El acercamiento de Hugo Chávez al fútbol, teniendo en cuenta como su verdadera pasión era el béisbol, se produjo progresivamente. Tras constatar como el balompié permitía trasladar a sus conciudadanos valores patrióticos, uno de los pilares sobre los que se sustenta el socialismo bolivariano propugnado por el fallecido teniente coronel, el fútbol pasó a formar parte de la agenda presidencial con vistas a la disputa de la Copa América en Venezuela en el año 2007. La instrumentalización del deporte, y en el caso que nos ocupa del fútbol, como arma electoral o simplemente como recurso populista ha impregnado tanto al chavismo como a sus oponentes políticos.
Nicolás Maduro, actual presidente de Venezuela, ante un retrato de su antecesor
CAPRILES A LA ESTELA DE CHÁVEZ
Durante la última campaña electoral por la presidencia del país celebrada en 14 abril del 2013, el aspirante opositor Henrique Capriles, consciente de que Barinas era un feudo chavista y que necesitaba arrancar votos para tener opciones de poder superar al candidato oficialista Nicolás Maduro, no dudó en enfundarse la elástica del equipo local durante el mitin que ofreció en la Avenida Cruz Paredes de dicha localidad ante una masa enfervorecida. De hecho, Capriles en su frustrada carrera hacia la presidencia intentó emular el populismo del que hizo gala Hugo Chávez, con discursos agresivos en los que la parafernalia futbolística estuvo muy presente. No en vano en diversos actos públicos o ruedas de prensa se presentó luciendo el chándal y la camiseta de la selección venezolana de fútbol o una gorra con los colores nacionales. Un cambio radical con respecto a anteriores comicios cuando mostró una faceta más comedida.
Capriles- Maduro: rivales en los comicios, patriotas en los mitines
La carrera electoral a la presidencia de Venezuela no estuvo, por tanto, exenta de referencias al balompié. Tanto el opositor Capriles como los finalmente vencedores Nicolás Maduro, sabedores del creciente ascendente del fútbol entre sus compatriotas, trataron de exhibir los colores del equipo nacional o, en el caso del dirigente del partido Primero Justicia y gobernador del estado de Miranda, las camisetas de los equipos de las distintas ciudades que visitaba en su gira preelectoral. Por su parte Maduro, consciente de que tenía que aglutinar el voto chavista rindiendo culto a la figura de su fallecido dirigente, invitó al astro argentino Diego Armando Maradona, amigo personal de Chávez, al mitin de cierre de campaña celebrado en Caracas.
Capriles Radonski luciendo la camiseta del Zamora FC en Barinas
MARADONA ENTRA EN ESCENA
La presencia de Maradona, según la oposición conseguida previo pago de un millón de dólares por parte de la candidatura oficialista –extremo desmentido por sus oponentes–, generó una expectación inusitada entre los habitantes de la capital y municipios colindantes. Enfundado en una camisa roja, símbolo chavista por excelencia, el ex futbolista argentino mostró públicamente su apoyo a Nicolás Maduro ante el público que llenaba por completo la Avenida Bolívar caraqueña. Al día siguiente el ex jugador visitó el Cuartel de la Montaña situado al oeste de Caracas, donde descansan los restos del mandatario venezolano para presentar sus respetos, acto al que fue acompañado por Maduro.
Maradona acompañando a Chávez en uno de sus mitines electorales
La relación de Maradona con el chavismo se remonta a años atrás cuando coincidió con Hugo Chávez en sus críticas a la política intervencionista de Estados Unidos en América Latina, no en vano ambos compartían amistad con el líder cubano Fidel Castro. La voluntad de Chávez de extender el denominado “socialismo del siglo XXI” al resto del continente hizo mella en el argentino que en el año 2005 participó en un mitin de Chávez y otros dirigentes latinoamericanos en Mar del Plata y acabó dirigiéndose a los presentes manifestando: “Los quiero mucho. Argentina es digna. Echemos a Bush” ante la presencia de un sonriente Chávez. Tras la muerte del líder venezolano Maradona declaró sobre su legado: “Lo que me dejó Hugo fue una gran amistad, una sabiduría política increíble. Hugo Chávez ha cambiado la forma de pensar del latinoamericano, nosotros estábamos entregados a Estados Unidos y él nos metió en la cabeza que podíamos caminar solos”.
Chávez junto a Maradona y Evo Morales
LA SOMBRA DE CHÁVEZ MÁS ALLÁ DE BARINAS
Los vínculos establecidos entre el chavismo y los clubes de fútbol van más allá de la citada intrínseca relación del Zamora FC con la familia Chávez. En Venezuela existen otros equipos que también han manifestado en algún momento su afinidad con el régimen bolivariano. Este sería el caso del Deportivo Táchira FC de San Cristóbal, cuya propiedad se reparten la gobernación del estado y el sector privado. El club está presidido por Juana Suárez, antigua dirigente del Instituto de Deporte de Táchira y candidata a la alcaldía de San Cristóbal por el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y declarada chavista que no dudó en agradecer a Hugo Chávez, tras su muerte, el apoyo incondicional que había dado al deporte venezolano.
Suárez junto a Chávez en un acto político en San Cristóbal
Se da la circunstancia que el Táchira contó con la financiación de Polar, el mayor grupo económico privado de Venezuela propiedad de la familia Mendoza ligado al sector alimenticio. Un holding que, en su momento, también patrocinó a otros clubes del país como el Caracas FC e incluso a la selección vinotinto. Fue en 2004 cuando firmó un contrato con la Federación Venezolana de Fútbol (FVF) como sponsor oficial por diez años. A cambio, Empresas Polar, consiguió la explotación de la imagen de los internacionales para sus campañas de publicidad.
jugadores del Deportivo Táchira celebrando un gol en la Copa Sudamericana luciendo la publicidad de PDVSA
La devoción del ex mandatario venezolano por el béisbol quedó patente en su deseo por convertirse en jugador profesional. En su familia el seguimiento por dicho deporte era extensivo a casi la totalidad de sus hermanos. Sólo uno se decantó por el balompié, Adelis Chávez, el hermano menor de Hugo. A continuación ahondaremos en su figura, miembro del comité organizador de la Copa América y máximo dirigente del club de fútbol de la localidad natal de la familia Chávez, el Zamora FC de Barinas.
