HUGO CHÁVEZ. EL LEGADO BOLIVARIANO DEL FÚTBOL (I)

abril 18, 2013

La muerte el pasado 5 de marzo del hasta entonces presidente de Venezuela, Hugo Rafael Chávez Frías convulsionó –para bien o para mal– no sólo a sus compatriotas, sino también al mundo entero. Lo cierto es que su figura, tildada de dictatorial por sus detractores y de heroica por sus simpatizantes, no dejó a nadie indiferente. Más allá de la trascendencia política del personaje, adalid del autodenominado socialismo del siglo XXI para algunos o tirano golpista para otros, lo cierto es que Chávez conectó con las clases populares gracias a su carisma y a un discurso próximo. Dejando de lado su faceta televisiva, sus críticas irónicas a Mr. Danger o sus pinitos como cantante, el teniente coronel protagonista del fallido golpe de estado de febrero de 1992 contra el presidente Carlos Andrés Pérez también se acercó al deporte.

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Hugo Chávez en uniforme militar tocado con su habitual boina roja de paracaidista

DEL BÉISBOL AL FÚTBOL. POR UN CAMBIO DE REFERENTES DEPORTIVOS

Durante sus diversos mandatos presidenciales Chávez destacó por su impulso al deporte venezolano. En su apuesta por promocionar la práctica deportiva el dirigente bolivariano, a pesar de que su disciplina predilecta era el béisbol, no dudó en fomentar también el fútbol. De hecho Chávez nunca ocultó su afición por los Navegantes de Magallanes, el equipo de béisbol radicado en Valencia, ciudad del Estado de Carabobo situada al oeste de la capital, no muy distante de su población natal, Sabaneta. Los Bucaneros, nombre popular con el que se conoce al segundo club con más títulos del béisbol venezolano, fueron su debilidad. Tal fue su pasión por este deporte que no dudaba en buscar cualquier hueco en su agenda presidencial para jugar un partido junto a sus ministros y asesores militares.

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jugadores del club de béisbol Navegantes de Magallanes de Carabobo

Incluso llegó a comentar a su círculo de allegados que cuando era joven su sueño era convertirse en jugador profesional de béisbol y así poder imitar a su ídolo deportivo Néstor Isaías Látigo Chávez Silva, jugador que militó en los Giants de San Francisco en 1967. El origen de su pasión por este deporte se remontaba a su juventud, cuando con diecisiete años se enroló en el ejército. De hecho diversos de sus biógrafos aseguran que fue “su entusiasmo por el béisbol lo que le convenció” de incorporarse al mismo. En sus años de instrucción castrense a inicios de la década de los setenta se erigió en uno de los principales jugadores del equipo de la Academia Militar de Caracas. Tras ser transferido a un batallón acorazado en Maracay, en 1980 regresó a la Academia de la capital para ejercer como instructor jefe de deportes.

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Néstor Isaías Látigo Chávez Silva en su etapa como jugador de los Giants

Quizás fue la pasión de Chávez por el béisbol lo que provocó que su gobierno creara una Liga Bolivariana de beisbol que fue patrocinada por la petrolera PDVSA. Toda una paradoja si tenemos en cuenta la evidente influencia norteamericana de dicho deporte, no en vano fueron los trabajadores estadounidenses de las compañías petroleras los que importaron su práctica  a Venezuela a inicios del siglo XX. Desde entonces dicha disciplina se erigió en el deporte nacional, no en vano es conocido como “el país del béisbol”. Así, mientras Uruguay y Brasil alcanzaban las máximas glorias futbolísticas a nivel internacional, la selección venezolana de béisbol ganaba en tres ocasiones la Copa del Mundo en la década de los años cuarenta.

Pero a pesar de no ser un deporte con el mismo seguimiento que el béisbol, Chávez tuvo claro que tenía que acercarse también al fútbol. Seguramente tenía muy presentes las palabras de Ernesto Che Guevara cuando manifestó que “la revolución no avanzaría mucho en Latinoamérica a menos que los cubanos aprendieran a jugar al fútbol”. Quizás por ello, en más de una ocasión, hizo referencias a los partidos de la liga venezolana de fútbol o de la selección  nacional en su programa televisivo dominical “Aló Presidente”, consciente de la creciente trascendencia social del fútbol en el país. Y todo ello a pesar de que el fútbol había sido considerado hasta entonces una actividad vinculada a las clases media y acomodada.

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Chávez jugando a béisbol con la elástica del Ejército venezolano

IMPULSO AL DEPORTE VENEZOLANO

A través del balompié, Chávez promocionó los valores de la llamada Revolución Bolivariana y vehiculó el patriotismo, monopolizándolo alrededor de su figura. De hecho, en una intervención suya con motivo de la celebración del Día del Ejército declaró: “El chavismo es patriotismo, ser chavista es ser patriota, los que quieren patria están con Chávez, los que quieren patria vengan con Chávez para seguir construyendo la patria libre e independiente de Bolívar”. Y que mejor herramienta para fomentar el fervor nacional que el fútbol. El presidente venezolano entendió su potencial propagandístico y no dudó en explotarlo. Nada nuevo que no hayan hecho otros gobernantes, de signo político diverso, en épocas pretéritas o contemporáneas. En el caso de Chávez sus ansias por alentar el discurso nacionalista que evocaba figuras como las de Simón Bolívar, Simón Rodríguez o Ezequiel Zamora fue canalizado en diversas ocasiones a través del fútbol.

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Hugo Chávez en rueda de prensa ante un retrato de Bolívar

No es de extrañar que durante los 14 años en los que Chávez estuvo al frente del país, el balompié experimentara un crecimiento inédito. Tanto la selección nacional, apodada la vinotinto, como los clubes locales recibieron un apoyo importante. Para algunos expertos, las transformaciones que vivió el país tienen en el fútbol su máxima expresión. “Venezuela es distinta y su fútbol irreconocible” afirman. Los éxitos deportivos llegaron y fueron debidamente instrumentalizados para exaltar los valores patrios.


