LAS MALVINAS. 30 AÑOS DE UN CONFLICTO EN CLAVE FUTBOLÍSTICA (II)

marzo 10, 2012

El desembarco de tropas argentinas en las Islas Malvinas provocó una rápida reacción del gobierno británico presidido por Margaret Thatcher. La movilización del ejército fue immediata. El inicio de las hostilidades sólo fue cuestión de días, los que tardaron en llegar al archipiélago los buques de la armada real británica. La guerra fue una realidad, un conflicto que también tuvo su prolongación en el fútbol.

Villa y Ardiles a su llegada al Tottenham posando junto a Keith Burkinshaw

ARDILES- VILLA. UNA DUPLA ARGENTINA EN SUELO ENEMIGO

Corría la temporada 1977/78, aquella en la que el Tottenham Hotspur había logrado el ascenso a la primera división del fútbol inglés de la mano del técnico Keith Burkinshaw tras clasificarse en tercera posición, después de Bolton Wanderers y Southampton, en el campeonato de segunda. Para afrontar el reto de jugar con garantías en la Premier la directiva del conjunto londinense fichó a dos de los jugadores que habían deslumbrado durante el Mundial’78 con la selección argentina, los centrocampistas Osvaldo Ardiles y Ricardo Villa. Así fue como ambos llegaron al fútbol británico en 1978. El primero procedente del Club Atlético Huracán y el segundo fichado de Racing Club.

portadas de revistas deportivas anglo-argentinas sobre Ardiles y Villa

Fueron los dos primeros extranjeros en jugar en el fútbol inglés después que este reabriera sus fronteras a los futbolistas foráneos. Pronto se convirtieron en la referencia del juego de los spurs. Tanto es así que Ardiles fue nominado para ser elegido mejor futbolista de la Premier. Por su parte Villa, en 1981, fue el autor del gol ante el Manchester City que hizo campeón al Tottenham en la final de la FA Cup. Un hito que no pudo repetir cuando en mayo de 1982 su equipo se enfrentó a doble partido al Queens Park Rangers para revalidar el título de campeón de la copa de la asociación inglesa de fútbol. Ricardo Villa, Ricky como era conocido por los aficionados británicos, no fue alineado. El motivo fue que no se consideró idóneo que si el Tottenham se alzaba en el estadio de Wembley con el trofeo la princesa Ana impusiera la medalla a un argentino. Para ese partido, Ardiles ya estaba descartado previamente por su incorporación a la concentración de la selección argentina que tenía que disputar el mundial de España’82.

la dupla argentina exhibiendo la FA Cup conseguida en 1981

LA GUERRA DEL FAIR PLAY

Con Ardiles y Villa el Tottenham completó unas temporadas exitosas. Su estancia en el club inglés coincidió con el estallido del conflicto de las Malvinas. A pesar de la incomodidad que supuso para Villa el hecho de jugar en Inglaterra durante el conflicto bélico, que afectó directamente a Ardiles ya que uno de sus primos el teniente José Leónidas Ardiles murió en combate tras ser derribado el avión que pilotaba aunque Osvaldo ya estaba jugando por aquel entonces como cedido en el Paris Saint Germain, la guerra nunca se trasladó al terreno de juego. Es más, Villa recuerda como durante un partido celebrado en White Hart Lane contra el Leicester, los aficionados visitantes presentes en las gradas del estadio empezaron a abuchearle cada vez que tocaba el balón por su condición de argentino. La reacción del público local dejó sorprendido al futbolista bonaerense cuando escuchó a su hinchada gritar “¡Argentina, Argentina!”. Al final de la contienda Ardiles regresó al Tottenham tras una aciaga temporada en el fútbol francés. A pesar de su momentania ausencia en el PSG y la contienda anglo-argentina, Ossie (mote con el que le conocían los aficionados del Tottenham) continuaba siendo un ídolo entre los seguidores spurs. Pero el conflicto bélico había truncado su proyección. El Tottenham incluso llegó a contratar los servicios de un psicólogo, John Syers, para intentar recuperar emocionalmente al jugador. Aunque como el propio Ardiles reconoció, “mi mundo entero se colapsó tras la guerra en las Malvinas”.