El menor de los Chávez, Adelis, posando ante el escudo del Zamora FC
ZAMORA FC, EL FEUDO CHAVISTA DEL BALOMPIÉ VENEZOLANO
La relación de Chávez con el fútbol, más allá de los triunfos de la selección que aumentaron su interés por él, tiene más que ver con su familia. El Chávez más apasionado por el fútbol es, sin lugar a dudas el citado Adelis, presidente del Zamora FC y confeso fan de Diego Armando Maradona. Fue en el año 2006 cuando el hermano menor del dirigente bolivariano, que ocupó la vicepresidencia ejecutiva del Comité Organizador de la Copa América el 2007, decidió ocupar la presidencia del club de su tierra. A diferencia de sus hermanos, más interesados en el béisbol, Adelis siempre mostró gran afición por el fútbol. No es de extrañar que se aupara a la dirigencia del club de Barinas, estado natal de los Chávez.
Fundado en 1974, La Furia Llanera, como se conoce popularmente al Zamora FC, logró su mayor éxito en el año 2011 cuando se adjudicó el Torneo Clausura nacional. El éxito fue rentabilizado por el partido gubernamental que utilizó la imagen de los jugadores en su propaganda electoral. Por si ello fuera poco, el estadio La Carolina fue escenario de diversos mítines políticos e incluso se usó como plató improvisado de una edición del programa “Aló presidente”.
Chávez ejerciendo como presentador televisivo en su programa “Aló presidente”
La victoria en el torneo local permitió al Zamora FC disputar por primera vez en su historia la Copa Liberadores el año siguiente. A pesar de realizar una pobre campaña, quedando eliminado en primera ronda como colista de su grupo, el conjunto blanquinegro consiguió un meritorio empate ante Boca Juniors en el Estadio Agustín Tovar. Sin duda este fue uno de sus mayores hitos al tratarse de un club tradicionalmente acostumbrado a evitar el descenso. De hecho incluso llegó a desaparecer en diciembre de 1998 producto de una acuciante crisis financiera. Casualmente, el hecho coincidió con el ascenso al poder de Hugo Chávez, quién inicio su primer mandato presidencial aquel mismo año. Fue entonces cuando el alcalde de la ciudad, Julio César Reyes, recompró la deuda del club por 40.000 euros. Posteriormente, también se desembolsó dinero para las obras de remodelación del estadio La Carolina.
Los vínculos del equipo barinés con el chavismo van más allá de la presidencia de Adelis Chávez. No en vano entre la nómina de patrocinadores del club, entre los que se encuentran el Banco del Tesoro y el Banco del Pueblo Soberano, se haya PDVSA, la compañía estatal petrolera de Venezuela, o el propio ayuntamiento.
Formación del Zamora FC posando con el uniforme patrocionado por PDSVA
La llegada a la presidencia del menor de los Chávez acabó con las disputas entabladas por las diversas familias del chavismo. Con anterioridad el club barinés estaba dirigido por un organismo dependiente del Instituto Municipal de Deporte, o sea de la alcaldía de la ciudad encabezada por el citado Julio César Reyes, opositor al gobierno de Hugo Chávez. Reyes, alcalde de Barinas entre 2000 y 2008 y diputado de la Asamblea Nacional, tras diversos desencuentros con el clan Chávez, en especial con Adán Chávez con quién se midió por el cargo de gobernador, se pasó a la oposición. Finalmente la familia del ex presidente venezolano logró controlar el club mediante la figura del directivo Pedro Carreño, asistente personal de Hugo Chávez en la campaña electoral de 1998, militar y miembro del Movimiento V República (MVR). La marcha de Carreño del club, paralela a su renuncia como Ministro de Interior y Justicia, coincidió con una serie de problemas financieros que acuciaban a la entidad, como el impago de los salarios a sus futbolistas. La competencia por el cargo de gobernador del estado con Adán Chávez, otro hermano del ex presidente, tampoco le facilitó las cosas a Carreño. A pesar de que el alcalde Reyes trató de asumir la dirección del club, finalmente este pasó a ser controlado por los Chávez.
Mural del Movimiento V República de apoyo a Chávez
Tras conocer las preferencias deportivas del difunto ex presidente venezolano, más proclives al béisbol que al fútbol, a continuación abordaremos como la celebración de un trofeo de prestigio internacional, la Copa América, ejerció como punto de inflexión del balompié en el país. Precisamente, el aumento de la competitividad de la selección vinotinto, a raíz del éxito cosechado en dicha competición, comportó también la transformación del torneo nacional.
Chávez mostrando el trofeo del campeonato celebrado en Venezuela
FÚTBOL Y PATRIOTISMO: LA COPA AMÉRICA 2007 COMO PUNTO DE INFLEXIÓN
A pesar de ser el primer deporte que se implantó en el país, en 1876 de la mano de mineros ingleses establecidos en El Callao, el fútbol venezolano no gozaba de buena salud. Mientras los clubes eran diezmados en las competiciones internacionales, la selección nacional transitaba sin pena ni gloria por las fases clasificatorias de los distintos campeonatos en los que participaba. El combinado venezolano era la perita en dulce de cualquier eliminatoria. No en vano durante treinta años solo cosechó dos triunfos en competición oficial y era la única selección sudamericana que nunca se había clasificado para un Mundial.
