EL FÚTBOL COMO ELEMENTO MOVILIZADOR EN LAS REVUELTAS ANTIGUBERNAMENTALES DE ORIENTE MEDIO: EGIPTO (III)

febrero 18, 2011

Como ya explicamos en nuestra anterior entrada el papel de los aficionados al fútbol en las protestas contra el régimen de Mubarak ha sido destacado. Los ultras del Al Ahly aportaron su organización, desarrollada durante los años en que han desplegado su actividad en semiclandestinidad, a los manifestantes de la Plaza Tahrir y sus barrios más cercanos. Ejercieron como miembros del servicio de orden, controlando accesos, evitando pillajes e incluso se les pudo ver festejando la marcha de Mubarak enarbolando diversas bengalas.

seguidores egipcios durante el partido que enfrentó a Egipto con Argelia

EL FÚTBOL COMO ESPACIO DE DISIDENCIA

El activismo de estos jóvenes ultras sólo se puede explicar por el componente extra deportivo del fútbol egipcio. En un país convertido en una sociedad parapolicial, donde nada escapaba al control férreo del Estado, el fútbol se erigió en uno de los pocos espacios donde los ciudadanos podían evadirse de la cotidianidad. Una circunstancia que podemos hacer extensible a otros países de Oriente Medio y el Norte de África que cuentan con regímenes autoritarios similares.

En Egipto, durante la década de los setenta se prudujo un proceso de substitución que culminó con la ocupación del centro de la vida ciudadana por parte del fútbol en detrimento de la política. Así lo afirman entre otros el periodista David Goldblatt, cuando describe como el fútbol egipcio se ha convertido en un espacio de expresión y emoción en una sociedad policial donde los espectadores liberan sus frustraciones, o Mohammed Tawfik, autor de la monografía Masr Bitil’ab (Egipto está jugando) que describe los primeros años de vida del Al Ahly. Este proceso de despolitización de la sociedad egipcia incidió sobremanera en la juventud. Según Tawfik la indiferencia de los jóvenes por la política fue inversamente proporcional al aumento del fanatismo de los seguidores de fútbol. Así podemos establecer con rotundidad un paralelismo entre la aparición de los primeros grupos ultras en el fútbol egipcio y la desmovilización política de la juventud. No es de extrañar pues que muchos de ellos a pesar de declararse apolíticos desempeñaran funciones cruciales en las movilizaciones contra Mubarak.

Ultras White Knights, hinchas radicales del Zamalek en las gradas del estadio Internacional de El Cairo

ULTRAS CONTRA LA REPRESIÓN GUBERNAMENTAL

En este punto, cabe apuntar como las mismas fueron percibidas por los ultras como acciones contra la represión, policial y gubernamental, sin el pósito ideológico que asoció a las protestas con las aspiraciones democráticas de los agitadores más politizados. No en vano cabe recordar como el enfrentamiento entre ultras y fuerzas del orden durante los últimos campeonatos de liga se había saldado con diversos seguidores detenidos y puestos a disposición judicial con cargos por desórdenes.

No ha sido hasta la emergencia de nuevas formas de activismo en línea gestadas alrededor de las llamadas redes sociales, cuando los jóvenes han retomado su interés por la política.

Ultras Alhawy en acción durante el derby contra el Zamalek


EL FÚTBOL COMO ELEMENTO MOVILIZADOR EN LAS REVUELTAS ANTIGUBERNAMENTALES DE ORIENTE MEDIO: EGIPTO (II)

febrero 15, 2011

La dimisión de Hosni Mubarak tras más de tres semanas de protestas en Egipto ha abierto un periodo de incertidumbre sobre como el ejército resolverá la crisis institucional que se ha cernido sobre el país. Mientras las revueltas se extienden a cada vez más estados de la zona, como Bahréin, Yemen o Irán, los militares han tomado el poder. La ciudadanía sigue a la expectativa de si realmente la marcha del rais se traducirá en  transformaciones reales en la economía y una transición democrática.