“Ossies Dream”, canción conmemorativa de la final de la FA Cup (1981)


LAS MALVINAS. 30 AÑOS DE UN CONFLICTO EN CLAVE FUTBOLÍSTICA (I)

marzo 1, 2012

Tras tres décadas de letargo la disputa entre Argentina y Gran Bretaña por la jurisprudencia de las Islas Malvinas se ha reavivado. El motivo fue la participación del príncipe heredero Guillermo en un entrenamiento como piloto de helicóptero de un buque de guerra británico en la zona. Una presencia que el gobierno argentino entendió como una provocación. Y todo ello cuando el 2 de abril se van a cumplir 30 años del desembarco de las tropas argentinas en las Malvinas.

el príncipe Guillermo durante las controvertidas maniobras

30 AÑOS DE UN CONFLICTO POSTCOLONIAL

A pesar del conjunto de procesos por la independencia que durante los años sesenta del siglo pasado acabaron con buena parte de las colonias de las metrópolis europeas, aún hoy en dia perviven algunos conflictos postcoloniales. Uno de ellos es el que dirime la soberanía de las islas Malvinas, un pequeño archipiélago situado en el Atlántico Sur que a mediados del siglo XIX, tras años de presencia francesa y española, fue ocupado por Gran Bretaña. Fue en enero de 1833 cuando desembarcaron las fuerzas británicas tomando posesión de las Falkland Islands, nombre inglés con que se conoce al archipielago. Desde entonces las peticiones de los sucesivos gobiernos argentinos reclamando su devolución han sido una constante.

portadas de la revista Gente sobre la ocupación argentina de Las Malvinas

El punto más álgido de esta disputa aconteció en 1982 cuando estalló la Guerra de las Malvinas. El 2 de abril de ese año diversas unidades militares argentinas ocuparon las islas en la llamada Operación Rosario. La respuesta del gobierno británico presidido entonces por la primer ministro Margaret Thatcher no se hizo esperar. Seis semanas más tarde las tropas británicas desembarcaban en las Malvinas. La guerra anglo-argentina era una realidad.

LA GUERRA DE LAS MALVINAS. LA CONTIENDA DE LA DICTADURA

A nadie escapa que la declaración de guerra por parte de la Junta Militar argentina, presidida por aquel entonces por el general Leopoldo Galtieri, pretendía desviar la atención sobre los problemas económicos y la tensión social que vivía el país tras años de dictadura y, a la vez, unificar bajo el manto del patriotismo a toda la población. Con los británicos como culpables de todos los males del país el gobierno militar pretendía esquivar la asunción de los verdaderos problemas que acuciaban a la sociedad argentina: la enorme inflación, el empobrecimiento de las clases medias, el incremento de la deuda externa, el descenso de los salarios o el aumento de la pobreza.

el general Leopoldo Galtieri, sucesor de Lacoste en la presidencia argentina

Finalmente, el 14 de junio de 1982, el éxito de la Operación Corporate provocó que el ejército argentino se rindiera. La derrota militar supuso el restablecimiento de la administración británica del archipiélago. A pesar de la brevedad de la contienda, 649 soldados argentinos y 255 británicos perdieron la vida, también murieron tres isleñas cuando por error un proyectil lanzado por la fragata Avenger alcanzó su vivienda.

militares argentinos posando con una bandera británica tras el desembarco


BARRAS BRAVAS: POLÍTICA Y PODER EN LAS GRADAS ARGENTINAS. EL CASO DE RIVER PLATE (IV)

julio 14, 2011

El escándalo derivado del viaje de los barristas al Mundial sudafricano provocó que el kirchnerismo tratara de desvinculase públicamente de los hinchas radicales. Las HUA quedaron relegadas a un segundo plano cuando la administración empezó a negociar únicamente con las barras de Boca y River. Todo ello comportó que los integrantes de las HUA, formadas por más de 43 hinchadas radicales, cercarán nuevas alianzas.