Sin embargo todo cambió en el año 2006 cuando la Conmebol (Confederación Sudamericana de Fútbol) acordó otorgar la organización de la XLII edición de la Copa América a Venezuela. El campeonato era una oportunidad perfecta para mostrar las transformaciones que había experimentado el país y, de paso, ensalzar los ideales revolucionarios que las habían hecho posibles. Al menos eso creyó el gobierno venezolano que aportó 186 millones de dólares para su celebración e invitó al astro argentino Diego Armando Maradona para que hiciera el saque de honor en la jornada inaugural del torneo.
saque de honor con el trío Chávez- Morales- Maradona
La disputa de la Copa América’07, el torneo de fútbol de selecciones más popular y antiguo de Suramérica, comportó la modernización del balompié venezolano y, sobretodo, de sus obsoletas instalaciones. Se construyeron tres nuevos estadios (Mérida, Maturín y Barquisimeto) y se adecuaron a los tiempos seis más. Además, los éxitos deportivos cosechados por la Vinotinto posibilitaron la identificación de la población con su selección. A pesar de quedar eliminada en cuartos de final ante Uruguay, la imagen ofrecida fue buena. La sexta plaza en el campeonato consagró definitivamente al combinado venezolano como una selección a tener en cuenta. Los jugadores se convirtieron en héroes para unos aficionados poco acostumbrados a los éxitos futbolísticos.
Aunque con anterioridad el fútbol venezolano ya había destacado con algún éxito relevante, como la victoria en Montevideo ante los charrúas en 2004, no fue hasta la disputa de la Copa América cuando la selección Vinotinto despuntó. El crecimiento del equipo tuvo su reflejo en las estadísticas, así Venezuela pasó de ocupar el puesto 129 en el ranking FIFA en 1998 –año del ascenso a la presidencia de Chávez– al 39 en el año 2011, un salto cualitativo sin paliativos. Los éxitos se reeditaron en la siguiente edición de la Copa América cuando el combinado nacional, bajo las órdenes del técnico César Farías, alcanzó las semifinales, el mayor logro en la historia del fútbol venezolano hasta la fecha.
formación del combinado nacional venezolano que disputó la edición de 2011 de la Copa América
Unos éxitos que no pasaron desapercibidos para Chávez quién progresivamente fue incorporando comentarios sobre el fútbol tanto en sus intervenciones públicas como en su programa de televisión. Tras la victoria de Venezuela ante Chile por 2 a 1 en los cuartos de final de la Copa América 2011 el mandatario manifestó a través de las redes sociales: “Gloria al Bravo Pueblo! Rindamos tributo supremo a nuestros muchachos de la Gloriosa Vinotinto! Viva Venezuela! Viviremos y Venceremos!” Anteriormente ya se había interesado por las evoluciones del fútbol en el país a raíz de diversos encuentros con el anterior técnico del combinado nacional, Richard Páez, con quién intercambió opiniones acerca de las carencias existentes en el fútbol venezolano, tanto a nivel de infraestructuras como de formación deportiva.
Hugo Chávez festejando los éxitos de la selección vinotinto
EL PASO ADELANTE DE LA LIGA VENEZOLANA DE FÚTBOL
También la liga venezolana se dejó arrastrar por la bonanza de éxitos. El número de clubes que disputaban el campeonato se incrementó, pasando de 10 a 18 equipos y el nivel del torneo mejoró ostensiblemente. En las competiciones internacionales destacaron equipos como el Caracas FC que hizo actuaciones de mérito en la Copa Libertadores los años 2006 y 2009. Todo ello –a pesar de las reticencias de Rafael Esquivel, el presidente de la Federación Venezolana de Fútbol (FVF) que trató de evitar que Chávez obtuviera mayor protagonismo en el ente que controla el fútbol en el país– fue posible por las inversiones económicas derivadas de la promulgación de la Ley Orgánica del Deporte que reglamentó el patrocinio de empresas públicas y privadas en dicho ámbito.
La muerte el pasado 5 de marzo del hasta entonces presidente de Venezuela, Hugo Rafael Chávez Frías convulsionó –para bien o para mal– no sólo a sus compatriotas, sino también al mundo entero. Lo cierto es que su figura, tildada de dictatorial por sus detractores y de heroica por sus simpatizantes, no dejó a nadie indiferente. Más allá de la trascendencia política del personaje, adalid del autodenominado socialismo del siglo XXI para algunos o tirano golpista para otros, lo cierto es que Chávez conectó con las clases populares gracias a su carisma y a un discurso próximo. Dejando de lado su faceta televisiva, sus críticas irónicas a Mr. Danger o sus pinitos como cantante, el teniente coronel protagonista del fallido golpe de estado de febrero de 1992 contra el presidente Carlos Andrés Pérez también se acercó al deporte.
Hugo Chávez en uniforme militar tocado con su habitual boina roja de paracaidista
DEL BÉISBOL AL FÚTBOL. POR UN CAMBIO DE REFERENTES DEPORTIVOS
Durante sus diversos mandatos presidenciales Chávez destacó por su impulso al deporte venezolano. En su apuesta por promocionar la práctica deportiva el dirigente bolivariano, a pesar de que su disciplina predilecta era el béisbol, no dudó en fomentar también el fútbol. De hecho Chávez nunca ocultó su afición por los Navegantes de Magallanes, el equipo de béisbol radicado en Valencia, ciudad del Estado de Carabobo situada al oeste de la capital, no muy distante de su población natal, Sabaneta. Los Bucaneros, nombre popular con el que se conoce al segundo club con más títulos del béisbol venezolano, fueron su debilidad. Tal fue su pasión por este deporte que no dudaba en buscar cualquier hueco en su agenda presidencial para jugar un partido junto a sus ministros y asesores militares.
jugadores del club de béisbol Navegantes de Magallanes de Carabobo
Incluso llegó a comentar a su círculo de allegados que cuando era joven su sueño era convertirse en jugador profesional de béisbol y así poder imitar a su ídolo deportivo Néstor Isaías Látigo Chávez Silva, jugador que militó en los Giants de San Francisco en 1967. El origen de su pasión por este deporte se remontaba a su juventud, cuando con diecisiete años se enroló en el ejército. De hecho diversos de sus biógrafos aseguran que fue “su entusiasmo por el béisbol lo que le convenció” de incorporarse al mismo. En sus años de instrucción castrense a inicios de la década de los setenta se erigió en uno de los principales jugadores del equipo de la Academia Militar de Caracas. Tras ser transferido a un batallón acorazado en Maracay, en 1980 regresó a la Academia de la capital para ejercer como instructor jefe de deportes.