DEMOCRACIA, GOLPISMO Y YIHAD: LA INESTABILIDAD DE MALI CON EL FÚTBOL COMO PROTAGONISTA (y III)

marzo 1, 2013

Más allá del impacto que supuso para el fútbol la presencia de fuerzas yihadistas en el norte de Mali y la instauración de la sharia, hay que remontarse décadas atrás para constatar los vínculos existentes en dicho país entre el balompié y el poder. Quizás el caso más paradigmático nos los ofrece uno de los clubes más laureados del país, el Djoliba Athletic Club. Esta es su historia.

escut Djoliba ACescudo del Djoliba AC de Bamako

DJOLIBA ATHLETIC CLUB ¿EL EQUIPO DEL GOBIERNO?

El campeonato nacional siempre ha evidenciado la hegemonía de los conjuntos capitalinos. De los 16 clubes que conformaban la Primera División maliense en la presente temporada, once eran originarios de Bamako, sólo dos provenían de Ségou, otros tantos de Koulikoro y un único representante ostentaba la ciudad de Kidal. Las cifras aún eran más favorables a los equipos de Bamako en lo que se refiere a títulos. Entre 1966 y 2012 siempre un equipo de la capital ha sido el campeón del torneo regular. El más laureado es, sin duda, el citado Djoliba Athletic Club con 22 títulos, seguido por el Stade Malien con 17 y el AS Real Bamako con 6.

Sin embargo, la supremacía del conjunto verdirrojo siempre ha sido puesta en tela de juicio por sus adversarios. El Djoliba AC, que toma su nombre de la transcripción de río Níger en idioma bambara, se creó en 1960 tras la fusión de dos de los clubes más destacados durante la época colonial: el Africa Sport Bamako y el Foyer du Soudan. La historia del club dio un giro vertiginoso en la década siguiente cuando asumió su presidencia el citado Tiécoro Bagayoko, paradójicamente nacido en Goudam (población de la región de Tombuctú). Su relación con el régimen militar, no en vano fue uno de los catorce oficiales que protagonizó el golpe de estado contra el gobierno del socialista Keïta, amparó las acusaciones de sus rivales que culpaban al Djoliba de contar con el favor del gobierno.

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una de las formaciones actuales del conjunto de la capital

“ENTERRADME CON MIS COLORES”

Bagayoko no mostró escrúpulos a la hora de entregarse a su verdadera pasión, el club de sus amores. Por él sacrificó su tiempo y sus energías y no cejó hasta convertirlo en una de las entidades deportivas más importantes de esta subregión de África occidental. La impunidad del coronel, uno de los hombres fuertes del país, parecía no tener límites. No contento con dirigir la represión contra los opositores tras las protestas sucedidas durante el funeral del ex presidente Keïta en 1977, también hizo lo propio en el ámbito deportivo. Más allá de amenazar a diversos colegiados, Bagayoko también aterrorizó a periodistas y aficionados de clubes rivales. Sus excesos aún hoy en día son recordados en la capital.

Su suerte pareció cambiar el 28 de febrero de 1978, cuando fue detenido. Degradado a soldado de segunda clase, fue deportado a Taoudenit, localidad en la que sería asesinado por orden del presidente Moussa Traoré. Según recoge el capitán Soungalo Samaké en su libro de memorias, “Mi vida como un soldado”, poco antes de morir Bagayoko tuvo tiempo de hacerle una última petición: “Si muero, no oren por mí. Deben vestirme con los colores del Djoliba, ponerme mis zapatos de fútbol y enterrarme. El buen Señor me recogerá”. Hasta el último aliento se mantuvo unido a su equipo.

MOUSSA Moussa Traore, presidente del país entre 1968 y 1991

Más allá de si las afirmaciones de favoritismo difundidas por sus contrincantes deportivos eran ciertas o no, la verdad es que el Djoliba AC ganó la mayoría de sus títulos de liga tras la muerte de Bagayoko.


DEMOCRACIA, GOLPISMO Y YIHAD: LA INESTABILIDAD DE MALI CON EL FÚTBOL COMO PROTAGONISTA (II)

febrero 23, 2013

Tras situar las bases geoestratégicas que nos pueden ayudar a comprender el conflicto actual, a continuación detallamos como la revuelta tuareg afectó al fútbol en el norte del país. La presencia de grupos de guerrilleros yihadistas en la zona y la instauración de la sharia perjudicó sobremanera a clubes como el Al Farouk de Tombuctú, que vieron vetada su actividad. Mientras eso sucedía, la selección de Malí disputaba la fase final de la Copa de África. Un equipo, las águilas, que en las últimas décadas a duras penas ha logrado mantener su independencia frente al poder político.

timbukvista de la mezquita de Tombuctú que sufrió las iras de los yihadistas

LA APLICACIÓN DE LA SHARIA EN TOMBUCTÚ: FÚTBOL IMPÍO

La colaboración de los radicales islamistas comportó ciertos peajes. Su presencia supuso, de facto, la introducción en las zonas que controlaban de la sharia, el cuerpo de derecho islámico que preserva la conducta, el culto y la moral. Más allá de acciones puntuales, como la destrucción de tumbas en la mezquita Djingereber de Tombuctú (un edificio del siglo XIV catalogado por la UNESCO como patrimonio de la humanidad), los yihadistas impusieron restricciones de todo tipo, como la prohibición de afeitarse la barba, fumar o ver la televisión. En su intento por ejercer el control sobre la población también decidieron prohibir la práctica del fútbol, calificado por los islamistas radicales como tabú religioso. Cualquiera que osase ver un partido por televisión o jugara a fútbol seria severamente castigado.

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jóvenes de Tombuctú ante un cartel islamista que anuncia la aplicación de la sharia

El ascenso al poder de los yihadistas y la concreción del estado Azawad quebró el fútbol maliense. En primer lugar la liga quedó paralizada y algunos de sus clubes vieron alterada su actividad. El caso más sintomático fue el del Al Farouk, el equipo de Tombuctú que vio como la imposición de la sharia le abocaba prácticamente a la desaparición. El orgullo blanquinegro de Tombuctú, no en vano toma el nombre del protector legendario de la ciudad –cuya estatua ecuestre fue también demolida por los islamistas radicales–, que logró su primer ascenso a la máxima categoría del fútbol maliense en el año 2008 fue una víctima más de los yihadistas. Diez meses después de su llegada, los aficionados de este modesto club polideportivo pudieron respirar aliviados. La ofensiva conjunta de las fuerzas gubernamentales y las tropas francesas consiguió reconquistar la ciudad y de paso restablecer el orden anterior.