propaganda electoral de Nárvaez junto a Mónica López

DE KIRCHNER A DE NARVÁEZ: UNA HISTORIA DE INTERESES

Un nuevo interlocutor salto a escena. Francisco De Narváez, diputado del Partido Justicialista por la demarcación de Buenos Aires y rival político de Cristina Kirchner.  El empresario optó por acercarse a los barristas para conseguir sus favores. Tras diversas reuniones entre interlocutores del empresario peronista y los dirigentes de las HUA estos últimos accedieron a movilizar a sus miembros en los actos políticos organizados por la candidatura de De Narváez en Buenos Aires, como el que este celebro en la partida bonaerense de La Matanza junto a Ricardo Alfonsín, a cambio de que este financiara sus actividades durante la Copa América. El acuerdo se cerró y la Unión Celeste y Blanco (UCB), el partido de De Narváez, se comprometió a pagar los costes de los desplazamientos de los hinchas, las entradas para los partidos y los elementos de animación para el partido inaugural del campeonato que enfrentó a Argentina con Bolívia. Cerca de 1.100 hinchas radicales asistieron al encuentro. Como contrapartida los aficionados radicales mostraron una pancarta de 50 x 30 metros con los colores albicelestes y la inscripción “De Narváez- Mónica López” (diputada provincial y vicepresidenta del Bloque Unión Celeste y Blanco que se postula como mano derecha de De Narváez en las próximas elecciones). Otros de los “trapos” que exhibieron mostraba la leyenda “Mayo fuiste, estamos en Julio”, una irónica referencia a su anterior interlocutor, el kirchnerista Marcelo Mallo. Según el periodista del diario Clarín Gustavo Grabia que destapó el acuerdo, los barristas recibieron un primer pago de 100.000 pesos.

hinchas mostrando una pancarta en favor de Narváez

EL “APRIETE” DE LAS BARRAS BRAVAS. CONNIVENCIA Y EXTORSIÓN

Comos hemos expuesto las relaciones entre la llamada dirigencia del fútbol argentino y los líderes barristas son algo común. Estas se extienden más allá del ámbito deportivo llegando, como hemos constatado, a la esfera política. Dichas vinculaciones no responden a las supuestas filiaciones ideológicas de las hinchadas radicales, un elemento inédito en el barrismo argentino, sino a la voluntad de estas de conseguir mayores cotas de poder y sumas de dinero. Este es el único objetivo de las barras bravas argentinas: controlar los accesos del estadio, dirigir la reventa de entradas, conseguir el máximo poder dentro de las directivas de los clubes o mantener su inmunidad ante la administración y las fuerzas del orden. Y todo ello para asegurarse un negocio del que se lucran sus líderes. El medio para conseguirlo es la intimidación, el denominado “apriete”, consistente en extorsionar o amendrentar a dirigentes, políticos, periodistas, árbitros, hinchas rivales e incluso jugadores, como sucedió durante el partido que supuso el descenso de River Plate. Durante el descanso del mismo ocho barras bravas, capitaneadas por los actuales capos Martín Araujo y Alex de Budge, se dirigieron al vestuario del árbitro para increparle y coaccionarlo diciéndole “Si no nos cobrás un penal, no salis vivo”. Sergio Pezzotta, el encargado de dirigir el encuentro pitó el penalti. Pavone, autor del primer gol de River, erró el lanzamiento. Se consumaba el descenso del club bonaerense tras 110 años de historia. El próximo año, en Nacional B, los “millonarios” lucharan para lograr el anhelado ascenso. La presión será máxima, el “apriete” asegurado.