Néstor Isaías Látigo Chávez Silva en su etapa como jugador de los Giants
Quizás fue la pasión de Chávez por el béisbol lo que provocó que su gobierno creara una Liga Bolivariana de beisbol que fue patrocinada por la petrolera PDVSA. Toda una paradoja si tenemos en cuenta la evidente influencia norteamericana de dicho deporte, no en vano fueron los trabajadores estadounidenses de las compañías petroleras los que importaron su práctica a Venezuela a inicios del siglo XX. Desde entonces dicha disciplina se erigió en el deporte nacional, no en vano es conocido como “el país del béisbol”. Así, mientras Uruguay y Brasil alcanzaban las máximas glorias futbolísticas a nivel internacional, la selección venezolana de béisbol ganaba en tres ocasiones la Copa del Mundo en la década de los años cuarenta.
Pero a pesar de no ser un deporte con el mismo seguimiento que el béisbol, Chávez tuvo claro que tenía que acercarse también al fútbol. Seguramente tenía muy presentes las palabras de Ernesto Che Guevara cuando manifestó que “la revolución no avanzaría mucho en Latinoamérica a menos que los cubanos aprendieran a jugar al fútbol”. Quizás por ello, en más de una ocasión, hizo referencias a los partidos de la liga venezolana de fútbol o de la selección nacional en su programa televisivo dominical “Aló Presidente”, consciente de la creciente trascendencia social del fútbol en el país. Y todo ello a pesar de que el fútbol había sido considerado hasta entonces una actividad vinculada a las clases media y acomodada.
Chávez jugando a béisbol con la elástica del Ejército venezolano
IMPULSO AL DEPORTE VENEZOLANO
A través del balompié, Chávez promocionó los valores de la llamada Revolución Bolivariana y vehiculó el patriotismo, monopolizándolo alrededor de su figura. De hecho, en una intervención suya con motivo de la celebración del Día del Ejército declaró: “El chavismo es patriotismo, ser chavista es ser patriota, los que quieren patria están con Chávez, los que quieren patria vengan con Chávez para seguir construyendo la patria libre e independiente de Bolívar”. Y que mejor herramienta para fomentar el fervor nacional que el fútbol. El presidente venezolano entendió su potencial propagandístico y no dudó en explotarlo. Nada nuevo que no hayan hecho otros gobernantes, de signo político diverso, en épocas pretéritas o contemporáneas. En el caso de Chávez sus ansias por alentar el discurso nacionalista que evocaba figuras como las de Simón Bolívar, Simón Rodríguez o Ezequiel Zamora fue canalizado en diversas ocasiones a través del fútbol.
Hugo Chávez en rueda de prensa ante un retrato de Bolívar
No es de extrañar que durante los 14 años en los que Chávez estuvo al frente del país, el balompié experimentara un crecimiento inédito. Tanto la selección nacional, apodada la vinotinto, como los clubes locales recibieron un apoyo importante. Para algunos expertos, las transformaciones que vivió el país tienen en el fútbol su máxima expresión. “Venezuela es distinta y su fútbol irreconocible” afirman. Los éxitos deportivos llegaron y fueron debidamente instrumentalizados para exaltar los valores patrios.
Más allá del impacto que supuso para el fútbol la presencia de fuerzas yihadistas en el norte de Mali y la instauración de la sharia, hay que remontarse décadas atrás para constatar los vínculos existentes en dicho país entre el balompié y el poder. Quizás el caso más paradigmático nos los ofrece uno de los clubes más laureados del país, el Djoliba Athletic Club. Esta es su historia.
escudo del Djoliba AC de Bamako
DJOLIBA ATHLETIC CLUB ¿EL EQUIPO DEL GOBIERNO?
El campeonato nacional siempre ha evidenciado la hegemonía de los conjuntos capitalinos. De los 16 clubes que conformaban la Primera División maliense en la presente temporada, once eran originarios de Bamako, sólo dos provenían de Ségou, otros tantos de Koulikoro y un único representante ostentaba la ciudad de Kidal. Las cifras aún eran más favorables a los equipos de Bamako en lo que se refiere a títulos. Entre 1966 y 2012 siempre un equipo de la capital ha sido el campeón del torneo regular. El más laureado es, sin duda, el citado Djoliba Athletic Club con 22 títulos, seguido por el Stade Malien con 17 y el AS Real Bamako con 6.
Sin embargo, la supremacía del conjunto verdirrojo siempre ha sido puesta en tela de juicio por sus adversarios. El Djoliba AC, que toma su nombre de la transcripción de río Níger en idioma bambara, se creó en 1960 tras la fusión de dos de los clubes más destacados durante la época colonial: el Africa Sport Bamako y el Foyer du Soudan. La historia del club dio un giro vertiginoso en la década siguiente cuando asumió su presidencia el citado Tiécoro Bagayoko, paradójicamente nacido en Goudam (población de la región de Tombuctú). Su relación con el régimen militar, no en vano fue uno de los catorce oficiales que protagonizó el golpe de estado contra el gobierno del socialista Keïta, amparó las acusaciones de sus rivales que culpaban al Djoliba de contar con el favor del gobierno.
una de las formaciones actuales del conjunto de la capital
“ENTERRADME CON MIS COLORES”
Bagayoko no mostró escrúpulos a la hora de entregarse a su verdadera pasión, el club de sus amores. Por él sacrificó su tiempo y sus energías y no cejó hasta convertirlo en una de las entidades deportivas más importantes de esta subregión de África occidental. La impunidad del coronel, uno de los hombres fuertes del país, parecía no tener límites. No contento con dirigir la represión contra los opositores tras las protestas sucedidas durante el funeral del ex presidente Keïta en 1977, también hizo lo propio en el ámbito deportivo. Más allá de amenazar a diversos colegiados, Bagayoko también aterrorizó a periodistas y aficionados de clubes rivales. Sus excesos aún hoy en día son recordados en la capital.