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formación de las águilas, la selección nacional de fútbol de Mali

LA COPA DE ÁFRICA COMO CONSUELO

Aquellos vecinos de Tombuctú que contaban con televisión por satélite aún pudieron contemplar el buen papel de la selección de Mali en la Copa de África disputada este año en Sudáfrica. Tras caer derrotadas en semifinales, las águilas –apodo con el que es conocido popularmente el equipo nacional– lideradas por el ex azulgrana Seydou Keita lograron la tercera plaza del torneo. Durante los días que duró el campeonato los malienses olvidaron los combates y se refugiaron de nuevo en el fútbol. No en vano, el propio Keita en vísperas de la semifinal que les enfrentó a Nigeria, selección que a la postre se proclamó campeona ante Burkina Faso, manifestó: “Nuestro trabajo es jugar al fútbol. Lo que ocurre en Malí es más grave que un partido. Vamos a tratar de dar alegrías a nuestro país y a nuestros aficionados, pero el fútbol no puede cambiar nada. Queremos que la nación esté orgullosa de nosotros. Si los extranjeros vinieron a ayudarnos es que la supervivencia de la nación está en juego”.

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Tiécoro Bagayoko, director general de la Policía entre 1969 y 1978

UNA SELECCIÓN CON LUCES Y SOMBRAS

Pero el buen momento actual del combinado nacional contrasta con la particular travesía del desierto del fútbol maliense en los años setenta y ochenta. Casualidad o no, un período de decadencia que coincidió con la dictadura militar implantada en el país (1968- 1991) tras el golpe de estado promovido por Moussa Traoré que derrocó al presidente Modibo Keïta. Fue una etapa aciaga para el seleccionado nacional que no consiguió clasificarse para ninguna de las ediciones de la fase final de la Copa África que se disputaron. Incluso el país llegó a ser excluido por un año de las competiciones internacionales por un episodio protagonizado por el coronel Tiécoro Bagayoko, miembro del Comité Militar de Liberación Nacional y director de los servicios de seguridad, en el que supuestamente amedrentó a diversos árbitros con métodos poco ortodoxos. A pesar de ello, entre tanta amargura el fútbol maliense también tuvo su propio oasis de júbilo cuando el 1 de mayo de 1975 el equipo nacional logró derrotar a Mauritania por 6 a 0. Sin duda una goleada histórica que quedaría empañada trece años más tarde, el 13 de noviembre de 1988, cuando Argelia le infringió una abultada derrota tras imponerse a los malienses por 7 a 0. Pero coincidiendo con la restauración democrática de 1991 la selección de Mali recobró parte de su esplendor en el continente africano.


DEMOCRACIA, GOLPISMO Y YIHAD: LA INESTABILIDAD DE MALI CON EL FÚTBOL COMO PROTAGONISTA (I)

febrero 16, 2013

Si abordamos la geopolítica africana hemos de tratar evitar caer en los tópicos retóricos  que vinculan dicho continente con sociedades tribales eternamente enfrentadas. Más allá de la visión de los llamados países desarrollados, lo cierto es que África, por su magnitud e inmensidad, aglutina un sinfín de países que tras liberarse del yugo colonial tuvieron que cohesionar su territorio en relación con los límites geográficos decretados anteriormente por dichas potencias. Bajo un himno y una bandera, en la mayoría de los casos tan colorista como la sugerente policromía del lugar, los noveles estados recrearon idílicos sistemas basados en el referente occidental. Pronto aparecieron, en muchos casos, la corrupción, la lucha fratricida por el poder, el autoritarismo, los regímenes presidencialistas, la venta de sus recursos naturales a las multinacionales e incluso las dictaduras más atroces. Esa es la imagen de África que profusamente han difundido los medios por estos lares. La de países y comunidades enzarzadas en guerras sempiternas aderezadas por un tribalismo primitivo.

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mapa de las evoluciones del conflicto bélico en Mali (enero 2013)

EL FIN DE UNA DEMOCRACIA INCIPIENTE

Seguramente por ello el caso de Mali es paradigmático, porque la ex colonia francesa desobedecía tercamente el guión preestablecido. O al menos así fue hasta marzo de 2012 cuando un golpe de estado protagonizado por una junta militar derrocó al hasta entonces presidente Amadou Toumani Touré, popularmente conocido como ATT. Aquel dirigente afable y sensibilizado con las precarias condiciones de vida de parte de la ciudadanía que había sido elegido democráticamente en unos comicios libres fue depuesto por las tropas encabezadas por el capitán Amadou Sanogo. El pretexto para justificar la intervención de los militares golpistas fue, según ellos, la tibieza con la que el gabinete presidido por Touré abordó la expansión del fenómeno yihadista en el país y las demandas secesionistas de la población tuareg.

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el depuesto presidente maliense Amadou Toumani Touré, ATT

Once años había durado el oasis democrático en Malí tras la promulgación de su Constitución en 1991. Algo más de una década en la que el país, exento de conflictos bélicos, aprovechó para prosperar llegando su economía a cifras sorprendentes cercanas al  5% de crecimiento anual. Un aumento, en parte, favorecido por el auge del turismo. Malí se había convertido en un país africano atractivo para unos y modelo para otros.

También el fútbol se vio, obviamente, afectado por la intervención militar. La liga nacional se suspendió de inmediato, aunque tan sólo una semana después del golpe se intentó reanudar. Sólo se disputaron tres de los 14 partidos programados. Menos de 30 personas asistieron a los encuentros. Tampoco se jugó el choque que debía enfrentar al Djoliba Athletic Club de Bamako contra el Uganda Revenue Authority SC de Kampala por la recomendación de la Confederación Africana de Fútbol (CAF) de no viajar a la zona como medida de seguridad. El fútbol, como el país, estaba tocado.

