XENOFOBIA, FÚTBOL Y ULTRANACIONALISMO: HINCHAS RADICALES EN RUSIA (II)

Los incidentes ocurridos durante la marcha de protesta en Moscú en memoria de Egor Sviridov comentados en nuestro anterior post se saldaron con 29 heridos, un muerto y 65 detenidos, mientras que en San Petesburgo la policía retuvo a 60 manifestantes.

La participación en estos hechos de miles de hinchas provocó la intervención rápida del máximo estamento del fútbol ruso, la Unión de Fútbol de Rusia (Rossijski Foetbolnyj Sojoez, RFS). Su presidente, Sergei Fursenko, salió al paso de cualquier intento de vincular la violencia interétnica con el fútbol, algo que podría ser problemático por ser Rusia la sede de la Copa del Mundo que se celebrará en 2018.

manifestantes homenajeando a Egor Sviridov en Moscú

EL HOOLIGANISMO COMO PROBLEMA: RUSIA 2018

El presidente ruso, Dmitri Medvedev, también se apresuró a condenar los hechos y a tranquilizar los ánimos arguyendo que los disturbios fueron generados por ultranacionalistas que nada tenían que ver con el fútbol. Un argumento compartido tanto por el ministro del Interior, Rashid Nurgaliyev, como por el director del club de aficionados del FC Spartak, Igor Pretov.

A pesar de las medidas anunciadas por Fursenko, como la puesta en marcha de una campaña de promoción de la tolerancia étnica en el fútbol ruso, lo cierto es que gran parte de los hinchas radicales de los clubes de la Liga Premier simpatizan con organizaciones ultranacionalistas y neonazis. Una muestra de ello fueron las medidas disciplinarias que adoptó la UEFA en junio de 2008 contra el FC Zenit de San Petesburgo por el comportamiento racista de sus hinchas durante el partido de la Copa de la UEFA que enfrentó al club ruso con el Olympique de Marsella. Otros clubes, como los moscovitas FC Torpedo y FC Lokomotiv, también se han visto implicados en sucesos similares. Lejos queda pues la imagen de modernidad y tolerancia que las autoridades rusas pretenden mostrar.

seguidores enmascarados durante los actos en recuerdo a Sviridov

EL FÚTBOL COMO REFLEJO SOCIAL

Las agresiones contra ciudadanos de origen caucásico protagonizadas por los ultras tras la manifestación celebrada en Moscú provocaron que, días después, se convocara vía internet una concentración de rechazo en la céntrica plaza Europa. Los agentes antidisturbios desplegados detuvieron a un millar de manifestantes, tanto caucásicos como eslavos, como medida preventiva para evitar posibles enfrentamientos masivos. Muchos de los concentrados iban armados con palos y objetos punzantes.

Pero el estallido de violencia no se detuvo aquí. Tras la muerte de un ciudadano centroasiático apaleado por ultras durante la segunda manifestación celebrada en Moscú, pocos días después fue asesinado en Nálchik, la capital de la república de Kabardino- Balkaria (de donde era originario el presunto homicida de Sviridov) el líder religioso de la comunidad musulmana local.

concentración moscovita de homenaje a Egor Sviridov

Rusia ha pasado de la divisa soviética que preconizaba “la amistad entre los pueblos” que integraban la extinta URSS a los lemas jaleados durante la manifestación por hinchas y ultranacionalistas, como “Rusia para los rusos”. Todo ello pone una vez más en evidencia el aumento de la violencia xenófoba en la sociedad rusa y del activismo de las organizaciones extremistas. Este aspecto viene siendo denunciado desde hace tiempo por distintas organizaciones no gubernamentales pro derechos humanos como SOVA.

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