Su suerte pareció cambiar el 28 de febrero de 1978, cuando fue detenido. Degradado a soldado de segunda clase, fue deportado a Taoudenit, localidad en la que sería asesinado por orden del presidente Moussa Traoré. Según recoge el capitán Soungalo Samaké en su libro de memorias, “Mi vida como un soldado”, poco antes de morir Bagayoko tuvo tiempo de hacerle una última petición: “Si muero, no oren por mí. Deben vestirme con los colores del Djoliba, ponerme mis zapatos de fútbol y enterrarme. El buen Señor me recogerá”. Hasta el último aliento se mantuvo unido a su equipo.
Moussa Traore, presidente del país entre 1968 y 1991
Más allá de si las afirmaciones de favoritismo difundidas por sus contrincantes deportivos eran ciertas o no, la verdad es que el Djoliba AC ganó la mayoría de sus títulos de liga tras la muerte de Bagayoko.
Tras situar las bases geoestratégicas que nos pueden ayudar a comprender el conflicto actual, a continuación detallamos como la revuelta tuareg afectó al fútbol en el norte del país. La presencia de grupos de guerrilleros yihadistas en la zona y la instauración de la sharia perjudicó sobremanera a clubes como el Al Farouk de Tombuctú, que vieron vetada su actividad. Mientras eso sucedía, la selección de Malí disputaba la fase final de la Copa de África. Un equipo, las águilas, que en las últimas décadas a duras penas ha logrado mantener su independencia frente al poder político.
vista de la mezquita de Tombuctú que sufrió las iras de los yihadistas
LA APLICACIÓN DE LA SHARIA EN TOMBUCTÚ: FÚTBOL IMPÍO
La colaboración de los radicales islamistas comportó ciertos peajes. Su presencia supuso, de facto, la introducción en las zonas que controlaban de la sharia, el cuerpo de derecho islámico que preserva la conducta, el culto y la moral. Más allá de acciones puntuales, como la destrucción de tumbas en la mezquita Djingereber de Tombuctú (un edificio del siglo XIV catalogado por la UNESCO como patrimonio de la humanidad), los yihadistas impusieron restricciones de todo tipo, como la prohibición de afeitarse la barba, fumar o ver la televisión. En su intento por ejercer el control sobre la población también decidieron prohibir la práctica del fútbol, calificado por los islamistas radicales como tabú religioso. Cualquiera que osase ver un partido por televisión o jugara a fútbol seria severamente castigado.
jóvenes de Tombuctú ante un cartel islamista que anuncia la aplicación de la sharia
El ascenso al poder de los yihadistas y la concreción del estado Azawad quebró el fútbol maliense. En primer lugar la liga quedó paralizada y algunos de sus clubes vieron alterada su actividad. El caso más sintomático fue el del Al Farouk, el equipo de Tombuctú que vio como la imposición de la sharia le abocaba prácticamente a la desaparición. El orgullo blanquinegro de Tombuctú, no en vano toma el nombre del protector legendario de la ciudad –cuya estatua ecuestre fue también demolida por los islamistas radicales–, que logró su primer ascenso a la máxima categoría del fútbol maliense en el año 2008 fue una víctima más de los yihadistas. Diez meses después de su llegada, los aficionados de este modesto club polideportivo pudieron respirar aliviados. La ofensiva conjunta de las fuerzas gubernamentales y las tropas francesas consiguió reconquistar la ciudad y de paso restablecer el orden anterior.
formación de las águilas, la selección nacional de fútbol de Mali
LA COPA DE ÁFRICA COMO CONSUELO
Aquellos vecinos de Tombuctú que contaban con televisión por satélite aún pudieron contemplar el buen papel de la selección de Mali en la Copa de África disputada este año en Sudáfrica. Tras caer derrotadas en semifinales, las águilas –apodo con el que es conocido popularmente el equipo nacional– lideradas por el ex azulgrana Seydou Keita lograron la tercera plaza del torneo. Durante los días que duró el campeonato los malienses olvidaron los combates y se refugiaron de nuevo en el fútbol. No en vano, el propio Keita en vísperas de la semifinal que les enfrentó a Nigeria, selección que a la postre se proclamó campeona ante Burkina Faso, manifestó: “Nuestro trabajo es jugar al fútbol. Lo que ocurre en Malí es más grave que un partido. Vamos a tratar de dar alegrías a nuestro país y a nuestros aficionados, pero el fútbol no puede cambiar nada. Queremos que la nación esté orgullosa de nosotros. Si los extranjeros vinieron a ayudarnos es que la supervivencia de la nación está en juego”.
Tiécoro Bagayoko, director general de la Policía entre 1969 y 1978
UNA SELECCIÓN CON LUCES Y SOMBRAS
Pero el buen momento actual del combinado nacional contrasta con la particular travesía del desierto del fútbol maliense en los años setenta y ochenta. Casualidad o no, un período de decadencia que coincidió con la dictadura militar implantada en el país (1968- 1991) tras el golpe de estado promovido por Moussa Traoré que derrocó al presidente Modibo Keïta. Fue una etapa aciaga para el seleccionado nacional que no consiguió clasificarse para ninguna de las ediciones de la fase final de la Copa África que se disputaron. Incluso el país llegó a ser excluido por un año de las competiciones internacionales por un episodio protagonizado por el coronel Tiécoro Bagayoko, miembro del Comité Militar de Liberación Nacional y director de los servicios de seguridad, en el que supuestamente amedrentó a diversos árbitros con métodos poco ortodoxos. A pesar de ello, entre tanta amargura el fútbol maliense también tuvo su propio oasis de júbilo cuando el 1 de mayo de 1975 el equipo nacional logró derrotar a Mauritania por 6 a 0. Sin duda una goleada histórica que quedaría empañada trece años más tarde, el 13 de noviembre de 1988, cuando Argelia le infringió una abultada derrota tras imponerse a los malienses por 7 a 0. Pero coincidiendo con la restauración democrática de 1991 la selección de Mali recobró parte de su esplendor en el continente africano.