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bandera del autoproclamado estado tuareg: Azawad

AZAWAD, LA ALIANZ ENTRE TUAREGS Y YIHADISTAS

Todo empezó a resquebrajarse cuando tuaregs armados integrantes del llamado Movimiento de Liberación Nacional de Azawad (MNLA) por un lado y grupos yihadistas por otro se alzaron en armas tomando bajo su control el norte del país. Fue entonces cuando actuaron los militares sediciosos. La inestabilidad generada en el noroeste pronto provocó un éxodo de más de 400.000 personas que abandonaron la zona para migrar hacía el desierto del Sahel, el sur del país o estados limítrofes como Mauritania o Níger.

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logotipo oficial del MNLA

Los sucesos se aceleraron y el país se partió en dos. Tras ser desatendidas sus demandas de reconocimiento de su especificidad cultural, el 6 de abril los rebeldes nómadas proclamaron oficialmente la independencia de Azawad, el estado del pueblo tuareg que comprende territorios situados en el noreste de Mali, el noroeste de Níger y el sur de Argelia. Así fue como los tuaregs, que suponían el 10% de la población de Mali, lograron independizarse. Para conseguirlo, el MNLA contó con la inestimable ayuda de grupos yihadistas anteriormente vinculados a Al Qaeda del Magreb Islámico, como el grupo fundamentalista Ansar Dine (defensores de la fe) liderado por Iyad Ag Ghaly o el Movimiento para la Unicidad y la Yihad en África Occidental (MUYAO). Muchos de sus integrantes contaban con una amplia experiencia de combate tras enfrentarse durante años al ejercito argelino.

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miembros del grupo fundamentalista radical Ansar Dine en Mali


WANDERVOGEL. LA EMANCIPACIÓN DE LA JUVENTUD GERMANA COMO PRECEDENTE DE SU ENCUADRAMIENTO BAJO EL III REICH (y III)

enero 11, 2013

El movimiento wandervogel como hemos citado en anteriores entradas fue plural y heterogéneo. En el mismo coincidieron jóvenes que entendían el fenómeno de forma diversa, desde aquellos únicamente interesados en su faceta excursionista hasta los que incorporaron un pósito ideológico al mismo. Tras su eclosión, producida en el lindar de los siglos XIX y XX, los wandervogel pronto se verían afectados por un suceso de calado internacional que les abocó al declive, nos estamos refiriendo al estallido de la Primera Guerra Mundial.

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solados británicos con máscaras de gas durante la Primera Guerra Mundial

LA GRAN GUERRA: FRUSTRACIÓN Y DECLIVE

En la década de los años treinta el movimiento ya mostraba claros síntomas de fatiga. El inicio de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) supusó un duro golpe para aquellos jóvenes románticos amantes de la naturaleza. Tras ser movilizados vivieron de primera mano las atroces vicisitudes bélicas. No en vano un batallón de estos jóvenes voluntarios fue masacrado cuando a finales de octubre de 1914 el mando militar alemán les ordenó cargar contra las trincheras enemigas en la batalla de Langemarck (Bélgica). Miles de estos jóvenes, en su mayoría estudiantes –aunque algunas fuentes minimizan la cifra al 15 % de los soldados que protagonizaron el asalto frontal a las posiciones franco-británicas– murieron a manos de los fusileros ingleses en lo que se recordó como la “kindermord” (la matanza de los inocentes). Unos hechos que, años más tarde, serían instrumentalizados por la propaganza nacionalsocialista para recordar las afrentas sufridas por Alemania durante la llamada Gran Guerra.

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tropas alemanas avanzando durante la batalla de Langemarck

La contienda provocó una gran desilusión entre los supervivientes que pudieron volver a sus casas tras sufrir un verdadero infierno. La guerra evidenció el paradigma de aquella sociedad urbana y decadente que aborrecían. Pronto el movimiento sufrió una desbandada, fraccionándose en un crisol de grupos, muchos de ellos altamente politizados. Por si esto fuera poco, el ascenso al poder del nazismo comportó la prohibición en junio de 1933 de los wandervogel y el resto de organizaciones juveniles existentes (Boy scouts, Jungenschaft y Jugend Bündische entre otros). El motivo no era otro que la voluntad de los jerarcas nazis de encuadrar y controlar a la juventud alemana en una única organización juvenil propia, las Hitler Jügend (Juventudes Hitlerianas). Aprovechando la coyuntura, algunos grupos wandervogel se unieron voluntariamente a las juventudes hitlerianas, mientras otros se reformularon como núcleos juveniles de oposición al III Reich. Paradójicamente, los intentos de los wandervogel por conseguir desembarazarse de las restricciones del mundo adulto fueron subvertidos desde el interior del propio movimiento, justamente, por aquellas corrientes autoritaristas que rehuían.

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un cartel con mensaje explícito: Hitler Jügend, el futuro de Alemania

EL REFLEJO EXTERIOR: AUSTRIA Y JAPÓN

Más allá de los límites geográficos germanos el fenómeno wandervogel tuvo cierta repercusión también en Austria, otro país de habla alemana. Allí el movimiento se concretó en 1911 de la mano del estudiante Hans Mautschka bajo el nombre Bund für Deutsches Jugendwandern. Como en sus homólogos alemanes sus principales intereses fueron el senderismo, la música y las danzas folklóricas. Tal fue su expansión que pronto llegaron a contar con 64 grupos en todo el país (22 de ellos femeninos). Tras el Anchluss, la anexión de Austria al III Reich ocurrida en marzo de 1938, los wandervogel fueron prohibidos. La única organización juvenil permitida eran las Hitler Jugend. Al finalizar la contienda bélica los wandervogel no se reorganizaron hasta inicios de los años cincuenta. No fue hasta 1953 cuando se fundó en Viena el primer grupo wandervogel austriaco de postguerra, la Bund Junge, que se mantuvo alejada de cualquier postulado ideológico.