barristas de las HUA exhibiendo su trapo


BARRAS BRAVAS: POLÍTICA Y PODER EN LAS GRADAS ARGENTINAS. EL CASO DE RIVER PLATE (III)

julio 9, 2011

Las relaciones entre las barras bravas y la clase dirigente argentina no son un fenómeno reciente. En anteriores entradas hemos constatado como desde finales de los años setanta se han ido estrechando los lazos que unen estos grupos de hinchas radicales con el poder. Su objetivo compartido, el mantener una posición de privilegio, ha propiciado que barristas y gobernantes hayan confluido en pro del interés mútuo. Este ha sido el caso también del denominado kirchnerismo, que no ha dudado en utilizar a las barras bravas en su beneficio.

la barra de Racing mostrando su apoyo a Kirchner

BARRISMO Y KIRCHNERISMO: LA HINCHADA JUSTICIALISTA

Los nexos entre violentos y dirigentes se han mantenido hasta la actualidad. Así, entre los barristas que han dado su apoyo al matrimonio  Kirchner se encuentran los de equipos como el Club Atlético Chicarita Júniors, el Club Atlético Bandfield, el Estudiantes de La Plata y el Club Atlético Independiente. Estos últimos en alguna ocasión llegaron a enarborar banderas con el lema “Cristina presidente” en la grada que ocupan en el estadio Libertadores de América. Pero quizás la que más se ha significado en este sentido sea la barra brava de Racing Club de Avellaneda, la Guardia Imperial, que durante años lució pancartas con el eslóganes como “Kirchner presidente” o “Kirchner 2007-2011”, no en balde el difunto Néstor Kirchner, ex líder del Partido Justicialista, fue un declarado hincha de dicho club.

El kirchernismo llegó a conseguir incluso que las barras de Boca y River cooperaran en una campaña contra el grupo mediático del periódico Clarín, enfrentado al Partido Justicialista. Durante el clásico disputado en 2009 mostraron banderas con consignas contra el diario con lemas como “Clarín: el fútbol es una pasión, no un curro”. El enfrentamiento entre el gobierno y el grupo multimedia estribaba en la nueva ley de medios que quería aprobar la administración para evitar que el fútbol televisado continuara siendo gratuito. Para presionar a Clarín se negoció con las barras bravas para que desplegaran banderas y repartieran folletos en las inmediaciones de los estadios con consignas contra el grupo mediático y a favor de la nueva ley. A cambio los barristas recibieron alrededor de 100.000 pesos. De hecho, Los Borrachos del Tablón ya habían mostrado sus afinidades por la esposa de Kirchner cuando mostraron una pancarta con el lema “Cristina= Evita = Perón”.

La Doce de Boca Juniors exhibiendo una pancarta contra Clarín

LBDT luciendo un eslogan similar en la Bombonera durante el clásico

HINCHADAS UNIDAS ARGENTINAS: LA INSTITUCIONALIZACIÓN DE LAS BARRAS BRAVAS

La presión ejercida por la oposición y el contexto económico desfavorable motivaron que los Kirchner buscaran nuevas alianzas que les permitieran continuar en el poder. Tras reunirse con sindicatos y piqueteros, el gobierno también lanzó sus redes sobre las barras bravas. A través de Marcelo Mallo, un peronista de perfil kirchnerista, creó la ONG Hinchadas Unidas Argentinas (HUA). El proyecto recoge la herencia de otra organización similar anterior, Nuevo Horizonte Para el Mundo, que pretendía integrar socialmente a los violentos y que en 2007 sufragó el viaje de dos decenas de hinchas de Independiente a la Copa América que se disputó en Venezuela, no en vano la mano derecha de Mallo en la ONG era Pablo Bebote Álvarez, capo de la barra del “Rojo” de Avellaneda, que también integra las HUA. El objetivo oficial del nuevo ente es erradicar la violencia de los estadios a través de minimizar a las barras bravas mediante trabajos sociales y de inserción laboral, pero en el fondo persigue encuadrar a los barristas políticamente para que aporten votos al peronismo.