Si abordamos la geopolítica africana hemos de tratar evitar caer en los tópicos retóricos que vinculan dicho continente con sociedades tribales eternamente enfrentadas. Más allá de la visión de los llamados países desarrollados, lo cierto es que África, por su magnitud e inmensidad, aglutina un sinfín de países que tras liberarse del yugo colonial tuvieron que cohesionar su territorio en relación con los límites geográficos decretados anteriormente por dichas potencias. Bajo un himno y una bandera, en la mayoría de los casos tan colorista como la sugerente policromía del lugar, los noveles estados recrearon idílicos sistemas basados en el referente occidental. Pronto aparecieron, en muchos casos, la corrupción, la lucha fratricida por el poder, el autoritarismo, los regímenes presidencialistas, la venta de sus recursos naturales a las multinacionales e incluso las dictaduras más atroces. Esa es la imagen de África que profusamente han difundido los medios por estos lares. La de países y comunidades enzarzadas en guerras sempiternas aderezadas por un tribalismo primitivo.
mapa de las evoluciones del conflicto bélico en Mali (enero 2013)
EL FIN DE UNA DEMOCRACIA INCIPIENTE
Seguramente por ello el caso de Mali es paradigmático, porque la ex colonia francesa desobedecía tercamente el guión preestablecido. O al menos así fue hasta marzo de 2012 cuando un golpe de estado protagonizado por una junta militar derrocó al hasta entonces presidente Amadou Toumani Touré, popularmente conocido como ATT. Aquel dirigente afable y sensibilizado con las precarias condiciones de vida de parte de la ciudadanía que había sido elegido democráticamente en unos comicios libres fue depuesto por las tropas encabezadas por el capitán Amadou Sanogo. El pretexto para justificar la intervención de los militares golpistas fue, según ellos, la tibieza con la que el gabinete presidido por Touré abordó la expansión del fenómeno yihadista en el país y las demandas secesionistas de la población tuareg.
el depuesto presidente maliense Amadou Toumani Touré, ATT
Once años había durado el oasis democrático en Malí tras la promulgación de su Constitución en 1991. Algo más de una década en la que el país, exento de conflictos bélicos, aprovechó para prosperar llegando su economía a cifras sorprendentes cercanas al 5% de crecimiento anual. Un aumento, en parte, favorecido por el auge del turismo. Malí se había convertido en un país africano atractivo para unos y modelo para otros.
También el fútbol se vio, obviamente, afectado por la intervención militar. La liga nacional se suspendió de inmediato, aunque tan sólo una semana después del golpe se intentó reanudar. Sólo se disputaron tres de los 14 partidos programados. Menos de 30 personas asistieron a los encuentros. Tampoco se jugó el choque que debía enfrentar al Djoliba Athletic Club de Bamako contra el Uganda Revenue Authority SC de Kampala por la recomendación de la Confederación Africana de Fútbol (CAF) de no viajar a la zona como medida de seguridad. El fútbol, como el país, estaba tocado.
bandera del autoproclamado estado tuareg: Azawad
AZAWAD, LA ALIANZ ENTRE TUAREGS Y YIHADISTAS
Todo empezó a resquebrajarse cuando tuaregs armados integrantes del llamado Movimiento de Liberación Nacional de Azawad (MNLA) por un lado y grupos yihadistas por otro se alzaron en armas tomando bajo su control el norte del país. Fue entonces cuando actuaron los militares sediciosos. La inestabilidad generada en el noroeste pronto provocó un éxodo de más de 400.000 personas que abandonaron la zona para migrar hacía el desierto del Sahel, el sur del país o estados limítrofes como Mauritania o Níger.
logotipo oficial del MNLA
Los sucesos se aceleraron y el país se partió en dos. Tras ser desatendidas sus demandas de reconocimiento de su especificidad cultural, el 6 de abril los rebeldes nómadas proclamaron oficialmente la independencia de Azawad, el estado del pueblo tuareg que comprende territorios situados en el noreste de Mali, el noroeste de Níger y el sur de Argelia. Así fue como los tuaregs, que suponían el 10% de la población de Mali, lograron independizarse. Para conseguirlo, el MNLA contó con la inestimable ayuda de grupos yihadistas anteriormente vinculados a Al Qaeda del Magreb Islámico, como el grupo fundamentalista Ansar Dine (defensores de la fe) liderado por Iyad Ag Ghaly o el Movimiento para la Unicidad y la Yihad en África Occidental (MUYAO). Muchos de sus integrantes contaban con una amplia experiencia de combate tras enfrentarse durante años al ejercito argelino.
miembros del grupo fundamentalista radical Ansar Dine en Mali
Con motivo de la disputa este miércoles de la semifinal del Mundial de Clubes organizado por la FIFA en Japón que enfrenta al Corinthians brasileño con el Al-Ahly egipcio retomamos nuestras entradas sobre la participación de los ultras en la denominada Revolución del 25 de enero que comportó la deposición del rais Hosni Mubarak y el inicio de un proceso de transición política en el país.
el veterano Mohamed Aboutrika, toda una leyenda del Al-Ahly celebrando su gol ante el Sanfrecce Hiroshima
El éxito conseguido por el conjunto congolés TP Mazembe al llegar a la final del Mundial de Clubes en el año 2010 situó al fútbol africano en la élite internacional de este deporte. Más allá de las actuaciones mundialistas de selecciones como la camerunesa i la nigeriana, si algún equipo simboliza el triunfo del fútbol en este continente es el Al-Ahly egipcio. No en vano es el conjunto más laureado de África con 16 títulos internacionales.