incidentes entre hinchas del Al Ahly y el Zamalek durante el derby

LA PERPETUACIÓN DE LOS ESTEREOTIPOS: ZAMALEK Vs AL AHLY

En nuestra anterior entrada ya nos referimos a la pugna tradicional que mantienen ambos clubes desde décadas pretéritas. Más allá de la rivalidad deportiva, esta confrontación se traslada al ámbito socio- político. El Zamalek, ligado a las clases acomodadas del país, y el Al Ahly, representante de las clases populares, también han mostrado sus divergencias durante el conflicto que ha comportado la dimisión de Mubarak. Diversos jugadores de ambos equipos se han posicionado durante estos días. Este fue el caso del centrocampista del Zamalek Hassan Mostafa manifestó su deseo de que el rais acabara su mandato como presidente para evitar un ‘enfrentamiento entre compatriotas’. Por su parte, jugadores del Al Ahly como Shehab Ahmed se solidarizaron con las protestas creando un fondo de ayuda económica para las víctimas de las revueltas y promoviendo una donación de sangre para cubrir las demandas hospitalarias. La plantilla del ‘equipo del pueblo’ simbolizó su adhesión a las manifestaciones antigubernamentales iniciando uno de sus entrenamientos con un minuto de silencio en recuerdo de los muertos durante las mismas. Esta actitud contrasta con la que han mantenido sus rivales del Zamalek, que con la competición de liga parada y la convulsa situación que vive el deporte egipcio y el país han decidido disputar el partido de la Confederation of African Football Champions League que les enfrentará al Ulinzi Stars de Kenia en Libia.

hinchada del Zamalek animando a su equipo en su estadio

Este cúmulo de gestos ha provocado la perpetuación de los estereotipos con los que durante décadas se ha identificado a ambos clubes. Así, el Al Ahly se ha alineado junto a los agitadores contrarios al régimen mientras que el Zamalek ha adoptado una postura menos beligerante. Una vez más, el equipo del pueblo se ha enfrentado simbólicamente al equipo del gobierno.

el veterano portero de la selección egipcia Nadar Al- Sayed, uno de los deportistas críticos con el régimen de Mubarak

DE FUTBOLISTAS POPULARES A MANIFESTANTES ANÓNIMOS

Más allá de la significación de los jugadores de los dos clubes más importantes del país, otros futbolistas también han simpatizado con las protestas antigubernamentales. Este es el caso del defensa del Al- Ittihad Al- Sakandary, club también conocido como Union Alexandria, y de la selección egipcia Ibrahim Said, que participó diariamente en las protestas acontecidas en la ya célebre Plaza Tahrir de El Cairo. Otros futbolistas que se mostraron a favor del relevo de Mubarak al frente del país fueron el centrocampista del Ismaili, Hosni Abd- Rabou, o el carismático y veterano guardameta de la selección nacional egipcia Nadar Al- Sayed. El propio Abd- Rabou declaró al respecto: ‘Apoyo al 100% a la población y sus legítimas demandas. Muchos compatriotas viven en condiciones muy difíciles. Muchos de nosotros venimos de familias pobres y, por tanto, entendemos el sufrimiento de la gente’.


EL FÚTBOL COMO ELEMENTO MOVILIZADOR EN LAS REVUELTAS ANTIGUBERNAMENTALES DE ORIENTE MEDIO: EGIPTO (I)

febrero 8, 2011

A mediados de diciembre se convocaron las primeras manifestaciones en Túnez contra el gobierno presidido por Zine al Abidine Ben Alí. Comenzó así una espiral de protestas contra el régimen tunecino que poco después se extendería a otros países árabes como Siria, Argelia, Marruecos, Jordania o Egipto. La ciudadanía tunecina expresó mediante las movilizaciones su malestar ante el aumento del paro (que sobrepasa el 15 % de la población activa con especial incidencia en la juventud) y el desplome de la economía agravada por la alta inflación, producto del descenso de la inversión extranjera en el país a raíz de la crisis internacional.

Los jóvenes, principales víctimas de la situación, se erigieron en los principales protagonistas de las protestas populares. Así fue como muchos de ellos, hastiados por la corrupción y el nepotismo de la clase dirigente y frustrados ante las escasas expectativas de prosperidad se lanzaron a la calle demandando mejoras económicas y sociales.

un manifestante enmascarado quemando un retrato de Mubarak

EL FÚTBOL EGIPCIO COMO REFLEJO DE LA REVUELTA CONTRA MUBARAK

Rápidamente, gracias en parte a los canales de difusión que ofrecen las redes sociales, las protestas de Túnez se extendieron a otros países del entorno. En Egipto, por ejemplo, las mismas se han vinculado a la rivalidad que mantienen los dos clubes más importantes de la capital: el Al Ahly Sporting Club y el Zamalek Sporting Club. Según el filósofo israelí Avishai Margalit, miembro del Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, las movilizaciones contra el régimen de Mubarak se gestaron alrededor de la pugna futbolística que mantienen ambos clubes de El Cairo.