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emblemas utilizados por los wandervogel nipones

Pero no sólo en Austria se implantaron grupos wandervogel, en el otro extremo del planeta también tuvieron su réplica. En el marco de las buenas relaciones que Alemania mantenía con Japón se programaron diversas actividades dirigidas a los jóvenes de ambos países. El Ministerio de Educación nipón incentivó la concreción de los wandervogel entre sus jóvenes universitarios a través de la Asociación de Promoción de la Salud Wandervogel ( o Shôkenkai wandaafôgeru bu). El primer club de dicha índole se creó en 1935 por estudiantes de la Universidad de Rikkyo. Pronto su ejemplo cundió en otros centros del país, como la Universidad de Keio y la Universidad de Meiji. En 1937 el fenómeno se expandió al resto de universidades japonesas. Pero fue a partir del final de la Segunda Guerra Mundial cuando el movimiento gozó de su máxima plenitud favorecido por el alto crecimiento económico y la popularización del montañismo, caracterizado por el empleo de tiendas de campaña en vez de refugios y la ausencia de guías profesionales enfatizando así el carácter autónomo que pretendían los wandervogel nipones. Posteriormente, estos clubes de estudiantes ampliaron sus actividades a otras prácticas, como el esquí de montaña o el sawanobori (barranquismo).


WANDERVOGEL. LA EMANCIPACIÓN DE LA JUVENTUD GERMANA COMO PRECEDENTE DE SU ENCUADRAMIENTO BAJO EL III REICH (II)

diciembre 22, 2012

Retomando la historia de los wandervogel germanos, iniciada en una de nuestras anteriores entradas,en esta segunda entrega abordaremos una dualidad singular. Por un lado su asunción de lo que podríamos denominar como ‘protoecologismo’ y por otro la adopción por parte de algunos sectores del discurso racial que, a posteriori, difundió el NSDAP.

Cuando la actividad de los wandervogel no discurría en el campo solía concentrarse en los clubes sociales. Los llamados Heim, que no pasaban de ser sótanos o habitaciones decoradas con la iconografía wandervogel -no en vano popularmente eran conocidas como las “cuevas”- contaban con una pequeña librería. En realidad, más allá de los encuentros en dichas sociedades, donde sus miembros discutían temas de actualidad o se sumergían en lecturas de obras poéticas, su actividad se centraba en su trajín expedicionario, mayoritariamente estival.

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wandervogel, instrumento en mano, posando para la posteridad

ASCETISMO NATURALISTA. EL PROTOECOLOGISMO DE INICIOS DEL SIGLO XX

Frente a la sociedad materialista que destestaban, estos adolescentes ascetas reconstruían una sociedad idílica basada en su exacerbado amor por la naturaleza. Las montañas y los bosques se convirtieron en el escenario ideal para llevar a cabo su modo de vida contemplativo. Con frecuencia se daban cita en una colina del valle del Nuthe para departir, cantar y emular así los encuentros nocturnos que celebraban sus ancestros. Un ritual en el que los más atrevidos saltaban sobre las llamas que daban calor a los presentes cual fuego purificador.

Cuando el movimiento ganó popularidad, tal fue su magnitud que incluso se crearon delegaciones en los Sudetes, Bohemia o Austria, acrecentó su diversidad e inició su progresiva ideologización. Se crearon grupos similares con clara vocación de derechas, como los Jungwandervogel o los Hamburg Wanderverein. En el otro extremo quedaron aquellos que pretendían crear una especie de comunidad alternativa basada en el vegetarianismo, los remedios naturales y el amor libre, una facción que albergó a los jóvenes más próximos al anarquismo y el intelectualismo. Muchos de estos grupos toparon con la oposición de las autoridades docentes por el poder y la atracción que ejercían sobre el alumnado. Pretendían evitar la implantación del “estado de los estudiantes” que los dirigentes wandervogel anhelaban, una especie de Lebensraum que les acompañaba en su tránsito vital desde la pubertad a la madurez. Un nuevo orden que ambicionaba regenerar la sociedad, la familia y la educación.

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panfleto de los Jungwandervogel publicado en 1913

VORTRUPP: RAZA Y BELLEZA

Su discurso radical se impregnó progresivamente de un nacionalismo pangermánico de cariz militarista. Todo ello provocó que lo que había nacido como un grupo de gente joven cohesionado alrededor de su interés por la naturaleza acabara diezmado por las luchas internas. En 1912 el viraje se explicitó mediante uno de los grupos más influyentes del movimiento, Vortrupp (Vanguardia) encabezado por Hermann Popert, que promovía la llamada “higiene racial”  al mismo tiempo que rechazaba la decadente sociedad, el libertinaje, la degeneración y el consumo de alcohol y tabaco. En su publicación, Der Vortrupp, se ensalzaban los supuestos ideales de belleza germanos reproduciendo cuerpos desnudos que representaban los canones nórdicos de perfección física. Un credo que el propio Popert, quién por cierto tenía raíces judías, recogió en su obra Helmut Harringa, escrita en 1910, en la que el protagonista –un rubio, enérgico y fuerte alemán– alaba las virtudes de la raza germana.

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imagen publicada en Der Vortrupp

Pero los wandervogel eran un fenómeno plural, prueba de ello fueron los grupos con integrantes judíos, como los Blau-Weiss, o los boyscouts Hashomer Hatzair, influenciados por los pájaros errantes. Fueron un contrapunto a aquellos que abrazon la causa nazi y el antisemitismo coincidiendo con la subida al poder del Partido Nacionalsocialista Alemán (NSDAP), aunque también hubo casos de jóvenes wandervogel que se integraron en organizaciones contrarias al III Reich.

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portada del libro escrito por Hermann Popert


“LES APACHES”: LOS GAMBERROS DE LA BELLE ÉPOQUE COMO ANTECEDENTE DEL FENÓMENO RACAILLE (IV)

octubre 21, 2012

A pesar de la preponderancia masculina existente en el seno de las bandas apaches parisinas, las amazonas –citadas en nuestra anterior entrada– también lograron cierta notoriedad pública, sobre todo a raíz del denominado “caso Casque d’Or”.

Amélie Hélie, la prostituta conocida como “Casque d’Or”

EL CASO “CASQUE D’OR”.

Una de estas mujeres que merodeaban el ambiente frecuentado por los apaches y logró cierta trascendencia fue Amélie Hélie, conocida como Casque d’Or. Nacida en el distrito XX de Paris en 1878 en el seno de una familia humilde, desde su adolescencia ejerció la prostitución. Cuando cumplió los veinte años esta bella pelirroja se enamoró de Marius Plaigneur, un joven que trabajaba como pulidor y acabó abandonando su empleo para convertirse en protector de su amada. Después de acoger a nuevas pupilas se erigió en líder de la temida banda Orteaux. A partir de entonces pasó a ser conocido como “Manda” u “Homme”, mientras Amélie tomó el alias de “Casque d’Or”.