El Nacional, esta es la traducción del nombre del club en árabe, disputa esta edición como actual campeón de la Liga de Campeones africana, título que consiguió al batir al Espérance tunecino. Para ganar su séptima champions el equipo tuvo que superar diversas adversidades. Con el fútbol parado en su país desde la tragedia de Port Said, ocurrida en febrero de este año y donde perdieron la vida 79 personas, los futbolistas del Al-Ahly sólo entrenaron para poder jugar las eliminatorias de la Liga de Campeones africana que se celebraron a puerta cerrada por temor a posibles incidentes. La decisión de participar en el torneo contó con el rechazo de sus aficionados más radicales, los Ultras Ahlawy (UA07), que querían que no se jugará ningún encuentro hasta que los responsables de la masacre en que murieron 72 seguidores del club cairota –entre los que se encontraban diversos integrantes del grupo radical– sean juzgados y condenados. la presión de los ultras se extendió también a los dirigentes de la Federación de Fútbol Egipcia (EFA) que pretendían retomar la competición de liga sin esperar a la celebración de las vistas.
mural en Mohamed Mahmoud Street en recuerdo de los mártires de UA07
Con el parón del campeonato local y después de recuperarse del golpe vivido en Port Said, donde algunos aficionados murieron en los vestuarios al lado de los jugadores, la plantilla del Al-Ahly decidió homenajear a los “mártires” (acepción popular para mentar a los muertos durante la revuelta en Egipto) de la mejor manera que sabían, es decir jugando a fútbol. Bajo esta determinación aparecieron en el Toyota Stadium, luciendo brazaletes negros en recuerdo de los aficionados fallecidos. Tras consumarse la victoria por 1 a 2 ante el Sanfrecce Hiroshima japonés, los futbolistas egipcios, emocionados, se arrodillaron sobre el césped. “Jugamos por los mártires y sus famílias” manifestaron algunos jugadores, que tras obtener la Liga de Campeones ya habían tenido un detalle con sus aficionados fallecidos en Port Said cuando dieron la vuelta de honor en el Stade Olympique de Radès luciendo unas camisetas con el número 72, la cifra de seguidores muertos en dicha tragedia.
Mientrastanto, en El Cairo los Ultras Ahlawy participaban en las mobilizaciones contra el nuevo presidente del país, Mohamed Mursi. Alienos al éxito cosechado por el equipo en los cuartos de final del Mundial de Clubes, los radicales del Al-Ahly se concentraron en los alrededores del edificio que alberga la Asamblea del Pueblo y también en la Plaza Tahrir. Contrariados con el giro impuesto por Mursi y los Hermanos Musulmanes, los ultras se han convertido en una de las fuerzas más organizadas de la oposición a los islamistas. más allá de protagonizar el llamado “Miércoles sangriento” (episodio conocido en los paises occidentales como “la batalla del camello”) donde se enfrentaron a la policía y a partidarios de Hosni Mubarak, los ultras se han posicionado activamente a favor de una revolución social real.
homenaje de los UA07 a sus 74 miembros fallecidos
Su principal objetivo siguen siendo las fuerzas de seguridad. Por eso, a pesar de no participar del debate ideológico, si que se han mostrado partidarios de una renovación que trastoque las estructuras de poder del país, entre las cuales se encuentran las fuerzas armadas y la policía. Los ultras, que primero asistían a título individual a las mobilizaciones, posteriormente acudieron en masa. Muchos de los 8.000 miembros de los Ultras Ahlawy, liderados por el joven Karim Adel, integraron la marcha que el grupo organizó para manifestarse en la Plaza Tahrir. Entonando cánticos, enarbolando bengalas y ondeando banderas negras –en recuerdo de sus compañeros caídos– los ultras escenificaron su fuerza ante el resto de grupos opositores. Aunque no se hayan pronunciado políticamente, como grupo se definen como apolíticos, muchos de sus integrantes expresan sus simpatías por Mohamed El-Baradei, ex director de la Agencia Internacional de la Energía que se postula como candidato a ocupar la jefatura del gobierno.
camiseta que rememora a los 74 mártires de los Ultras Ahlawy
Así, mientras Aboutrika y Hamdy marcaban los goles que clasificaban al conjunto egipcio para las semifinales del Mundial de Clubes, sus aficionados radicales se manifestaban en las calles contra la política del presidente Mursi sin olvidar su máxima “vivimos por el fútbol y moriremos por el fútbol”. Cuando el balón corra por el césped del Toyota Stadium los Ultras Ahlawy rendirán su particular homenaje a sus mártires vistiendo una camiseta con el número 74 (los 72 muertos en Port Said más un seguidor fallecido durante el llamado “Viernes de la ira” y otro abatido durante la mobilización del “consejo de ministerios”) configurado con los nombres de todos los hinchas fallecidos.
ultras cairotas participando en las mobilizaciones de la Plaza Tahrir
Editado como un conjunto de historias cortas de sucesión cronológica y profusamente ilustradas, el volumen ofrece un compendio de narraciones amenas, fotografías y datos, en algunos casos inéditos, sobre la vinculación de la capital catalana con el club barcelonista. Escrita en lengua catalana, la obra permite dilucidar la estrecha relación entre un club de fútbol y su ciudad de acogida y, en paralelo revivir la evolución histórica y urbanística de Barcelona y el auge social y deportivo de la entidad.
portada del libro Barcelona Blaugrana
Para ello nos remontamos hasta finales del siglo XIX. El Fútbol Club Barcelona fue fundado el 29 de noviembre de 1899 en un gimnasio del casco viejo de la ciudad por seis catalanes, tres suizos y tres ingleses respondiendo a una iniciativa de Joan Gamper. Des de aquel día la relación entre el Barça y la ciudad fue permanente, intensa y profunda: la influencia y la pasión por el Club se extendió a todos los barrios hasta convertirla en la entidad más relevante de la ciudad. Este libro recorre toda la geografía barcelonesa en clave azulgrana, porque explicar el Barça es explicar Barcelona, y viceversa.