el difunto Kirchner mostrando una camiseta de Racing Club

Pero la adhesión de las barras bravas al kirchnerismo ha sido simplemente por interés. A cambio de dinero y financiación los hinchas aportan su poder de convocatoria e intimidación y exhiben banderones en las gradas con lemas como “Kirchner Vuelve” que emulan a las pintadas del peronismo de los años sesenta. El entente fue rápido y las barras de diversos clubes se han puesto al servicio del poder. Sus integrantes han trabajado activamente durante la campaña electoral a la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner. El acuerdo, negado por el subsecretario de Seguridad en Espectáculos Futbolísticos, Pablo Paladino, consiste en que los hinchas radicales trabajen en los operativos de seguridad de los actos electorales y no generen altercados en las gradas. A cambio, 280 de ellos tuvieron pagado el desplazamiento y la estancia en el Mundial disputado en Sudáfrica en 2010. Entre los que se adherieron a las HUA se encuentran las barras de Independiente, Vélez Sarsfield, Racing Club, Rosario Central, Argentinos Júniors, Chacarita, Gimnasia y Esgrima, Colón, Godoy Cruz, Huracán, Lanús y Tigre.

Pancarta de las HUA con la consigna KV (Kirchner Vuelve)


BARRAS BRAVAS: POLÍTICA Y PODER EN LAS GRADAS ARGENTINAS. EL CASO DE RIVER PLATE (II)

julio 3, 2011

Los altercados ocurridos tras la derrota de River en el estadio Monumental que supusieron su descenso pusieron de nuevo en el primer plano de la actualidad a la barra del club bonaerense, cuyos miembros protagonizaron graves incidentes, tanto en el partido de ida como en el de vuelta. Tras conocer como se crearon los Borrachos del Tablón y cual es su modus operandi dentro del club, a continuación exponemos que tipo de vinculación relaciona a la barra con la llamada dirigencia política.

Raúl Alfonsín cediendo la presidencia argentina a Carlos Menem

INMUNIDAD Y PREBENDAS: LA POLÍTICA DEL TABLÓN

Contrariamente a lo que sucede en Europa, donde los grupos radicales mantienen cierto pósito pseudoideològico, en el fútbol argentino la política no es un elemento característico de las barras bravas. Más allá del contexto europeo, donde conviven grupos antagónicos de extrema derecha y extrema izquierda junto a otros colectivos de animación no politizados, en Argentina los barristas a pesar de no asumir dichos planteamientos si que mantienen vínculos con el poder político. La suya es una relación de intereses. Se asocian con la clase dirigente, tanto futbolística como política, únicamente para conseguir inmunidad y prebendas. A cambio, las barras bravas se convierten en la fuerza de choque del cacique, funcionario o candidato de turno. Esta es la política del tablón.

Los barristas siempre han mantenido vínculos con la política, tanto con el justicialismo de Menem y Kirchner como con el radicalismo identificado con Alfonsín. Su relación se basa en el clientelismo transversal, ya que atañe a todas las hinchadas radicales del país y a todas las opciones políticas y sindicales. No hay un móvil ideológico que explique sus actuaciones, su única motivación es el dinero.

hinchada de Quilmes mostrando su apoyo a Cristina Kirchner

DEL MUNDIAL 78 AL POPULISMO DEMOCRÁTICO: UNA HISTORIA DE VIOLENCIA

El golpe de Estado que protagonizó en 1976 la autodenominada Junta Militar que sirvió para derrocar al gobierno presidido por Maria Estela Martínez de Perón, popularmente conocida como Isabelita, permitió los primeros contactos entre las barras bravas y los militares en el poder. Durante esos años la barra de Quilmes Atlético Club, liderada por Carlos Alberto de Godoy, apodado El Negro Thompson, fue la que cooperó con mayor empeño con los “milicos”. De hecho los barristas cerveceros, nombre con el que se denomina a la hinchada de Quilmes, dieron cobertura al aparato represivo de la dictadura. Incluso se llegó a organizar un grupo de barristas para que acudieran al Mundial’82 y acallar las posibles manifestaciones de los exiliados opositores al régimen militar. El estallido de la Guerra de las Malvinas el 2 de abril de 1982 frustró finalmente su desplazamiento.