El suceso, conocido como el “caso Casque d’Or” aconteció una noche en la que Manda y su amante se fueron a cenar junto a otro reputado proxeneta, Dominique Leca, cabecilla de la banda Popincourt, y su partenaire Germaine Panther. Tras un flirteo entre Leca i Amélie Hélie los dos pandilleros salieron a las puertas del local a dirimir sus diferencias. El hecho desencadenó una guerra de bandas que enfrentó a la pandilla de Bellevieu encabezada por Manda contra los apaches de Popincourt liderados por Leca.

postal que reproducía el enfrentamiento entre Manda y Leca por Casque d’Or

UN DESAIRE COMO DESENCADENAMIENTO DE UNA PELEA DE BANDAS

La pelea se saldó con Leca detenido con dos balazos en el cuerpo. Rápidamente fue trasladado al hospital Tenon, lugar al que se dirigió Casque d’Or para interesarse por su estado. Cuando se encontraba ayudando a subir a un taxi al malherido Leca oyó un grito: “Los Orteaux”.  Por sorpresa aparecieron Manda y dos de sus lugartenientes con ansías de venganza, luciendo un pañuelo rojo en el cuello y un cuchillo en la mano asestaron un par de navajazos al líder rival para luego esfumarse entre los disparos de los pandilleros de Popincourt que trataban de proteger a su cabecilla. La gravedad de las heridas provocó un nuevo ingreso hospitalario de Leca. Pronto se personaron las autoridades para dilucidar lo acontecido y fue entonces cuando el pandillero inculpó a su rival ante el comisario Deslandes, algo inusual en las trifulcas entre bandas apaches. Con la declaración de Leca la policía detuvo de inmediato a Manda.

JUICIO A UN PECULIAR TRIÁNGULO AMOROSO

El 31 de mayo de 1902 comenzó el juicio contra Manda en el tribunal penal del Sena de la capital gala. La amplificación mediática del mismo convirtió a Amélie Hélie en una especie de musa de los bajos fondos. La alta sociedad parisina quedó prendada por la historia de Casque d’Or, por aquel entonces conocida como la “reina de los apaches”. Un mes antes del juicio incluso llegó a ser contratada para participar en una revista musical titulada “Casque d’Or y los apaches”.

Ya ante la audiencia, la joven Hélie negó ante los magistrados haber presenciado ninguna agresión: “No vi nada” juró. A pesar de su testimonio el juez condenó al acusado a cumplir cadena perpetua en galeras.

Marius Plaigneur, alias Manda, líder de la banda apache Orteaux

El 21 de octubre de ese mismo año, se llevó a cabo el juicio contra Dominique Leca. En esta ocasión el veredicto fue más benévolo, ocho años de prisión, en parte porque el fenómeno apache ya estaba en plena decadencia tras la alarma social que generó el enfrentamiento entre las bandas Orteaux i Popincourt.

UN FINAL CON TRES EPÍLOGOS DISTINTOS

Ambos fueron encarcelados en la penitenciaría de Cayenne, la capital de la Guayana francesa, la colonia que por aquel entonces utilizaba la metrópolis para alejar a los convictos más peligrosos. Tras cumplir la pena Leca fue liberado, lejos de intentar volver a París se estableció en este departamento de ultramar francés hasta que fue asesinado durante una pelea entre buscadores de oro. Por su parte, Manda sufrió una metamorfosis personal en la cárcel, erigiéndose en un ciudadano honesto alejado de los actos pendencieros que había protagonizado con anterioridad. Se convirtió en el jefe de la enfermería del centro penitenciario. Todo ello favoreció que fuera liberado por buen comportamiento. Pero Manda tampoco regresó nunca a París, estableció su residencia en Cayenne hasta que el clima de la zona acabó con su vida en 1936.

Por su parte Amélie Hélie prosiguió su carrera fulgurante en la París de principios del siglo XX. Cabaretera ilustre, fue amante de diversas personalidades e incluso publicó sus memorias. Posteriormente, su vida fue llevada al cine por el director Jacques Becker que eligió a la actriz Simone Signoret para encarnar el papel de la joven prostituta parisina en el film “Casque d’Or” (1952).

cartel de la película “Casque d’Or” protagonizada por Simone Signoret

Una vez el público encontró una nueva “princesa del pueblo”, Hélie cayó en el olvido. Llegó a aceptar un trabajo como domadora en un circo. Fue justamente al término de una de sus funciones circenses cuando fue apuñalada por Rouget, uno de los lugartenientes de Manda. A pesar de la gravedad de las heridas Casque d’Or sobrevivió. Al salir del hospital, lejos de los focos de la actualidad Hélie volvió al anonimato. En 1917 se casó con un obrero parisino, M. Nardin, con el que convivió hasta que murió en 1933.

escenas del film “Casque d’Or” (1952) dirigido por Jacques Becker


“LES APACHES”: LOS GAMBERROS DE LA BELLE ÉPOQUE COMO ANTECEDENTE DEL FENÓMENO RACAILLE (III)

octubre 13, 2012

Más allá de su periodo de implantación en Francia, el fenómeno apache trascendió dejando una fuerte impronta en la cultura popular. Prueba de ello serian el llamado baile apache o la pretensión de recuperar la esencia del estilo por parte de determinadas agrupaciones políticas actuales.