Barcelona Blaugrana es un recorrido por calles, barrios, establecimientos, edificios, bares, oficinas, sedes sociales, equipamentos deportivos, restaurantes, gimnasios, estadios, teatros, cuarteles o iglesias: todos los lugares donde el Barça ha dejado huella. Reencontramos una Barcelona perdida en el tiempo e, incluso, desaparecida, una ciudad en constante transformación y crecimiento a lo largo de más de un siglo. Igual que el FC Barcelona.
sello usado como emblema del club durante sus primeros años
Barcelona blaugrana es una historia de historias, un libro que explica donde, cuando, porque y como el Barça, a pesar de todas las dificultades, se ha consolidado como la entidad deportiva más querida en Barcelona, más arraigada en Cataluña y la más importante del mundo. ¿Porqué un artesano de la calle del Vidre fabricó pelotas de fútbol para el Barça? ¿Porqué las primeras tertulias de fútbol se hacían en la trastienda de Loterias Valdés? ¿Porqué se celebran los triunfos del Barça en la fuente de Canaletes y en la plaza de Sant Jaume? ¿Porqué paseaba Juan Gaspart por el cementerio de les Corts? ¿Cuando desfilaron los jugadores del Barça bajo el Arco de Triunfo? ¿Porqué hay una vidriera culé en Santa Maria del Mar? ¿Porqué se celebra el primer triplete el año 1910 en el desaparecido Café Torino? ¿Donde están enterrados Samitier, Kubala o Gamper? ¿Cómo es que la aviación de Mussolini bombardeó la sede social del Club? ¿Donde nació la pionera peña Solera? ¿Que tiene que ver el Barça con el ‘Hotel Ritz? ¿Y con la Casita Blanca? ¿Porqué el dictador Primo de Rivera clausuró la sede social del Club?
Sin duda la creación de la llamada “Gestapo francesa”, popularmente conocida como la banda Bonny- Lafont, reportó a Villaplane beneficios. Además de su excarceración, el ex capitán del combinado galo logró ocupar un cargo desde el cual pudo recuperar su estatus económico anterior. Sin el sueldo como futbolista, Villaplane recurrió a la extorsión y la tortura para enriquecerse.
miembros árabes de una de las unidades de las SS durante la Segunda Guerra Mundial
DE LOS ESTADIOS A LAS SS: LA CREACIÓN DE LA BRIGADA NORTEAFRICANA
Las actuaciones de la “Gestapo francesa” colmaron con creces las expectativas depositadas en ella por parte de las autoridades germanas. Desde su primera acción, la detención del líder de la Resistencia en Marsella, la banda liderada por Lafont se convirtió en uno de los principales grupos de apoyo de los nazis en la Francia ocupada.
Los éxitos de los colaboracionistas llegan hasta los oídos del propio Hitler. De hecho, las crónicas indican como fue el mismo quién propuso la creación de la Brigade Nord- Africaine (Brigada Norteafricana), la BNA, también conocida como Legión Norteafricana (LNA) o la Falange.
La BNA fue una organización de carácter paramilitar fundada a finales de enero de 1944 por Lafont, ascendido a capitán de las SS, y Mohamed El-Maadi, un antiguo oficial francés ex miembro del grupo ultraderechista la Cagoule nacido en Argelia. Al mando de esta unidad policial auxiliar, acuartelada en viejos garajes de la marca automovilística Peugeot en Sochaux, se encontraba el coronel de las SS Helmut Knochen, quién por aquel entonces ejercía como jefe de la Policía de Seguridad (SiPO) y del Servicio Central de Seguridad (SD) en Francia. La BNA llegó a encuadrar a 300 voluntarios originarios de Argelia, en su mayoría residentes en el barrio de La Goutte d’Or parisino, repartidos en cinco secciones. Una de ellas fue liderada por el mismísimo Villaplane, recientemente ascendido a untersturmführer (teniente) de las SS. Los otros escuadrones los capitanearon Paul Maillebuau, Paul Clavié, Lucien Prévost y Paul Cazauba.
Helmut Knochen, coronel de las SS al mando en Paris
Durante ese periodo en el que ostentó el mando de una sección de la BNA, Villaplane participó en la conocida “matanza de Oradour sur-Glane” donde perdieron la vida cerca de 700 personas. Al parecer Villaplane intercedió por 52 de los detenidos por la 3ª Compañía del 1er Batallón del Regimiento Der Führer de la División SS Das Reich. A cambio de dinero el ex futbolista les aseguró su liberación. Finalmente, todos fueron asesinados.
También trascendió su participación directa en el secuestro y asesinato de once jóvenes residentes en la localidad de Mussidan (Aquitania), de entre 17 y 27 años, a los que el propio Villaplane ejecutó disparándoles a bocajarro.
juicio en Paris a miembros de la Brigada Norteafricana (diciembre de 1944)
JUZGADO Y EJECUTADO POR ALTA TRAICIÓN
Los SS Mahoma, como eran conocidos los integrantes de la BNA, participaron en la persecución de la comunidad judía de Paris y también en diversos combates contra los miembros de la Resistencia en regiones como Limousin, Périgord o Franche- Comté hasta que la unidad fue disuelta en julio de 1944. Ello provocó la desbandada de los voluntarios, la mayoría de los cuales huyeron a Alemania, mientras otros se unieron a la Legión Freies Indien de las Waffen SS.
Uno de los que no pudo huir fue Villaplane. Fue detenido el 24 de agosto de 1944. Juzgado por colaboracionista, fue acusado de al menos diez asesinatos. Tras el testimonio aportado por diversos testigos en los que relataron como Villaplane arrancaba de las manos joyas a judíos y gitanos moribundos el Tribunal de Justicia de la Corte del Sena, el 1 de diciembre de ese mismo año, le condenó a la pena de muerte por un delito de alta traición. Finalmente, el 26 de ese mismo mes Villaplane fue fusilado en el cuartel de Montrouge junto a sus antiguos compañeros de armas, Lafont y Bonny.