EL FUTBOL LIBIO BAJO EL RÉGIMEN DE GADAFFI. DE DEPORTE ANTIREVOLUCIONARIO A DETONANTE DE LA REVUELTA DEL 17F (V)

septiembre 15, 2011

Las políticas autoritarias impuestas por Gadaffi, junto a la represión de todo signo de disidencia, favorecieron la aparición de las primeras muestras públicas de desencanto. Mezquitas y estadios fueron los principales escenarios donde los opositores manifestaron su frustración. Tras años de coacciones y prohibiciones, el malestar estalló en forma de revuelta. La población libia salió a la calle para protestar. Se estaba fraguando la Revolución del 17-F.

familiares de las víctimas de la Masacre de Abu Salim manifestándose

ESTALLA LA REVUELTA EN LAS CALLES DE BENGASI

Para entender las causas que generaron la llamada Revolución del 17-F es preciso remontarse a un hecho que ocurrió en 1996, cuando cerca de 1.200 islamistas fueron masacrados en la cárcel de Abu Salim de Trípoli por las fuerzas del orden. Este sería un nuevo episodio de represión del régimen si no fuera porque el abogado que en su momento representó a los familiares de las víctimas, el letrado Fati Terbi, fue detenido el 15 de febrero de 2011. Su arresto provocó una gran protesta en Bengasi que fue disuelta con fuego real por parte de la policía libia. Ese fue el detonante que desencadenó la llamada Revolución del 17-F en la que los seguidores del Al Ahly y los habitantes de Bengasi se convirtieron en los primeros en salir a la calle para protestar contra el régimen de Gadaffi.

Tan sólo tres días más tarde, las fuerzas del orden mataron en Bengasi a catorce manifestantes. Un día después, la nómina de muertos creció en una docena más tras la actuación del ejército. La ciudad, con su millón de habitantes, se convirtió en el principal feudo de los rebeldes. La Plaza de los Juzgados, rebautizada por los opositores como Plaza de la Libertad, que acogía uno de los cuarteles generales de los sublevados se convirtió en el símbolo de las protestas. Fue allí donde el Al Ahly Bengasi SC instaló una tienda para conseguir fondos para la revolución. Bengasi pasó a ser el corazón de la Libia rebelde y los shebabs, jóvenes manifestantes reconvertidos en guerrilleros, fueron los protagonistas de la revuelta.

miembro de las fuerzas insurgentes paseando ante un mural de la enseña del CNT

Paradójicamente, coincidiendo con la eclosión de la Revolución del 17- F, Al- Saadi Gadaffi, que ostenta como su padre el rango de teniente coronel del ejército libio, se encontraba en Bengasi. Aprovechó su estancia para liderar a las tropas leales a su padre y reprimir las protestas populares. Para calmar a los airados manifestantes Al- Saadi prometió que se acelerarían las obras de reconstrucción del estadio del Al Ahly, en un intento desesperado por congraciarse con la multitud. En esa misma línea el capitán del equipo, el centrocampista Moataz Ben Amer, recibió una llamada para que se presentara en los estudios de televisión para grabar un mensaje condenando públicamente las protestas. Ben Amer colgó. También lo hizo el presidente del club tras pedirle que relacionara a los manifestantes con Al-Qaeda. En Bengasi nadie creía ya las palabras de Al- Saadi. El hijo del líder libio tuvo que huir junto a sus guardaespaldas y demás acólitos no sin antes ordenar a sus fieles disparar contra los manifestantes desarmados.

al- Saadi exhibiendo una camiseta del Sao Paulo FC con su nombre

GUERRA Y RECONSTRUCCIÓN

Con el final del conflicto aún latente, en Bengasi los insurgentes ya se apresuraban a planificar la reconstrucción de la ciudad. Uno de los recintos que pretenden reedificar es el estadio del Al Ahly, que desde 2005 juega sus partidos en el llamado Estadio Hugo Chávez, un moderno complejo deportivo con capacidad para 11.000 espectadores que desde el mes de febrero, coincidiendo con el estallido de la revuelta pasó a llamarse Estadio de los Mártires de Febrero. A pesar de que hoy en día el viejo estadio no es más que un montón de escombros flanqueados por alguna torre eléctrica oxidada, en sus muros sigue viva la pasión de sus aficionados por el club. Pintadas con eslóganes como “Ahly te amanos” se mezclan con  otras que reproducen los colores verde, negro y rojo de la enseña del Consejo Nacional de Transición (CNT).

En las vallas que cercan el solar donde antes se levantaba el estadio los aficionados del Al Ahly han colgado banderas tricolores del CNT y pancartas con mensajes como “Somos la generación de la furia. Tu nos distes ese nombre. Ahora vas a ver una furia como jamás habrías imaginado”, que rememora el apelativo despectivo con el que en su momento Gadaffi se refirió a la afición del Al Ahly Bengasi SC.

Ben Amer celebrando un gol con la camiseta del Al Ahly Bengasi SC

En el frente son visibles entre los guerrilleros partidarios del CNT las camisetas rojas de un club diezmado por el conflicto. Con su presidente en el exilio, su entrenador y diversos de sus jugadores regresaron a sus países de origen, mientras algunos de los futbolistas libios se unían a los insurgentes. Solo continúa en Bengasi la mitad de la plantilla. Lo único que los mantiene unidos son los entrenamientos que organizan en un pequeño bosque de las afueras de la ciudad donde corren durante unos minutos para olvidar el drama que sufre su país. Incluso plantearon al CNT la posibilidad de disputar un partido amistoso para celebrar el avance de los opositores a Gadaffi. Los problemas de seguridad impidieron su disputa como ya hicieran en su momento con el campeonato de liga libio. Mientras tanto, Ben Amer y sus compañeros siguen entrenando, donando sangre y visitando a los heridos en Misrata esperando el día en que puedan volver a jugar un partido donde se levantaba su antiguo estadio.