EL EQUIPO DEL GOBIERNO CONTRA EL EQUIPO DEL PUEBLO

Así, mientras el Al Ahly se erigió en el club más admirado en los barrios populares de la capital egipcia, su rival el Zamalek representa sociológicamente al régimen del rais Hosni Mubarak y a las clases acomodadas residentes en la zona más elitista de El Cairo, la isla de Zamalek próxima a Guiza. Creado en 1911 bajo el nombre de Al Qasr al-Nil, la trayectoria deportiva del Zamalek le llevó a conquistar 11 títulos de liga ante los 35 de su máximo rival. Por su parte, el Al Ahly también ostenta unas connotaciones extra deportivas más que evidentes, no en vano su propio nombre significa en árabe ‘El Nacional’. Ya en el momento de su fundación, acaecida en 1908, se le identificó con los partidarios de la descolonización puesto que la mayoría de sus primeros socios fueron estudiantes, que aquella época conformaban el principal foco de resistencia contra la ocupación británica. El club se convirtió así en el máximo representante del nacionalismo egipcio. Este hecho le conllevó atraer un inmenso apoyo popular y fue uno de los motivos que provocó que el Al Ahly aglutinará a cerca de 50 millones de aficionados repartidos por todo el continente africano, aunque en 1925 sus directivos decidieran admitir únicamente a aquellos socios que fueran egipcios, de ahí que sea conocido popularmente desde entonces como ‘el equipo del pueblo’. La rivalidad existente entre ambos clubes es tal que el llamado ‘Derbi de El Cairo’ es arbitrado por colegiados extranjeros y disputado en un terreno neutral.

coreografia de los ultras Alhawy en su estadio durante un partido de liga

A pesar de esta enemistad tradicional en estos últimos años la hostilidad entre los grupos de seguidores radicales de ambos equipos se ha atenuado desde los violentos altercados que protagonizaron durante el derbi disputado en 1996. La trayectoria deportiva del Zamalek también ha provocado que los seguidores radicales del Al Ahly, agrupados en los grupos Ultras Ahlawy y Ahly Lovers Union, hayan dirigido su animadversión contra los aficionados del Ismaily Sporting Club, el equipo que en los últimos años ha disputado el título de liga al Al Ahly.

EL FÚTBOL COMO AGENTE MOBILIZADOR

La masa social del Al Ahly proporcionó las bases para la movilización contra el presidente Mubarak. Según Margalit, los aficionados del club fueron los primeros en articular el soporte sobre el que se articularon las primeras protestas contra el régimen. Aunque difusas, estas se gestaron en las gradas del Cairo International Stadium. De hecho, los ultras del Al Ahly han desempeñado un papel destacado y muy activo en las movilizaciones anti- Mubarak junto a trabajadores, estudiantes e islamistas. A pesar de que el grupo radical en su página facebook se declaró políticamente neutral sí que dio libertad de acción a todos sus miembros. Así, algunos de ellos se han organizado para controlar los accesos a diversos barrios de la capital mientras otros se han sumado a la cadena humana que se formó alrededor del Museo Egipcio para evitar que este fuera saqueado.

logotipo de la Asociación Egípcia de Fútbol

La suspensión indefinida de la liga egipcia y del partido que tenía que disputar la selección nacional contra los Estados Unidos hasta que ‘las protestas sean sofocadas’ por parte de la Asociación Egipcia de Fútbol (EFA) también ha fomentado la movilización de la mayoría de los jóvenes ultras del Al Ahly que han trasladado su activismo de las gradas a la plaza Tahir para intentar derrocar al presidente Mubarak. En un país controlado por el ‘mujabarat’ (aparato de inteligencia de los cuerpos de seguridad del estado), el fútbol ha sido uno de los pocos espacios públicos que han evitado el férreo control gubernamental.


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