La derrota inflingida por las tropas británicas precipitó la caída de la Junta militar de gobierno que en 1983 convocó unas elecciones que se saldaron con la victoria de la Unión Cívica Radical de Raúl Alfonsín. Se iniciaba así un periodo de pacto democrático en la que las barras bravas también jugaron su papel, ejerciendo como fuerzas de choque de los diversos candidatos, realizando pintadas durante la campaña electoral e intimidando a los adversarios. Durante la presidencia de Alfonsín el barrismo acrecentó sus vínculos con el poder. Entre sus partidarios se encontraban los integrantes de la barra de Argentinos Juniors. Fue la época en que La Doce, la conocida barra de Boca Juniors, movilizó a sus miembros a favor del llamado Tercer Movimiento Histórico que pretendía regenerar el peronismo de corte más populista bajo el amparo del diputado radical Carlos Bello, amigo íntimo de José Barritta El Abuelo, líder por aquel entonces de La Doce. También las barras del Club Social y Deportivo Defensa y Justícia de la provincia de Buenos Aires y de Rosario Central tomaron partido por el peronismo.

soldados británicos en Port Stanley (Islas Malvinas), junio de 1982

Pero fue en la década de los noventa, coincidiendo con la eclosión del fútbol como negocio- espectáculo, cuando las barras bravas aumentaron aún más su incidencia social, tanto en las gradas como en los despachos. Decenas de hinchas obtuvieron un empleo en dependencias estatales mientras otros accedieron a cargos sindicales. Habían entendido que el poder otorgaba impunidad. Poco importaba quién gobernaba el país. Durante años se convirtieron en los más fieles alfonsinistas, ultramenemistas, delarruaistas, duhaldistas o kirchneristas. Todo valía para mantener su modo de vida.


BARRAS BRAVAS: POLÍTICA Y PODER EN LAS GRADAS ARGENTINAS. EL CASO DE RIVER PLATE (I)

junio 28, 2011

El descenso de River Plate a la segunda división de fútbol argentino, tras perder la eliminatoria de promoción y descenso contra Club Atlético Belgrano de Córdoba, provocó las iras de su hinchada más radical, Los Borrachos del Tablón, la llamada barra brava de River. Los altercados protagonizados por los seguidores radicales “millonarios” tras consumarse el descenso del equipo bonaerense arrojaron un balance de un policía  muerto, 72 heridos y 37 detenidos.