EL FUTBOL LIBIO BAJO EL RÉGIMEN DE GADAFFI. DE DEPORTE ANTIREVOLUCIONARIO A DETONANTE DE LA REVUELTA DEL 17F (IV)

septiembre 10, 2011

La clausura del Al Ahly Bengasi SC dejó al descubierto la voluntad de los dirigentes libios de acabar con cualquier tipo de disidencia, tanto en la esfera social como en la deportiva. Cualquier signo de oposición fue duramente reprimido. El caso del club de fútbol de Bengasi puso de manifiesto la existencia de unas primarias formas de resistencia al régimen que culminarían con el proceso revolucionario del 17-F.

AL AHLY BENGASI SC, UN CLUB BAJO SOSPECHA PERMANENTE

El fútbol es el deporte más popular en Bengasi, no en vano la segunda ciudad en importancia del país cuenta con cinco de los dieciséis clubes que integran la Primera División del fútbol libio. Dos de estos equipos son el Al Ahly y el Al Nasr, fundados en 1947 y 1954 respectivamente. A pesar de la gran rivalidad que ambos mantienen, el Al Ahly, que cuenta con un mayor número de seguidores, se erigió en el competidor directo de los clubes de Trípoli. Más allá de la pugna entre la capital y Bengasi, el enfrentamiento entre los dos Al Ahly traspasó los límites deportivos.

escudo del Al Nasr, club de Bengasi rival del Al Ahly

El equipo de Bengasi fue creado a partir de la Sociedad Omar Mukthar, una agrupación constituida por los antiguos guerrilleros que lucharon contra las tropas coloniales fascistas italianas. Fue a partir de la década de los cincuenta cuando el Al Alhy Bengasi SC se convirtió en uno de los clubes más populares del país, llenando quincenalmente las 30.000 localidades de su estadio. Durante el mandato de Al- Saadi Gadaffi al frente del fútbol libio la rivalidad entre el club de Bengasi y su homónimo de Trípoli se acrecentó. Al Saadi no podía soportar que aquel laureado equipo, que cuenta con 18 títulos de liga y un subcampeonato de liga africana, dejara en un segundo plano a su amado Al Ahly Trípoli.

iconografia gadaffista que reproduce al Al Ahly de Trípoli junto al líder libio

Incluso antes de vestir la camiseta verde del conjunto de la capital, Al Saadi ya tuvo sus más y sus menos con los aficionados de Bengasi cuando en 1996 sus guardaespaldas mataron a balazos a varios seguidores del Al Ahly Bengasi SC por mofarse públicamente del hijo del líder libio. A raíz de estos acontecimientos se gestó una trama para acabar con los éxitos y la popularidad del equipo de Bengasi. Al- Saadi usó sus influencias en la Federación de Fútbol de Libia para designar árbitros, cambiar las reglas del campeonato, obligar a repetir partidos, decidir que equipos ascendían y descendían de categoría, fichar a jugadores de Bengasi para el Trípoli o sobornar y coaccionar a los colegiados. Una verdadera conspiración a ojos de los seguidores del Al Alhy de Bengasi. Por si todo esto fuera poco, Al- Saadi también puso en entredicho que el club de Bengasi utilizará el mismo nombre que el equipo de la capital.

Lejos de utilizar el fútbol como distracción para mantener a la población alejada de la política, las decisiones de Al- Saadi agudizaron el simbolismo del conjunto de Bengasi. Este, tras cinco años de suspensión, pudo retomar en el año 2005 la actividad disputando, eso si, el campeonato de Segunda División.

Gadaffi luciendo  la camiseta de su hijo en la selección nacional

“A GADAFFI NO LE GUSTA BENGASI”

La rivalidad futbolística entre los equipos de Bengasi y Trípoli traspasa como hemos podido comprobar el mero enfrentamiento deportivo. Una vez más el fútbol ejerce como reflejo de la sociedad. En Libia la competencia entre el club de la capital y el de la segunda ciudad del país encierra otro tipo de lectura. No en vano, Bengasi fue considerada desde la instauración del régimen gadaffista en Libia como la capital rebelde del país. Una condición que comparte con otras localidades del este, como Ajdabiya, Derna o Tobruk, donde los opositores cuentan con numerosos apoyos.

La ciudad cirenaica se ha caracterizado por mostrar en diversas ocasiones su rechazo a Gadaffi. Una disidencia que el líder libio castigó con el ostracismo. Bengasi no entró en los planes de desarrollo económico. Sin inversión estatal, los jóvenes vieron reducidas sus expectativas de futuro. Algunos decidieron emigrar a Italia mientras otros se integraron en los incipientes grupos de oposición política. La discriminación y el desprecio del gobernante hacía la población de Bengasi pronto se tradujo en las primeras muestras de oposición. Las caricaturas de Gadafi con la estrella de David pintada en su frente proliferaron en los muros de la ciudad. No es de extrañar pues que el líder libio visitara Bengasi en contadas ocasiones.

el derby de Bengasi, encuentro de máxima rivalidad entre Al Alhy Vs Al Nasr


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