TAYOZOKU, LOS REBELDES DE POSTGUERRA EN JAPÓN

En la década de los años cincuenta surgió en Japón un culto juvenil equiparable al estilo teddy boy británico. Nos estamos refiriendo a los tayozoku (tribus del sol). De hecho el sufijo zoku se utiliza en ocasiones para designar a aquellas personas adscritas a cultos juveniles. El término fue acuñado por la prensa sensacionalista japonesa, Shukansi, para referirse al segmento más rebelde de la juventud del país.

Durante la postguerra la sociedad japonesa vivió cambios sustanciales más allá de los derivados del conflicto bélico. La juventud nipona evolucionó en paralelo a las transformaciones que se dieron en Occidente. La concreción de una cultura juvenil (teenage culture) se plasmó en la emergencia de diversos estilos como los kaminarizoku (motoristas del trueno), erekizoku (apasionados de la música moderna), rokabirizoku (amantes de la música rockabilly) o saikezoku (seguidores de la psicodelia).

SUS ORÍGENES: TAIYO NO KISETSU

El origen de los tayozoku se remonta a julio de 1955, fecha de publicación por parte de la revista literaria Bungakkai de la novela Taiyo no Kisetsu (Estaciones en el sol) del polémico escritor Shintaro Ishihara, futuro gobernador de la prefectura de Tokio. La obra, de enorme repercusión, ejerció de referente de un estilo juvenil con ciertos paralelismos con la subcultura greaser/ rocker promovida por films como Rebelde sin Causa, dirigida ese mismo año por Nicholas Ray. Ishihara describe en su libro las peripecias de un grupo de jóvenes de clase media alta que dilapidan su ocio emborrachándose en clubes de jazz, flirteando con mujeres, buscando pelea y navegando en yate por la bahía de Sagami en Honshū. El autor detallaba un estilo con un nivel de vida envidiable para la mayoría de jóvenes japoneses, con coches descapotables, apartamentos en la costa, motocicletas y embarcaciones inalcanzables para su poder adquisitivo. Todo ello, junto a la combinación de sexo y violencia que caracterizó su obra, ejerció de detonante para que muchos jóvenes se sintieran atraídos por las “tribus del sol”.

Los tayozoku transgredieron valores inherentes de la conservadora sociedad japonesa como la ética de trabajo debido a su inclinación por la violencia, la bebida y la promiscuidad. Su estética se caracterizó por el uso de pantalones holgados, camisas hawaianas, gafas de sol y un corte de pelo corto muy peculiar llamado Shintaro-gari. Fueron el precedente de los futenzoku, surgidos durante los sesenta en el barrio de Shinjuku de Tokio, identificados por la prensa como vagabundos peligrosos por su adicción a las sustancias estupefacientes.

fotograma del film Taiyo No Kinetsu

EL REFLEJO CINEMATOGRÁFICO: NAGISA OSHIMA

El libro de Ishihara, llevado a la pequeña pantalla como miniserie de la televisión japonesa en 2002, influenció anteriormente también a cineastas como Takumi Furukawa o Nagisa Oshima, creador de un subgénero cinematográfico homónimo.

Furukawa dirigió en 1956 la versión para el cine de Taiyo no Kisetsu, que contó en el reparto con la presencia de un hermano menor de Ishihara, Yujiro, quién posteriormente protagonizó otras películas de culto tayozoku como Kurutta Kajitsu (Pasión juvenil) y Crazed Fruit (Fruta alocada), ambas dirigidas por Ko Nakahira. Gracias a su participación en estos films Yuhiro Ishihara se convirtió en un icono de culto de la juventud japonesa de la época. Con anterioridad otra obra de Shintaro Ishihara, Shokei No Heya (cuarto de castigo) ya había sido llevada al celuloide por Kon Ichikawa con el objetivo de explotar el fenómeno tayozoku.

el actor y cantante Yuhiro Ishihara

Por su parte, Oshima, que alcanzaría la fama con El Imperio de los Sentidos (1976), rodó una trilogía inspirada en el fenómeno de los tayozoku. Los tres títulos que configuraron la misma fueron El entierro del sol (1960), Historias crueles de la juventud (1960) y Violencia a pleno sol (1966). En estos largometrajes, no exentos de erotismo, sumisión, violencia y cierto pósito contracultural, Oshima pormenorizó las tribulaciones de estudiantes, jóvenes prostitutas, extorsionadores o enfermos mentales que transgreden las reglas de sus progenitores.

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