barristas de River destrozando las instalaciones del Monumental tras el descenso

ORÍGENES DE LA BARRA BRAVA MILLONARIA

Fue a finales de la década de los sesenta cuando se creó la hinchada radical de River bajo el auspicio de Julián William Kent, presidente del club entre 1968 y 1973, con la intención de crear un grupo que presionara a los jugadores cuando estos disputaran un mal partido. Desde entonces sus miembros han copado las portadas de los tabloides argentinos convirtiendo a Los Borrachos del Tablón en una de las aficiones más violentas y temidas del país. El grupo creció bajo el liderazgo de Matutito, el capo de la barra en sus inicios, al que sucedió Alberto Matute Taranto, de la banda de Palermo Viejo, que sería asesinado en 1983 tras asistir a un clásico Boca- River en el estadio de Vélez Sarfield tras recibir un disparo de Miguel Ángel Bomparola, el Negro Bompa, un oficial de la policía federal miembro como él de la barra “millonaria”. Al entierro del Matute Taranto acudió en persona el entonces máximo dirigente del club, Rafael Aragón Cabrera, una muestra más del poder del grupo en la institución. Fue en esos años cuando se forjó la idiosincrasia de la barra que empezó a ejercer como grupo de presión dentro la entidad. Como la mayoría de las hinchadas radicales en Argentina, Los Borrachos del Tablón se erigieron en un lobby interno del club bonaerense. Así fue como empezaron a tejer una red de influencias y connivencias, tanto con dirigentes como con las fuerzas del orden, que les permitió conseguir cierta inmunidad y diversas prebendas con las que se autofinanciaron. En el caso de River, la relación entre directivos y radicales fue más que evidente, resultando durante el segundo mandato en la presidencia de José Maria Aguilar ciertamente escandalosa, como evidenció el asalto de los hinchas a la tienda del club para saquearla y revender los artículos de la marca Adidas que vestía a River. En este sentido, los grupos argentinos difieren de sus homólogos europeos puesto que estos últimos carecen del poder que ostentan las barras bravas en sus respectivos clubes.

accesos al estadio Monumental destrozados tras los disturbios

LA CULTURA DEL PESO, LA GRADA COMO MODO DE VIDA

Entre los diversos sistemas de financiación con que cuentan las barras bravas en general y la de River en particular se encuentra la reventa de entradas. Es el propio club el que otorga un paquete de entradas a los radicales para que estos las vendan y puedan financiar sus actividades. En el caso de River Plate la cifra de dinero que puede llegar a mover la barra en la reventa de un partido en el Monumental oscila entre los 60.000 y los 80.000 pesos. Pero los beneficios del grupo no se circunscriben únicamente a los encuentros de fútbol, también gozan del privilegio de revender entradas de los espectáculos musicales que se organizan en el estadio. Además controlan el negocio alrededor de los aparcacoches del recinto del club y la venta de merchandising no oficial, actúan como miembros de seguridad en los recitales e incluso se encargan de organizar el alquiler de los autobuses con los que se desplaza la hinchada radical cuando River juega fuera de su terreno de juego. Para la barra brava el fútbol deja de ser un mero pasatiempo deportivo para pasar a ser su modus vivendi. Su poder en este sentido llega hasta el punto que Marcelo Parrilli, abogado y socio de River, asegura que los barristas han llegado a cobrar un porcentaje del traspaso de jugadores como Gonzalo Pipita Higuain, delantero del Real Madrid o el portero Juan Pablo Carrizo, vendido a la SS Lazio. Incluso algunos representantes de jugadores han llegado a pagar a los barristas para que no gritaran contra su cliente si este jugaba mal o para que lo alentaran y aumentase su popularidad entre la afición. Tampoco los profesionales han escapado del poder de los barras bravas que, para evitar intimidaciones y problemas, les entregan una parte de su ficha anual.

“trapo” de los Borrachos del Tablón en un desplazamiento a Bolívia

Otros rumores apuntan como la barra brava tiene en la venta de drogas en las gradas otra de sus fuentes de financiación. En 1998, el que fuera máximo mandatario de River Plate entre 1989 i 1997, Alfredo Davicce, manifestó como Los Borrachos del Tablón vendían cocaína en el mismo estadio Monumental con total impunidad. Lejos de acabar con la misma, la llegada de Daniel Passarella a la presidencia no cambió en demasía las relaciones que desde hace años mantiene el club con los barristas. Prueba de ello fue la designación como vicepresidente del Departamento de Seguridad de El Negro Bompa o la protección de que gozan otros barras brava de River como El Turco Arón o el especialista en reventas Jajo el Piojoso, además de Gabriel Riccio El Mecánico, miembro de la Comisión Directiva, o El Traficante Reyes, nuevo gerente del estadio. Este último, además de empleado del club es militante del PRO, el partido político de centro derecha fundado por Mauricio Macri, ex presidente de Boca Juniors y gobernador de la capital argentina.


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