de piel, más aún si cabe en la previa de la semifinal que enfrentó a las Nadeshiko Japan contra las anfitrionas, la selección alemana.

la lateral en un partido contra Corea del Sur

Durante la charla previa al calentamiento el entrenador japonés, Norio Sasaki, mostró a sus jugadoras diversas imágenes del desastre del 11 de marzo que asoló Japón. La muestra gráfica conmocionó a las jóvenes futbolistas, como reconoció posteriormente la centrocampista del Okayama Yunogo Belle, Aya Miyama: “nos tocó en el fondo de nuestra alma”. Sasaki, al final de su discurso, les espetó: “Cuando esteis en una situación difícil pensad en las víctimas de los desastres y dadlo todo en el campo”. El Mundial conseguido por la selección japonesa de fútbol femenino no podrá paliar los efectos de los desastres que azotaron a su país pero, a buen seguro, ha servido para esperanzar a la población que se vió reflejada en el esfuerzo y sufrimiento de sus jugadoras. El fútbol, una vez más, volvió a ser el reflejo de la sociedad, erigiéndose en una metáfora de la misma. Así fue como Aya Sameshima se convirtió en un icono que sirvió para dignificar este deporte.

las lagrimas de Sameshina recordando el terremoto y el tsunami del 11-M

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