SED REALISTAS, PEDID LO IMPOSIBLE: LA REVUELTA EN EL FÚTBOL FRANCÉS EN MAYO DEL 68 (III)

La acción de los futbolistas durante Mayo del 68 para reclamar reformas laborales y de democratización de los organismos federativos tuvo diversos precedentes. La articulación de un sindicato que defendiera los derechos de los jugadores era una petición recurrente. No fue hasta el inicio de los años sesenta cuando, finalmente, se concretó la idea.

disturbios en las calles de París entre manifestantes y agentes del orden

LA CREACIÓN DE LA UNIÓN NACIONAL DE FUTBOLISTAS PROFESIONALES

Anteriormente a los hechos ocurridos en mayo del 68 ya se habían manifestado ciertas críticas hacía la labor de los mandatarios del fútbol francés. Desde finales de la década de los años cincuenta  los futbolistas se organizaron para defender sus derechos. En marzo de 1961 el delantero camerunés Eugène N’Jo Lé, por aquel entonces jugador del Olympique Lyonnais y estudiante de derecho que preparaba su doctorado, escribió en las páginas de la revista mensual Football Magazine un alegato favorable a la sindicación de los profesionales: “Los patrones están organizados. Todo el mundo esta organizado, menos los futbolistas, ese es el error”. El 16 de noviembre de 1961, tras recibir los consejos del abogado Jacques Bertrand, las ideas de N’Jo tomaron cuerpo.  Así fue como vió la luz la Union Nationale des Footballeurs Professionnels (UNFP), Unión Nacional de Futbolistas Profesionales. N’Jo ocupó la secretaria general del sindicato dejando la presidencia para Just Fontaine. El goleador galo ocupó el cargo hasta que en 1964 fue relevado por el centrocampista del AS Mónaco FC Michel Hidalgo, quién en 1982 se convirtió en seleccionador nacional galo. Tras los sucesos de Mayo del 68 Hidalgo abandonó la dirección del sindicato que quedó en manos del entonces delantero del RC Strasbourg Philippe Piat.

Michel Hidalgo presidente de la UNFP en 1968

Pero la UNFP no consiguió grandes resultados. Mantuvo un enfrentamiento constante con los dirigentes federativos, que llegó hasta el extremo de boicotear el partido que Francia e Inglaterra tenían que disputar el 27 de febrero de 1963. Un intento de presión que tampoco fue efectivo. Hasta 1964 los organismos federativos no reconocieron a la UNFP como su interlocutor.

“LOS JUGADORES SON ESCLAVOS”, EL CASO KOPA COMO PRECEDENTE

Pero la lucha por los derechos laborales de los futbolistas se había gestado con anterioridad. En 1932 se había establecido legalmente el profesionalismo en el fútbol francés. Desde entonces los jugadores estaban sometidos a los dictados de los dirigentes de los clubes. Cuando un futbolista daba el paso del amateurismo al campo profesional firmaba un contrato de facto de por vida, de hecho era hasta los 35 años de edad, con el club que lo fichaba. El jugador no decidía su futuro ni podía fichar por otro club sin el consentimiento de su presidente. El futbolista era una simple mercancía con la que se comerciaba sin ser consultado en ningún momento.

Este fue el contexto en el que Raymond Kopa concedió una entrevista al semanario France- Dimanche. Pero sus declaraciones no dejaron a nadie indiferente. La portada del número aparecido el 20 de junio de 1963 fue explícita: “Los futbolistas somos los esclavos del fútbol”. De esta manera Kopa, basándose en los problemas que había sufrido para conseguir desligarse del SCO Angers, club de la segunda división francesa, denunció lo que entendía como un abuso contractual de los dirigentes del fútbol hacía los jugadores. Finalmente Kopa consiguió ser traspasado al Stade Reims, donde coincidió con Fontaine, por un importe de 1,8 millones de francos para luego ser vendido en 1956 al Real Madrid que pagó una cifra record por aquel entonces, 38.000 libras esterlinas. Por sus manifestaciones Kopa fue sancionado con seis meses de suspensión. Poco después se convertiría en vicepresidente de la UNFP.

ficha federativa de Raymond Kopa, jugador del Stade de Reims

Hasta 1965 no se formó una comisión, integrada por directivos de la Federación Francesa y miembros de la UNFP, para tratar el tema de los contratos de los futbolistas profesionales. El mismo se mantuvo vigente en Francia hasta julio de 1969.

ACABA LA OCUPACIÓN ¿FIN DE LA UTOPÍA?

Coincidiendo con la firma de los Acuerdos de Grenelle, que aseguraron un aumento del sueldo de los trabajadores y del salario mínimo profesional, la reducción de la jornada de trabajo y el reconocimiento de la actividad sindical; los futbolistas depusieron su actitud y abandonaron la sede de la Federación Francesa de Fútbol. La mañana del día 27 de mayo, tan sólo cinco días más tarde, los jugadores depusieron su actitud. Las demandas del Comité de acción de los futbolistas, planteadas con la retórica revolucionaria antiburguesa propia del momento, a favor de la democratización del fútbol y contra su comercialización salvaje quedaron relegadas. El “Mayo de los Futbolistas” presentó ciertas similitudes con los otros movimientos de protesta que se dieron en Paris. Sus protagonistas emplearon los mismos métodos de actuación de forma espontánea que utilizaron los manifestantes. Las demandas de democracia directa y de rechazo del autoritarismo de los estudiantes se equipararon con las críticas contra los dirigentes federativos por parte de los futbolistas.

A pesar de las acciones de los jugadores, el fútbol continuó en manos de sus dirigentes, quienes temerosos como De Gaulle del giro revolucionario que podía tomar los acontecimientos, aprovecharon la ocasión para agudizar sus planteamientos precedentes. Fue en esa época cuando George Boulogne, quién protestó por “el carácter político y antidemocrático de la ocupación”, teorizó sobre lo que denominó “fútbol moderno”, consistente en adaptar la práctica del juego a las reglas de la economía moderna. Atrás quedaban las visiones utópicas, había vencido la mercantilización del fútbol- espectáculo. La exacerbación del mismo como mero objeto de consumo.

portada de Miroir du Football con Kopa luciendo la camiseta del Stade de Reims

En enero de 1969 se revisó la política contractual en el fútbol francés estableciéndose un marco laboral nuevo. ¿Fue una victoria de los trabajadores del balón o una simple concesión de la patronal para evitar males mayores? Sin duda para los futbolistas el logro no fue suficiente. En diciembre de 1972 convocaron, por primera vez en la historia, una jornada de huelga. ¿Habían sido realistas o habían pedido lo imposible?

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