estampa de un apache, cuchillo en mano, llevando en brazos a una joven

LA REPERCUSIÓN POPULAR. EL BAILE APACHE

No sólo el atuendo y las prácticas violentas caracterizaron a los jóvenes apaches. También tuvieron tiempo para el asueto y, como la mayoría de estilos juveniles, adoptaron referentes sonoros propios. Cuando caía la noche era habitual que estos jóvenes abandonaran las callejuelas para sumergirse en el universo subterráneo y golfo de la ciudad. Lejos de olvidar los encontronazos matutinos practicaban un tipo de baile, con un claro componente de violencia, que los recreaba, la denominada “apache danse”. De hecho era habitual que muchos de los que participaban acabasen magullados e incluso heridos por la virulencia frenética de la danza. Nada extraño si tenemos en cuenta los lanzamientos de bancos y sillas que se producían. Algunos expertos incluso apuntan a que podría tratarse de una especie de “capoeira a la parisien” mediante la cual los jóvenes aprendían los métodos y técnicas de combate que ponían en práctica en las calles de la capital gala. Un tango “a lo maltratador”, que recreaba un encuentro callejero acalorado entre una prostituta un proxeneta, durante el cual se sucedían las bofetadas, los puñetazos e incluso el hecho de lanzar o tirar el cuerpo de la mujer al suelo y luego cargar con él mientras ella fingía estar inconsciente. Un ritual que se aderezaba con la música del llamado “Valse des rayons”, también conocido como “Valse chaloupée”, una obra de Jacques Offenbach que en 1908 se había popularizado en salas de espectáculos parisinas como el Moulin Rouge o el restaurante Maxim’s.

anuncio de una sesión de Valse Chaloupée en el Moulin Rouge

En relación a la “apache danse”, lo más curioso no resulta su escenificación sino el hecho de que atrajera a los bajos fondos a muchas damas de la alta sociedad que buscaban emociones fuertes. Así, fue habitual que estas mujeres de clase acomodada frecuentasen locales y salones de baile de zonas como la Bastilla o Montmatre. Allí, rodeadas de rostros anónimos se desmelenaban junto a los jóvenes apaches en bailes impetuosos.

Tal fue la popularidad de la danza que tuvo su traslación al cine. Desde la década de los treinta del siglo XX el baile apache hizo apariciones esporádicas en diversas películas, como Luces de la ciudad (1931) de Charles Chaplin, Ámame esta noche (1932) protagonizada por Maurice Chevalier, Charlie Chan en París (1935), Estás en el ejército ahora (1941) o Pin Up Girl (1944) por citar algunos ejemplos.

danza apache, Alexis et Dorrano (1934)

AMAZONAS. LAS MUJERES APACHES

Como la mayoría de estilos anteriores a la Segunda Guerra Mundial, los apaches fueron un fenómeno eminentemente masculino. La presencia femenina en las pandillas, a pesar de ser minoritaria, se hizo notar. Las llamadas amazonas, así es como fueron denominadas las muchachas que se integraron en dichas pandillas, no se amedrentaron a la hora de empuñar el cuchillo o participar en peleas. También eran utilizadas como mensajeras u observadoras de otras bandas rivales. Su papel fue activo en las pandillas apaches aunque la mayor trascendencia de los altercados protagonizados por sus homólogos masculinos les restó protagonismo.


YA A LA VENTA “BARCELONA BLAUGRANA. UNA HISTÒRIA DE LA CIUTAT A TRAVÉS DEL BARÇA”

septiembre 4, 2012

El día 3 de septiembre se ha puesto a la venta nuestro nuevo libro, Barcelona Blaugrana. Una història de la ciutat a través del Barça, publicado por Angle editorial.

Editado como un conjunto de historias cortas de sucesión cronológica y profusamente ilustradas, el volumen ofrece un compendio de narraciones amenas, fotografías y datos, en algunos casos inéditos, sobre la vinculación de la capital catalana con el club barcelonista. Escrita en lengua catalana, la obra permite dilucidar la estrecha relación entre un club de fútbol y su ciudad de acogida y, en paralelo revivir la evolución histórica y urbanística de Barcelona y el auge social y deportivo de la entidad.

portada del libro Barcelona Blaugrana

Para ello nos remontamos hasta finales del siglo XIX. El Fútbol Club Barcelona fue fundado el 29 de noviembre de 1899 en un gimnasio del casco viejo de la ciudad por seis catalanes, tres suizos y tres ingleses respondiendo a una iniciativa de Joan Gamper. Des de aquel día la relación entre el Barça y la ciudad fue permanente, intensa y profunda: la influencia y la pasión por el Club se extendió a todos los barrios hasta convertirla en la entidad más relevante de la ciudad. Este libro recorre toda la geografía barcelonesa en clave azulgrana, porque explicar el Barça es explicar Barcelona, y viceversa.

Barcelona Blaugrana es un recorrido por calles, barrios, establecimientos, edificios, bares, oficinas, sedes sociales, equipamentos deportivos, restaurantes, gimnasios, estadios, teatros, cuarteles o iglesias: todos los lugares donde el Barça ha dejado huella. Reencontramos una Barcelona perdida en el tiempo e, incluso, desaparecida, una ciudad en constante transformación y crecimiento a lo largo de más de un siglo. Igual que el FC Barcelona.

sello usado como emblema del club durante sus primeros años

Barcelona blaugrana es una historia de historias, un libro que explica donde, cuando, porque y como el Barça, a pesar de todas las dificultades, se ha consolidado como la entidad deportiva más querida en Barcelona, más arraigada en Cataluña y la más importante del mundo. ¿Porqué un artesano de la calle del Vidre fabricó pelotas de fútbol para el Barça? ¿Porqué las primeras tertulias de fútbol se hacían en la trastienda de Loterias Valdés? ¿Porqué se celebran los triunfos del Barça en la fuente de Canaletes y en la plaza de Sant Jaume? ¿Porqué paseaba Juan Gaspart por el cementerio de les Corts? ¿Cuando desfilaron los jugadores del Barça bajo el Arco de Triunfo? ¿Porqué hay una vidriera culé en Santa Maria del Mar? ¿Porqué se celebra el primer triplete el año 1910 en el desaparecido Café Torino? ¿Donde están enterrados Samitier, Kubala o Gamper? ¿Cómo es que la aviación de Mussolini bombardeó la sede social del Club? ¿Donde nació la pionera peña Solera? ¿Que tiene que ver el Barça con el ‘Hotel Ritz? ¿Y con la Casita Blanca? ¿Porqué el dictador Primo de Rivera clausuró la sede social del Club?

Para más información: facebook.com/bcnblaugrana

Comprar el libro online


“LES APACHES”: LOS GAMBERROS DE LA BELLE ÉPOQUE COMO ANTECEDENTE DEL FENÓMENO RACAILLE (II)

julio 29, 2012

Las bandas de jóvenes pandilleros proliferaron en Paris a partir de mediados de la primera década del siglo XX. La trascendencia mediática de las acciones de los primeros apaches favoreció la extensión del fenómeno entre los jóvenes de los barrios más desfavorecidos. Convertirse en un apache significaba para muchos de estos adolescentes conseguir un cierto estatus, aunque ello fuera a cualquier precio.

el revólver apache podía ser usado como pistola, navaja o puño americano

UNA HISTORIA DE SAVATE, REVÓLVERES Y CUCHILLOS

Entre el armamento que acostumbraban a usar destacaba un tipo de pistola muy peculiar, el llamado “revólver apache”. Una arma de fuego sin tambor de 7 milímetros de calibre y poco más de 400 gramos de peso que a la vez podía usarse como navaja o puño americano, de aquí que también fuera conocido como “margarita” ya que se abría como una flor. Un peculiar revólver que inventó en 1860 el belga Dolne Brevete. Otros elementos habituales en las peleas eran los palos, las porras, los anillos con clavos (como el popular “golpeador espina”), las muñequeras de bronce con puntas afiladas que causaban graves heridas a los policías que intentaban detenerles o los bastones con punta afilada cortante, aunque la arma predilecta era una especie de cuchillo delgado y puntiagudo llamado “zarin” que podían esconder con facilidad entre su ropa para que pasara inadvertido y así poder sorprender a sus víctimas.

Además de este arsenal, los apaches también se caracterizaron por su agresividad en el cuerpo a cuerpo. No en vano desarrollaron una forma de lucha callejera a partir del savate (un estilo de lucha surgido de los barrios bajos cuando la legislación francesa consideró los puños como arma letal y que evolucionó hasta convertirse en un arte marcial, el boxeo francés). La prohibición de pelearse a golpes de puño en las calles bajo pena de ser movilizado durante un largo tiempo en el ejército provocó la evolución de la lucha callejera de los apaches. Para evitar la nueva legislación desarrollaron la llamada lutte parisienne (lucha parisina) y todo tipo de artimañas, como el “golpe de Pére François”, consistente en acercarse sigilosamente por detrás de la víctima para echar una bufanda sobre su cabeza apretando el cuello mientras se obstruye con un puño la espalda mientras un cómplice desvalija al asaltado.

una muestra del arsenal usado por los apaches y los delincuentes de la época

LA “PLAGA APACHE”: LA BATALLA DE LA BASTILLA

Más allá de la supervivencia vital, los apaches ansiaban prosperar y gozar de reconocimiento social. Una de las vías para conseguirlo, aparte de lucir un vestuario peculiar y mostrar una actitud altiva y desafiante, era a través de las prácticas violentas, entendidas como método para conseguir respeto. Los apaches se preocupaban por su honor, por mantener una reputación ganada a puñetazo limpio. La agresión, lejos de ser sancionada o mal vista, era jaleada como un medio para lograr cierta notoriedad social. Por ello no dudaban en asaltar a los transeúntes para robar un par de zapatos y así poder lucirlos ante sus compañeros de pandilla.

Nada era demasiado escandaloso o inmoral para ellos. Algo obvio si tenemos en cuenta los diversos sucesos que protagonizaron, desde robos o asesinatos de ancianas, hasta agresiones a policías a plena luz del día e incluso ataques a los bomberos que extinguían los incendios que previamente ellos mismos habían provocado. No es de extrañar pues que se convirtieran en un todo fenómeno social en aquellos años. Sin duda, el incidente que tuvo mayor repercusión fue la batalla campal ocurrida el 14 de agosto de 1904 en la Plaza de la Bastilla en la que participaron diversas pandillas de apaches. Los hechos se iniciaron cuando dos bandas adversarias se enzarzaron en una pelea con cuchillos y revólveres en la que perecieron tres jóvenes y siete más resultaron heridos. Los altercados, lejos de finalizar, se recrudecieron extendiéndose a las calles adyacentes. Cuando ochos agentes del orden, alertados por los vecinos, acudieron para mediar en la reyerta los hechos dieron un súbito vuelco. Ante la presencia policial, los apaches unieron sus fuerzas. Durante horas el centro de Paris se convirtió en un campo de batalla a la que se incorporaron más de un centenar de apaches de otras bandas. De los ochos policías que trataron de apaciguar los ánimos seis acabaron en el Hospital de Saint Antoine de Paris con heridas de bala. La llegada de refuerzos provocó la huida de los pandilleros, nueve de ellos yacían malheridos sobre el pavimento de la plaza.

prácticas represivas empleadas por las autoridades contra los apaches

LA CREACIÓN DE LAS BRIGADAS DEL TIGRE. LOS INTOCABLES DE CLEMENCEAU

La magnitud del fenómeno apache superó a las autoridades. Los 8.000 agentes y 1.000 inspectores con los que contaba la dirección de seguridad en la capital eran escasos para enfrentarse a los casi 30.000 jóvenes pandilleros parisinos, toda una plaga según medios como Le Petit Journal. Ante la gravedad de la situación el entonces ministro de Interior Georges Clemenceau promovió en 1907 la creación de las llamadas Brigadas regionales de policía móvil, popularmente conocidas como las Brigadas del Tigre en honor al apodo del propio Clemenceau –le tigre–, un escuadrón policial especializado en el combate cuerpo a cuerpo y entrenado en técnicas de savate dirigido por el comisario Jules Sébille. Ni siquiera así el gobierno puedo acabar con la criminalidad y las fechorías de los apaches. Una situación que provocó que la propia población se organizara en patrullas para preservar el orden en sus calles.

Pero lo que las autoridades no pudieron enmendar si lo hizo la guerra. Sin ninguna duda el punto de inflexión del fenómeno apache fue el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914 en la que fueron movilizados muchos de estos jóvenes pandilleros. Tras la contienda bélica el estilo entró en declive, en parte por las bajas humanas producidas durante el conflicto. Sin embargo, el fenómeno apache a pesar de languidecer dejó una fuerte impronta en Francia. Tras dos décadas de implantación los apaches lograron convertirse en todo un mito.


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